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La imagen de la Piedad vuelve a San Francisco, en Puerto de la Cruz, que estrena retablo

La visita responde al 75 aniversario de su llegada al municipio; la ocasión servirá para inaugurar y bendecir el altar mayor de la iglesia, recientemente restaurado
La imagen de la Piedad vuelve a San Francisco, en Puerto de la Cruz, que estrena retablo
La hornacina central, en la que se encuentra el Cristo de la Misericordia junto a la Virgen de Dolores, forma parte del retablo antiguo que se aprovechó para hacer el nuevo. Sergio Méndez

Setenta y cinco años después de su llegada al Puerto de la Cruz, la imagen de Nuestra Señora de La Piedad vuelve a la iglesia de San Francisco, donde llegó y fue bendecida poco antes de la Semana Santa de 1950, tras ser adquirida en Barcelona por el maestro y hombre de gran devoción Juan Hernández Estévez. Desde allí fue trasladada en procesión a la capilla del Calvario, en la que permanece y es venerada desde entonces.

La visita en este caso se hará al revés, partirá desde este último punto hacia San Francisco donde llegará el sábado por la noche y pernoctará hasta el domingo 16 de noviembre, ocasión en la que se celebrará una misa y se aprovechará para inaugurar y bendecir el retablo, recientemente restaurado. La ceremonia comenzará a las 20.00 horas y una vez finalizada, La Piedad volverá en procesión a su capilla, por las calles San Juan, Quintana, Agustín de Betancourt, Santo Domingo, la Marina, costado norte de la plaza del Charco, San Felipe, Pérez Zamora, y Mequinez, hasta llegar a la capilla. Lo hará acompañada, entre otros, de la hermandad del Santísimo Cristo del Calvario y la Virgen de la Piedad, creada en 1955, la primera de la orden de los Capuchinos que hubo en la ciudad.

“No está registrado ni por escrito ni en la memoria de la gente cuánto tiempo permaneció la imagen en San Francisco”, sostuvo ayer el cura encargado de esta iglesia, Ángelo Nardone, quien junto a su homólogo en la Iglesia de La Peñita, Jojo Neyssery Lonunkatty y un gran equipo de trabajo, miembros de cofradías y hermandades, se han encargado de organizar esta visita. A ellos se unieron el historiador del arte, Jesús Rodríguez, y el restaurador Pablo Torres, integrantes de Estudio 5, el equipo encargado de la restauración del retablo, una intervención muy compleja debido al estado de deterioro en el que se encontraba.
Un día, de repente, se cayó un trozo de la ménsula del lado derecho, donde actualmente se encuentra la imagen de San Juan Bautista y eso puso en alerta a los integrantes de la cofradía de la Vera Cruz y Misericordia, no solo porque se podía perder sino porque suponía un peligro. Le trasladaron su preocupación a Nardone, quien consideró “urgente” su restauración.

El trabajo comenzó hace un año y medio, fue bastante arduo, con muchas dificultades en el proceso y sin una documentación clara y concisa. Hay cosas que se fueron deduciendo porque a medida que se trabajaba, el retablo iba “hablando”, explicaron Rodríguez y Torres, quienes trabajaron de forma paralela para documentar todo el proceso.

Además, fue necesario mantener conversaciones con técnicos del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Obispado con el propósito de llegar a un consenso sobre qué hacer.
“Nos encontramos con un retablo del siglo XVIII, de escuela canaria con una imagen desvirtuada, es decir, sin coherencia entre lo que se veía y lo que se supone que debe ser una pieza del siglo XVIII de escuela canaria”, detalló Torres. Unas catas sirvieron para comprobar cuál era el color original e ir “desenmascarando” toda la historia del retablo.

Su construcción data de la mitad del siglo XVIII y sustituye a uno anterior, del siglo XVII, que se aprovechó cuando se hizo el nuevo, que es el que todavía se puede ver en la hornacina central. En el centro está el Cristo de la Misericordia junto a la Virgen de Dolores, del escultor murciano Francisco Liza; a la derecha se encuentra San Juan Bautista, la imagen más antigua de la iglesia (1608), obra del artista sevillano Andrés de Ocampo, que además es original del convento al que estaba unida; y a la izquierda, San Francisco de Asís, al tratarse de un templo franciscano. Arriba de todo está la Inmaculada.

El retablo se construyó en una época en la que el convento pasaba por dificultades económicas, seguido de su posterior desamortización en el siglo XIX, y por lo tanto, nunca se terminó de dorar y se quedó con la madera de su color. Sufrió intervenciones sucesivas que intentaron darle un aspecto final y que fuera uniforme. La realizada en el siglo XX fue muy cuestionada porque “fue hecha sin ningún tipo de rigor histórico ni proyecto y perjudicó la obra”, detalló Rodríguez.

Gracias a la actuación reciente se descubrieron nuevos aspectos, como unas líneas que indican que iba a ser decorado pero no llegó a terminarse.

Problemas encontrados

Entre los principales problemas que se encontraron fueron una diversidad de materiales, restos de instalaciones eléctricas de todas las épocas, desde cables de cobre envueltos en plomo, hasta otros de tela, ladrillo, cemento, y cal y arena, y dos esqueletos de gatos. A ello se sumó que la pared donde está sujeta al retablo también tenía inconvenientes.

El equipo Estudio 5 contó con la memoria colectiva. “Nos contaban que en el tiempo que la iglesia estuvo en manos de los misioneros del Sagrado Corazón María, se arregló el retablo, todos lo conocían de color blanco y en función de eso se fue trabajando y cotejando la restauración con la historia y la documentación”, subrayaron ambos.

Durante todo el proceso, las personas que se acercaban a la iglesia podían ver cómo se estaba trabajando y según se iba terminando parte del retablo se iba descubriendo, aunque será este domingo cuando lo verán en todo su esplendor.

La cofradía de la Vera Cruz y Misericordia deberá encargarse de su mantenimiento. Ello requiere estar “vigilantes” para actuar rápidamente ante posibles huellas de insectos y limpiar el polvo que genera humedad. En resumen, limpiar y cuidar un bien que ha sido recuperado con mucho esfuerzo, que incluye el sagrario, y que a partir de ahora enriquece aún más el templo.