En la última década, viajar por Europa se ha vuelto una actividad común para la mayoría de ciudadanos gracias al auge de las aerolíneas de bajo coste. Las escapadas cortas, los desplazamientos por motivos laborales o las visitas a familiares han normalizado el hecho de subirse a un avión casi con la misma facilidad que utilizar el transporte público.
Sin embargo, varios países han comenzado a endurecer los requisitos de entrada y a implementar nuevos controles fronterizos. Cada cierto tiempo, los gobiernos actualizan sus avisos y restricciones, especialmente para zonas en conflicto como Yemen, Afganistán o Sudán, donde las autoridades españolas desaconsejan viajar por motivos de seguridad.
En este contexto, el Consulado de España en Londres ha comunicado una medida que afectará a cualquier persona que tenga intención de viajar al Reino Unido. El Gobierno británico ha establecido que, a partir del 25 de febrero de 2026, ya no será suficiente con mostrar el pasaporte para entrar al país.
El motivo es la implantación definitiva de la Autorización Electrónica de Viaje (ETA, por sus siglas en inglés), un permiso que será obligatorio para todos los viajeros no residentes en territorio británico. Esto incluye a turistas, estudiantes temporales, visitantes en tránsito y a quienes viajen solo para pasar unos días con familiares o amigos.
La ETA comenzó a aplicarse en abril de 2025, pero desde 2026 se sumarán controles adicionales.
La solicitud debe realizarse de forma telemática antes de viajar y no podrá tramitarse en el aeropuerto ni una vez en destino. Aunque el procedimiento es relativamente sencillo, las autoridades recomiendan hacerlo con antelación para evitar problemas en épocas de mayor afluencia.
Sin esta autorización aprobada, los pasajeros no podrán embarcar en el avión, incluso si la solicitud permanece en trámite. El permiso podrá gestionarse a través de la app o la web oficial UK ETA.
La autorización tendrá una validez de dos años o hasta la fecha de caducidad del pasaporte utilizado en la solicitud, permitiendo varias entradas siempre que se respeten los límites establecidos.
Este sistema funciona de forma similar al que ya aplican otros países extracomunitarios. Aun así, disponer del permiso no garantiza el acceso automático al país, ya que la decisión final recae sobre el control de fronteras. Tampoco habilita a trabajar o estudiar, para lo que se requiere un visado específico.
El Reino Unido ya cambió sus normas tras el Brexit, cuando dejó de aceptar el DNI como documento válido para entrar en el país. Con esta nueva medida —también necesaria para viajeros en tránsito—, las autoridades británicas continúan reforzando sus controles fronterizos







