gastronomía

“Elaborar vino en Lanzarote es uno de los proyectos más complicados de mi vida”

Raúl Pérez, considerado uno de los mejores enólogos del mundo, asesora a la bodega Stratvs desde hace tres años
“Elaborar vino en Lanzarote es uno de los proyectos más complicados de mi vida”

“Yo siempre quise ser médico, pero el origen me hizo cambiar de destino”. Y ese destino llevó a Raúl Pérez a convertirse en uno de los mejores enólogos del mundo que elabora y asesora vinos en Galicia, León, Madrid, Ávila, Asturias, Francia, Portugal y África, y desde hace tres años trabaja con la bodega Stratvs en Lanzarote, también por azares del destino. Se murió el enólogo y recurrieron a él que se topó con uno de los proyectos “más complicados de mi vida”. De hecho, lo que iban a ser unos meses de asesoramiento se ha convertido ya en una experiencia de varios años.

Raúl Pérez resume con un expresivo “¡buf!”, las dificultades que ha encontrado para elaborar vino en Lanzarote. “El suelo volcánico, la falta de lluvia y además la climatología, que cambia de un día para otro y desbarata las previsiones en el viñedo”, dice este enólogo que se ha enfrentado a territorios dispares como Portugal o Sudáfrica. Sin embargo, “la singularidad del suelo de Lanzarote es una ventaja importante” para los vinos de Lanzarote que escapan de la globalización a la hora de elaborar esos vinos.

Raúl Pérez, que ha participado este semana en la octava edición de Orígenes Gran Canaria me Gusta, dijo también que ya no será médico pero “me gustaría ser cocinero”. Lo dijo porque subió al escenario del encuentro justo después de la intervención de los chefs Begoña Rodrigo y Pepe Solla porque ellos pueden probar lo que elaboran y los enólogos “elaboramos vino que quizás nunca lleguemos a probar en su momento óptimo” porque dentro de 20 años van a estar mejor que ahora.

En cualquier caso, el enólogo fue recibido con un aplauso entusiasta del público que asistía al encuentro, reconoció que estaba un poco nervioso porque no le habían servido una copa de vino y, solventado el problema, empezó a hablar de sus historia entre los viñedos que dejó embelesados a los asistentes y hasta los organizadores les permitieron excederse en el tiempo. Pero quién interrumpe a un hombre con cara de bonachón y barba de Papá Noel que le dice a la gente “yo siempre quise ser médico, pero el origen me hizo cambiar de destino”.

El Bierzo

El origen eran los viñedos en el Bierzo, donde se cultiva la vid desde la época romana, y un pequeño pueblo, Valtuille de Abajo, de poco más de 50 habitantes. Ninguno de sus hermanos quería seguir con la bodega familiar, pero al plantear la posibilidad de vender las tierras y los viñedos Raúl Pérez se negó a poner fin a la historia de una familia de viticultores que inició su andadura en el siglo XVIII. Así que estudió Enología y se puso al frente de la bodega, “un sitio donde un error te puede costar la vida”. Raúl Pérez lo sabe bien porque su madre y su sobrina, la enóloga Nerea Pérez, fallecieron tras caer al interior de un depósito de vino.

Ser reconocido como Mejor Enólogo del Mundo en dos ocasiones o tener más de 200 etiquetas en la lista de The Wine Advocate, elaborada por el prestigioso crítico estadounidense Robert Parker, que le otorgó 100 puntos, la máxima calificación a uno de sus vinos no es lo más importante para Raúl Pérez. “Tenía claro que si me quedaba sólo en el pueblo me acabaría marchando”, reconoció, pero su trabajo -entre otras cosas- propició que volvieran hijos de los antiguos viticultores y hoy está orgulloso de que en un pueblo de 52 habitantes haya 17 grandes bodegas. Y que el Bierzo tenga nombre propio en el mundo del vino.

Es partidario de una mínima intervención en los viñedos, algo que se consigue “después de 15 años de conocimiento”. Y no está muy conforme con los enólogos “que transformaron los vinos de beber en vinos de catar”, de hecho se escandaliza con que haya “enólogos que no beben vino”, cuando “en las casas siempre se hizo -y se bebió- vino”.