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Rosa Gloria Suárez (Unicef): “Cuatro de cada diez niños de Canarias viven en pobreza y exclusión social”

La presidenta de Unicef-Canarias afirma que “con 100 euros de ayuda universal saldrían de la pobreza 11.000 menores”
Rosa Gloria Suárez (Unicef) - Pobreza
Rosa Gloria Suárez López de Vergara, presidenta UNICEF Comité de Canarias. / Sergio Méndez

Esta semana se ha conmemorado el Día de la Infancia, una jornada para celebrar que hay muchos logros alcanzados, pero también hacer una reflexión sobre el contexto actual de donde viven millones de niños y niñas y adolescentes en el mundo. En Canarias, la presidenta de Unicef en el Archipiélago, Rosa Gloria Suárez, insiste en contar con la infancia para resolver los problemas que más les preocupan, en especial la salud mental, los riesgos y abusos de las redes sociales, o el acoso escolar. Ante las altas cifras de pobreza demanda una ayuda a la crianza.

-¿Qué demandan los niños y niñas canarios?
“La infancia canaria está muy concienciada de todo lo que le incumbe. Les preocupa la educación, su salud física y su salud mental, el cambio climático, las tecnologías de la comunicación o los conflictos bélicos en los que se ven involucrados niños. Se preocupan mucho por la migración, por esos niños no acompañados y realmente ellos los integran en sus comunidades cuando están junto a ellos. Veo mucha empatía con esos niños que ya están integrados, aunque existen diferencias con los niños que están en centros de acogida y en centros de emergencia, que no tienen tanta accesibilidad y se relacionan menos porque no van a los colegios y no participan de las actividades sociales de su entorno. Pero cuando ya están escolarizados y viven en centros integrados en la sociedad, por lo general hay una gran empatía con esos niños, los integran, los quieren ayudar para que aprendan nuestra lengua, se comuniquen bien y participen activamente. Después hay algunos que les cuesta a acercarse, no es un rechazo natural sino por desconocimiento, por la influencia familiar y/o del entorno o los prejuicios que los ven una amenza”.

-¿Qué opina de su salud mental, los datos de ansiedad y otros trastornos, e ideas suicidas?
“Nos preocupa enormemente, la pandemia sirvió para aflorar una situación existente, y debemos tener una mirada intensa a la salud mental de la infancia y la adolescencia. Nos preocupa la salud mental de los más vulnerables, de los que viven en pobreza, y la influencia de las redes sociales que afectan terriblemente la calidad de vida y las relaciones entre ellos, por su mal uso, y pueden desencadenar en acoso escolar y ciberacoso, un uso que puede generar adicción al juego, y cómo les afecta en sus relaciones y salud mental la pornografía. Entre los menores migrantes, que muchas veces se sienten sentirse rechazados y no integrados, Unicef y la Dirección General de Salud Mental trabajamos en cursos de formación online para los profesionales que atienden a estos niños en los centros de acogida para detectar de forma precoz situaciones que pueden desencadenar problemas de salud mental, también se abrió esa formación a otros profesionales. También estamos trabajando en lograr financiación por parte del Ministerio de Sanidad para tener unidades móviles dotadas de personal cualificado que vayan a los centros de acogida para detectar esas posibles alteraciones en la salud mental y puedan ser atendidos. Además, Unicef presentó la campaña NPT: No te preocupes, coméntalo, para favorecer el diálogo con los menores que tienen problemas de ansiedad, depresión y malestar emocional para que cuenten su situación, porque muchas veces la ocultan a sus familias y entre sus compañeros, rompiendo el estigma y el miedo a abrirse”.

-En los colegios está pendiente la implantación de la enfermería y la psicología.
“Una de las reivindicaciones que hacen los centros educativos, los padres y las madres es ese apoyo, desde la enfermería para atender las situaciones y patologías en el niño, como la diabetes, las alergias o los shock anafilácticos que se pueden dar en los colegios. Y en la parte de salud mental debe tener su atención, a través de un psicólogo o del coordinador de bienestar, que viene en la Ley de protección contra la violencia en la infancia y la adolescencia, una figura que hay que desarrollar y todavía falta mucha implementación dentro de los centros para que atienda estas situaciones y conecte con las administraciones en caso de acoso o afectaciones de salud mental, vehiculizar para el menor sea atendido adecuadamente”.

