El nuevo foco de termitas subterráneas Reticulitermes flavipes localizado en el barrio de La Caridad, en Tacoronte, hace dos semanas requiere tratar 200.000 metros cuadrados (el equivalente a unos 25 campos de fútbol aproximadamente) que se hará en tres radios de 50, 100 y 200 metros desde los puntos detectados, tal y como se recoge en el protocolo de actuación para combatir esta plaga.
Así se les trasladó ayer a unas 70 personas que asistieron a la reunión convocada por el Ayuntamiento en el pabellón Pabellón Edmundo Gil para informarles sobre el procedimiento que se sigue y los trabajos que se realizan desde el momento en el que fue detectado el foco.
La mesa fue presidida por la alcaldesa, Sandra Izquierdo, quien estuvo acompañada del concejal de Medio Ambiente, Iván Hernández, el técnico Arsenio Gómez, y el jefe de grupo de Tragsatec, Juan Francisco Pestano Gabino, quien expuso con detalle el comportamiento que tiene la termita subterránea. También se pudo ver en un plano la localización exacta del nuevo foco y el área a tratar, e indicó cómo la ciudadanía podía colaborar con la empresa Tragsatec, responsable del plan de erradicación de esta especie exótica invasora.
Al respecto, se hizo especial hincapié en que los propietarios autoricen a que los técnicos puedan acceder a las viviendas y solares anexos para hacer las prospecciones y poder tratarlos.
Uno de los acuerdos alcanzados es que en el solar donde se halló el foco, propiedad de la empresa responsable del mantenimiento de jardines -según apuntaron los vecinos- no entrará más ningún tipo de poda y se retirará todo el material verde acumulado pero no se dieron detalles sobre cómo se hará.
“Se están barajando varias fórmulas”, se limitó a declarar Iván Hernández al ser consultado tras finalizar la reunión.
No obstante, según pudo saber este periódico, ya se han descartado opciones que pueden ser efectivas y muy rápidas, como quemarlos en un horno construido para ello, dado que ambientalmente es muy complicada, por el humo y las molestias que pueden generar a los vecinos. Y además, no eliminaría el foco de raíz. Otra posibilidad es triturar los restos, fermentarlos durante unos 15 días, y tratarlos con biocida, pero aún no hay nada decidido.
Por el momento, se están llevando a la zona habilitada que tiene Tragsatec en Valle de Guerra, y que cuenta con todas las medidas de seguridad mientras se busca una solución alternativa.







