Para unos, se trata de “unos presupuestos históricos, progresistas y sociales”; para otros, “consagran un modelo liberal al servicio de unos pocos”. Con pocas sorpresas, el pleno del Parlamento de Canarias celebrado ayer aprobó unas cuentas para 2026 que ascienden a 12.491,4 millones de euros, el 7% más que en este año.
Pese al rechazo de la oposición, el presupuesto presentado por la consejera de Hacienda y Relaciones con la UE, Matilde Asián, salió adelante con el apoyo de los cuatro partidos que dan soporte al Gobierno (CC, PP, ASG y AHI) y de la exdiputada de Vox no adscrita Marta Gómez. Asián defendió las cuentas en un contexto “muy complejo”, marcado por la ausencia de Presupuestos Generales del Estado.
En el mismo sentido, el portavoz del Grupo Mixto, Raúl Acosta (AHI), reconoció que son “necesarios aunque no perfectos”. También, en un tono más bien prudente, resaltaron el reparto los portavoces de la Agrupación Socialista Gomera y del Grupo Nacionalista Canario, Casimiro Curbelo y Socorro Beato, calificándolo de “realista, responsable y riguroso”.
Donde no faltó la euforia fue en la bancada del PP, que presentó las cuentas como “el mayor presupuesto de impulso social de la historia de Canarias”, destacando los 8.300 millones destinados a Sanidad, Educación, Servicios Sociales y Vivienda. “1.500 millones más que el mejor presupuesto del Pacto de las flores”, reprochó el portavoz conservador, Fernando Enseñat, a los diputados de la izquierda.
“Presupuesto inflado”
Las críticas de la oposición a los nuevos presupuestos se reflejaron en las enmiendas presentadas, cerca de 900 en total. El PSOE encabeza el listado, con 506 parciales dirigidas al gasto social y a los servicios públicos. De ellas, los grupos del cuatripartito solo han aceptado tres, lo que, según el portavoz socialista, Sebastián Franquis, “evidencia su escasa voluntad de diálogo”.
El Ejecutivo sacó pecho del incremento de 813,2 millones, un aumento que, sin embargo, ha suscitado el escepticismo de la oposición en las últimas semanas. Nueva Canarias califica las cuentas de “ficticias y engañosas”, al considerar que se apoyan en fondos europeos cuya ejecución resulta inviable en los plazos previstos. Una crítica reiterada ayer por su portavoz, Carmen Rosa Hernández, quien lo definió como “un presupuesto inflado”.
Hernández fue una de las más duras con la nueva distribución presupuestaria y acusó al Gobierno de centroderecha de impulsar “una estrategia claramente diseñada para profundizar la desigualdad social”. En concreto, alertó del “fracaso” del actual mandato en materia de vivienda y el abandono de la educación pública. “Cuando un Gobierno empieza a reducir la inversión en las universidades, tienen que encenderse las alarmas”, advirtió.
Entre las declaraciones de unos y otros, también hubo tiempo para escuchar los cantares de Vox, que volvió a entonar su habitual discurso de “prioridad nacional”, señalando a la migración, según la formación, como el origen de todos los males, asunto que, a juicio de su portavoz, Nicasio Galván, no queda abordado en este presupuesto.
Tras el habitual ruido generado por el debate político, el nuevo presupuesto entrará en vigor el 1 de enero. ¿Apuesta social o mero espejismo, como denuncia la oposición? Solo el tiempo lo dirá.





