¿Qué retos enfrentan las profesionales de la cultura en Canarias? ¿Qué impacto tienen la brecha de género y los techos de cristal en el contexto insular? En busca de soluciones y de una escucha activa frente a esta realidad desigual, el Gobierno de Canarias organizó este miércoles dos actos centrados en los desafíos que afrontan las trabajadoras del sector cultural.
Por la mañana se celebró el Encuentro de Mujeres Profesionales del Audiovisual, enfocado en el papel de las creadoras en una de las principales industrias del Archipiélago. Por la tarde fue el turno de la presentación del Directorio de Mujeres en la Cultura de Canarias, una herramienta pionera destinada a visibilizar y poner en valor el talento de las creadoras y gestoras insulares. Durante el acto, representantes de la música, la literatura, las artes visuales y la gestión cultural coincidieron en que el directorio funciona como “una brújula compartida” para generar nuevas alianzas y reconocimiento mutuo.
La consejera de Cultura del Gobierno de Canarias, Migadalia Machín, subrayó que este espacio “se ha creado para generar sinergias entre las profesionales del ámbito cultural y dar a conocer su trabajo en el sector. Y ha venido para quedarse en el tiempo”.
El debate estuvo moderado por la periodista cultural Malole Delgado, que trató de navegar por diferentes cuestiones en torno a la desigualdad estructural, así como mostrar cuáles son las propuestas y reivindicaciones que nacen desde propio sector cultural para combatir el sexismo en esta área.
En la mesa participaron Rosa Escrig, directora, escritora, productora de la compañía La Escrig Producciones y vicepresidenta de la Asociación Réplica de Artes Escénicas; Cristina Déniz, artista visual, curadora de exposiciones y gestora cultural, conservadora en el CAAM y representante de la asociación MAV en Canarias (Mujeres en las Artes Visuales); Nuria Hernández, artista, compositora, directora y productora artística, y presidenta del Clúster Canario de la Música.
Tras el exhaustivo análisis, se procedió a una ronda de preguntas en el que varias de las asistentes compartieron su experiencia como parte del tejido cultural y visibilizaron algunas problemáticas especialmente crudas para las creadoras de las islas no capitalinas.





