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Bernardo Barrera, dueño del Beers, en Tenerife: “Con 4 euros te haces una hamburguesa brutal en casa”

"No es lo mismo pagar 15 euros por una carne bien trabajada que una congelada que viene de fuera", indica el propietario del negocio
Bernardo Barrera, dueño del Beers, en Tenerife
Bernardo Barrera, dueño del Beers, en Tenerife. Cedida

San Cristóbal de La Laguna parece estar cada vez más llena de hamburgueserías, desde las gourmet con nombres anglosajones hasta las versiones más caseras. Es decir, las de toda la vida. La pregunta empieza a repetirse entre los clientes: ¿realmente vale lo que cuesta una hamburguesa?

Bernardo Barrera, propietario de Beers, que cuenta con un local en Aguere y otro en la capital de la Isla, y uno de los pioneros de la hamburguesa ‘artesanal’ en la Isla, tiene una respuesta clara: sí se puede comer una buena hamburguesa sin gastar una fortuna, siempre que se compren los productos “donde se debe”.

“Si vas al mercado de tu ciudad y compras carne fresca en una carnicería local, un buen pan y un queso de aquí, con 3 o 4 euros te haces una hamburguesa brutal en casa“, explica a DIARIO DE AVISOS. Sin marketing, sin artificios y sin necesidad de etiquetas gourmet.

Del ‘fast food’ a la fiebre burger

Barrera abrió Beers en junio de 2013, cuando hablar de hamburguesas artesanales en Tenerife era casi una rareza. “La gente tenía la hamburguesa asociada al fast food: carne, queso y salsa”, recuerda. La apuesta fue arriesgada, pero el paladar de la gente empezó a cambiar.

El gran punto de inflexión llegó en 2019. “Ese fue el año en el que todo estalló. A partir de ahí no ha parado de crecer”, señala. La pandemia frenó en seco muchos proyectos, pero tras ella llegó una segunda oleada de aperturas que ha terminado por saturar zonas como La Laguna.

¿Más hamburguesas significa menos calidad?

Para Barrera, el problema no es la cantidad, sino el equilibrio entre precio, calidad y discurso. “No puede haber un restaurante de hamburguesas en cada esquina sin que eso tenga consecuencias”, advierte.

La diferencia, explica, está en el producto y en cómo se trabaja. “Aquí no boleamos carne congelada. La carne llega fresca, se prepara en el día y cuando se acaba, se acaba”. Frente a eso, muchas franquicias apuestan por procesos estandarizados y congelados que permiten mantener precios, pero sacrifican calidad.

“El cliente que tiene el paladar un poco más fino lo nota. No es lo mismo pagar 15 euros por una carne bien trabajada que por una carne congelada que viene de fuera”, resume.

Subir precios sin bajar la calidad

La subida del precio de la materia prima es una realidad que nadie en el sector puede esquivar. La hamburguesa clásica de Beers pasó de costar 7,90 euros en 2013 a 10 euros hoy. “La diferencia es que no hemos cambiado el producto“, subraya.

Barrera pone como ejemplo el bacon o los quesos locales que utiliza: más caros, pero coherentes con el concepto. “Podría comprar más barato, claro, pero no estaría ofreciendo lo que quiero”.

Por eso descarta bajar la calidad para ajustar precios. “Si estandarizas el producto, al final eres una cadena más. Y ese nunca fue el objetivo”.

La Laguna, llena… pero con matices

El auge gastronómico de La Laguna es evidente. “Todo el mundo quiere venir a invertir aquí”, reconoce. Restaurantes llenos de lunes a domingo y una oferta diversa han convertido a la ciudad en un referente, incluso por encima de Santa Cruz.

Eso sí, Barrera echa algo en falta: más canariedad. “Hay locales míticos que siguen, pero habría que potenciar más el producto local”. En su caso, presume de hacerlo siempre que puede, desde los quesos hasta otros ingredientes de las Islas.

“Una buena hamburguesa no va de postureo ni de marketing agresivo. Va de producto, de equilibrio y de honestidad”, concluye. Y asegura que, si algún día no pudiera mantener esa filosofía, preferiría cerrar antes que bajar la calidad.

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