Maika Makovski, una de las artistas más relevantes y versátiles de la escena musical española, regresa con nuevo álbum, Bunker Rococó, un trabajo que marca un momento de plenitud y madurez en su carrera. Con motivo de su lanzamiento, la mallorquina actuará este viernes, 24 de octubre, en el Teatro El Sauzal, a partir de las 20.00 horas, con la actuación como telonero de Simón Salinas. Las entradas se pueden adquirir en el sitio web www.tickety.es. Al día siguiente se subirá al escenario del Teatro Juan Ramón Jiménez de Telde.
-‘Bunker Rococó’ se describe como una combinación de crudeza y riqueza sonora. ¿Cómo logró equilibrar esos dos extremos en la producción del disco?
“Creo que para mí siempre empieza en una mezcla de instinto y juego, donde casi todo vale, y una segunda parte de análisis, donde afino en mis intenciones. El disco es un equilibrio muy delicado de cosas muy opuestas, como ha dicho, a nivel sónico y también en las letras”.
-En este trabajo incorpora ritmos étnicos macedonios, una influencia ligada a su herencia familiar. ¿Qué papel desempeña esa conexión cultural en su identidad artística?
“Solamente en dos temas, pero sí, para mí ha sido un triunfo poder integrar en mi música de autora un ritmo que me conforma, un compás que llevan siglos escuchando mis ancestros. Hace que la música sea mucho más que una misma”.
-El título del álbum, ‘Bunker Rococó’, sugiere una dualidad entre refugio e imaginación. ¿Qué significado personal tiene para usted ese concepto?
“El recogimiento mental, es decir, vivir un poco más hacia dentro, es la fuente de la imaginación. Es un nido que le hacemos a la posibilidad de engendrar vida con nuestra vida y crear. El disco habla del ser humano con todo el afecto que se le tendría a una máquina tan alucinante como la nuestra, y a la vez con una cierta misantropía por la imparable tentación que tenemos de atentar contra nosotros mismos”.
-Grabó el disco en Bristol con Ali Chant, un colaborador habitual. ¿Cómo ha evolucionado esta relación creativa a lo largo de los años?
“Fue siempre el ingeniero de sonido cuando John Parish era el productor. Desde el principio nos llevamos muy bien. Que fuera el productor de este disco vino casi por sorpresa, porque le contacté para que viniera a España a grabarme mientras me autoproducía y acabé yendo allí a trabajar en un mano a mano con él”.
-Lleva más de dos décadas en la música, reinventándose constantemente. ¿Qué nuevas sendas o descubrimientos le ha traído este proyecto?
“Una de las cosas que quería con este disco es hacer música épica. Siempre me había parecido un poco hortera, pero pensé: ‘¿De qué manera puedo llevar la épica a mi terreno? Fue un reto excitante”.
-Va a presentar el álbum en directo en Canarias. ¿Qué espera del encuentro con el público canario y qué sensaciones le genera volver a los escenarios con este material?
“Que sean lo cálidos que son siempre, nada más. El público no sabe el poder que tiene sobre el artista: pueden hacerte muchísimo mejor si te dan calor, o, por el contrario, encogerte hasta que casi has desaparecido si son fríos. Así que solo espero el maravilloso calor canario, para dos noches increíbles, porque el concierto lo vale”.
-En una época marcada por la inmediatez y la música efímera, ‘Bunker Rococó’ apuesta por la profundidad y el tiempo. ¿Siente que esta decisión es también una forma de resistencia artística?
“Sí, creo que el público merece tener opciones artísticas donde no les traten como si fueran tontos o incapaces. Los mejores discos no son de música de ascensor. Creo que siempre son los que te piden un poco más de implicación, donde acabas sintiendo que te han llevado de viaje por los lugares más insospechados”.