-Continúan los altos índices de pobreza y exclusión entre la infancia y la adolescencia en Canarias ¿Cómo podemos mejorar las políticas para reducirlos?
“El pasado 20 de noviembre presentamos el último informe de pobreza infantil, en el que uno de cada tres niños y niñas viven en situación de pobreza o exclusión en España, y en el caso de canarias cuatro de cada diez. Las tasas de pobreza infantil de España son de las más altas de la Unión Europea, tenemos 2,7 millones de niños y niñas están en situación de pobreza y exclusión social. De hecho en los últimos cinco años se ha logrado reducir la pobreza entre los adultos y, sin embargo, la pobreza infantil ha aumentado. Los datos de pobreza monetaria en nuestro país es del 29,2% y si a la pobreza monetaria sumamos carencias materiales o baja intensidad en el empleo de los padres y madres, la cifra de menores en exclusión social sube al 34,6%. En Canarias, repetidamente estamos entre las regiones con las tasas más elevadas de pobreza infantil en los tres ámbitos, tanto de pobreza monetaria como de riesgo de exclusión social, y de intensidad de trabajo de la familia para gestionar la pobreza. Si la tasa de pobreza y exclusión social es del 34,6% a nivel nacional, en Canarias es del 41% (es decir cuatro de cada diez niños vive en pobreza y exclusión social), la cuarta por la cola después de Murcia, Andalucía y Castilla la Mancha. Si valoramos de la pobreza monetaria, en el conjunto de España es del 29,2%, y en Canarias se eleva al 34,6%. Pero detrás de la realidad y el análisis de las causas, el informe de Unicef de este año se enfoca en el impacto que tendría sobre la pobreza infantil varias medidas para abordar este problema de manera efectiva. Entre todas las simulaciones realizadas, la medida más eficaz que impactaría muy positivamente en la reducción de la pobreza infantil es una ayuda a la crianza de carácter universal, por su efecto más inmediato. Así, con una prestación de 100 euros al mes por hijo lograría una reducción de la pobreza monetaria en 3,6 puntos, pasando del 29,2% a un 25,6%, y si la prestación fuera de 200 euros se reduciría casi el doble, el 7,1% puntos porcentuales. En el caso de Canarias, una prestación universal de crianza de 100 euros ayudaría a casi 130.000 menores, y si la ayuda llega a 200 euros el número de beneficiarios rondaría los 89.500, por tanto sacaría de la pobreza a casi 25.000 menores y adolescentes. El informe a nivel nacional también analizó el impacto de un incremento del 40% del IMV (el Ingreso Mínimo Vital) sobre la pobreza infantil, lográndose una reducción de 1,4 puntos, mientras que incrementar la intensidad de trabajo de los padres un 20%, reduciría 2,6 puntos la pobreza infantil. Para lograr mejorar la pobreza infantil y hacer esa inversión, se requerirá un compromiso político y presupuestario. Se ha avanzado en los últimos años. De hecho, comenzaremos el próximo año a trabajar en la comisión de pobreza infantil en el Parlamento de Canarias, que hará un análisis de la situación y cómo se puede mejorar”.

Rosa Gloria Suárez (Unicef) - Pobreza
Rosa Gloria Suárez López de Vergara, presidenta UNICEF Comité de Canarias. / Sergio Méndez

-También Unicef presentó un informe sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia. Del mismo destaca que el 40% de los niños tienen móvil a partir de 10 años, un 10% reconoce haber sido víctima de ciberacoso.
“Las tecnologías de la información y la comunicación han avanzado enormemente, y aunque la infancia y la adolescencia tienen grandes oportunidades de aprendizaje y de comunicación, también tienen unos enormes riesgos que no se están abordado como las tecnoadicciones, las relaciones de pareja, las violencia de género, sexual o el acoso escolar… Estas generaciones son unos grandes nativos digitales pero muchas veces no perciben el riesgo. El primer móvil lo adquieren a los 10 años en un 40% de casos, después se incrementa con la edad su uso. El gran problema es que el control familiar es deficitario y hay que plantearse que no se les está dando un juguete. Los niños, niñas y adolescentes lo abordan como un intercambio de comunicación entre unos y otros, en el acceso a redes sociales en su mayoría tienen por lo menos un perfil propio en una red social, algunos incluso dos o tres plataformas sociales, y en muchos casos varios perfiles en la misma red para eludir la vigilancia familiar. Los niños lo ven como un divertimento y siguen a los influencers, pero tienen gran dificultad para percibir los riesgos, pierden las relaciones formales físicas por las relaciones online, y eso afecta a su desarrollo madurativo, crean malos hábitos de vida, son más sedentarios, tienen una peor alimentación, emplean mucho tiempo en esas redes o juegos que merman sus horas de sueño y nos alarma que muchos niños duermen con el móvil en su dormitorio y eso puede generar riesgos de sexting, enviar imágenes propias de contenido sexual o recibirlas de otros compañeros, comunicarse con adultos y ver pornografía. En 2021 ya Unicef alertaba que nuestros chicos tienen el primer inicio en la pornografía a los 11,5 años, lo ven de modo casual pero se van enganchando, sobre todo los chicos. El problema es que aprenden la sexualidad a través de la pornografía, que es dañina porque asumen como normales relaciones sexuales de pareja violentas, agresivas y sin consentimiento. Casi en el 70% de las familias todavía sigue siendo tabú hablar sobre sexualidad. Ellos reclaman que se les forme a nivel educativo para evitar todas estas situaciones. Por otro lado, en las relaciones de pareja se ve que hay un cierto acoso en cuanto a ese control, mayoritariamente de los chicos hacia las chicas, sobre con quién se relacionan en las redes, un control que repercute en la relación de pareja, en la salud mental y en su calidad de vida”.

