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Dr. Mariusz Niewiadomski advierte: “Hasta un 70% de las mujeres en edad fértil puede desarrollarlo. Las revisiones pueden marcar la diferencia”

Dr Mariusz Niewiadomski habla sobre quiste ovarico

¿Has oído hablar de los quistes ováricos? Son formaciones frecuentes y, en la mayoría de los casos, benignas. Su diagnóstico temprano mediante ecografía y un abordaje individualizado permiten tratarlas de forma segura y eficaz. Gracias a técnicas mínimamente invasivas como la cirugía laparoscópica, hoy es posible extirparlas conservando la función ovárica y facilitando una recuperación más rápida para las pacientes.

De hecho, hasta un 70% de las mujeres en edad fértil puede desarrollar un quiste ovárico a lo largo de su vida. Así lo explica el Dr. Mariusz Niewiadomski, especialista en cirugía ginecológica mínimamente invasiva del Hospital Quirónsalud Costa Adeje, quien destaca que su extirpación se realiza con frecuencia mediante cirugía laparoscópica. Esta técnica permite extraer el quiste conservando el ovario siempre que sea posible, con menor dolor postoperatorio y una recuperación más rápida que la cirugía abierta.

Diagnóstico: pruebas y estudios necesarios

Para identificar un quiste ovárico y conocer su tipo y tamaño, la ecografía transvaginal es la prueba más eficaz, ya que permite analizar su contenido, que puede ser líquido, mixto o sólido, así como las características de la pared del quiste.

La mayoría de los quistes funcionales, que se desarrollan de manera natural durante el ciclo menstrual, suelen desaparecer de forma espontánea.

En ciertos casos, especialmente cuando un quiste ovárico persiste, aumenta de tamaño o presenta características complejas, el diagnóstico se completa con análisis de marcadores tumorales, como el CA-125, o con resonancia magnética, que ayuda a aclarar cualquier duda sobre su naturaleza.

Estas pruebas permiten diferenciar los quistes funcionales de aquellos que requieren seguimiento o intervención quirúrgica.

Factores que determinan la necesidad de cirugía

La decisión de realizar una cirugía para un quiste ovárico depende de varios factores, explica el Dr. Niewiadomski, incluyendo el tamaño y la persistencia del quiste, la aparición de síntomas como dolor, torsión o presión sobre órganos cercanos, y las características observadas en la ecografía que puedan indicar mayor complejidad.

También se consideran la edad de la paciente y su deseo reproductivo, siendo más conservadores en mujeres jóvenes y más proactivos en mujeres postmenopáusicas.

Antes de indicar si se requiere de cirugía, se analiza cuidadosamente el riesgo de malignidad mediante los hallazgos ecográficos, los resultados de los marcadores tumorales y la historia clínica de la paciente. En caso de sospecha de cáncer, la cirugía se planifica en un entorno especializado con equipos de ginecología oncológica.

Por ello, una revisión ginecológica a tiempo puede marcar la diferencia: detectar de forma precoz cambios en los ovarios permite intervenir cuando la opción más sencilla y conservadora está aún al alcance, mejorando el pronóstico y preservando la salud reproductiva.

Cirugía laparoscópica para quistes ováricos

La cirugía laparoscópica se realiza mediante pequeñas incisiones en el abdomen, a través de las cuales se introduce una cámara y finos instrumentos quirúrgicos.

Esto, tal como explica el doctor, permite trabajar con visión ampliada y gran precisión, reduciendo el riesgo de adherencias internas y preservando la mayor cantidad posible de tejido ovárico.

Entre las principales ventajas de la cirugía laparoscópica para un quiste ovárico frente a la cirugía abierta se encuentran una recuperación más rápida, menor dolor postoperatorio, menor riesgo de infección, cicatrices casi imperceptibles y una reincorporación temprana a la vida cotidiana.

Conservación del ovario y postoperatorio

En mujeres jóvenes o en edad fértil, el objetivo de la cirugía es conservar el ovario, extirpando solo el quiste. Solo en casos extremos, como cuando el quiste destruye completamente el ovario o se sospecha de malignidad, se recurre a la extirpación total del órgano.

El postoperatorio suele ser breve, con alta hospitalaria el mismo día o al siguiente. Durante los primeros días, las pacientes pueden notar molestias leves como distensión abdominal o dolor que desaparecen rápidamente. La mayoría puede retomar sus actividades diarias entre cinco y diez días después de la intervención, mientras que se recomienda esperar aproximadamente tres semanas antes de retomar la actividad física intensa.

Complicaciones, prevención y síntomas

Las mujeres deben acudir al ginecólogo ante síntomas de alarma, como dolor pélvico persistente, sensación de hinchazón, alteraciones menstruales o dolor durante las relaciones sexuales, ya que una ecografía temprana permite detectar los quistes ováricos de manera precoz. La detección temprana es clave para un seguimiento adecuado y para decidir si se requiere tratamiento o cirugía.

Aunque no siempre es posible prevenir la aparición de quistes ováricos, mantener revisiones ginecológicas periódicas, controlar los factores hormonales y, en casos de recurrencia, utilizar anticonceptivos para regular la ovulación contribuye a reducir riesgos y facilita un tratamiento oportuno, mejorando la salud reproductiva y la calidad de vida de la paciente.

Solicita más información acerca de los quistes ováricos.