Taganana se prepara para despedir una parte esencial de su historia. La única panadería del pueblo, conocida por su tradicional torta dulce, cerrará sus puertas en los próximos seis meses tras la jubilación de su panadero, Domingo Morín, quien ha mantenido viva esta labor artesanal durante décadas.
El cierre supone el fin de una tradición con más de un siglo de historia, profundamente arraigada en la vida de Taganana. “Acaba aquí, los chicos míos no quieren trabajar en la panadería”, confesó Domingo en un reportaje emitido por Ponte al día de RTVC, donde también reconoció que su oficio ha sido “sacrificio día tras día”.
Además de elaborar el pan y las emblemáticas tortas dulces, Domingo ha sido durante años el encargado de repartir cada mañana el pan recién horneado a los vecinos de Taganana y los alrededores, una costumbre que pronto dejará de escucharse por las estrechas calles del barrio santacrucero.
El anuncio de su jubilación ha despertado nostalgia y preocupación entre los vecinos, conscientes de que, con su marcha, se extingue una parte de la identidad gastronómica y cultural del pueblo.
Con su cierre, Taganana se despide del aroma del pan recién hecho y de una de sus señas más dulces: la torta dulce que acompañó durante generaciones a sus vecinos.