-También está presente el abuso del videojuego y el acceso al juego y las apuestas.
“En la parte lúdica hay que controlar el tiempo que los menores y adolescentes dedican al mismo. El videojuego es el ocio de nuestros adolescentes, donde participan activamente e incluso hacen competiciones entre ellos, con un porcentaje de frecuencia de consumo del 53%. Y emplean muchas horas de tiempo, más de 7 horas semanales de promedio, algunos muchas más y hay que controlar ese disfrute problemático de los videojuegos. Por otro lado, nos preocupan aquellos videojuegos que tienen cajas botin o de recompensa, pues accederán con más facilidad a situaciones de adicción futuras. Si hay que pagar por esas cajas hay un gran riesgo de que terminen accediendo a juegos y apuestas”.

-¿Qué soluciones plantean ante estas problemáticas?
“Tenemos que buscar el equilibrio entre el acceso a las tecnologías y la protección de la infancia y la adolescencia. Recomendamos a los padres y madres el control no solo del tiempo que están sus hijos con el móvil o la tableta, sino también valorar el acceso a los contenidos (solo el 31% lo hace) y las relaciones dentro de las propias redes, así como evitar que duerman con el móvil cerca. Pedimos una mayor formación de las familias, de los docentes, y una educación de los chicos y las chicas en ese acompañamiento que tenemos que hacer. También la elaboración de herramientas para su protección y un entrenamiento práctico para que les sea útil navegar entre las redes y llegar a los contenidos acordes a su edad. Por supuesto, hay que avanzar en la regulación y la normativa, sobre todo endurecer la verificación de la edad para entrar en diversos contenidos que, aunque están prohibidos para los menores de 18 años, es fácil acceder a ellas. También hay que elevar a los 16 años el acceso a las redes, prohibir las cajas de recompensa, integrar obligatoriamente el control parental en los dispositivos y prohibir el uso de menores en los perfiles de algunos padres con fines manipulativos o publicitarios”.

-Confirman un aumento del acoso escolar tradicional.
“Nos preocupa todo tipo de acoso escolar. Ha descendido el ciberacoso pero se ha incrementado el acoso escolar. Es importante formar a los niños para empatizar con las víctimas y frenar a los agresores. Hay que poner mecanismos para que no ocurra, mayor vigilancia para su detección y para determinar que esas actitudes no ocurran. Los profesores demandan más formación y todos queremos actuar, pero es un problema amplio. Los niños nos pueden ayudar a entender la situación y diseñar políticas para frenarla”.

El Mundo se ha vuelto “un poco más oscuro para la infancia”

En esta semana en la que se conmemora la aprobación de la Convención de los Derechos de Infancia el 20 de noviembre 1989, Rosa Gloria Suárez recuerda que “estamos en un Mundo que se ha vuelto un poco más oscuro para la infancia y la adolescencia”, pues se ven envueltos en conflictos bélicos, en desastre medioambientales (sequías, inundaciones, terremotos), en mucha violencia y pobreza. Por ello, desde Unicef se pide a la ciudadanía y a los niños y niñas Enciéndete por los derechos de la infancia, Enciéndete por tus derechos, un lema con el que se insiste en dar voz y escuchar a la infancia en los temas que les atañen, y observar la realidad y la vida de los niños a través de sus ojos. Además, ante los preocupantes recortes a la financiación de la ayuda humanitaria y al desarrollo que ponen en riesgo la supervivencia, la salud y la educación de millones de niños y niñas en el mundo, “también decimos enciéndete por la salud, enciéndete por la vacuna infantil, enciéndete contra la desnutrición, enciéndete por el acceso al agua potable, enciéndete por la educación y la protección contra la violencia en la infancia”.