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Muere una niña de 13 años al precipitarse en el mamotreto de Añaza

Al parecer, la menor se encontraba en el interior del edificio abandonado jugando con varias amigas. Es la quinta víctima mortal que se produce en este lugar a pesar de estar vallado
Muere una niña de 13 años al precipitarse en el mamotreto de Añaza
Muere una niña de 13 años al precipitarse en el mamotreto de Añaza. DA

Una menor de trece años perdió la vida en la tarde de ayer, jueves, después de precipitarse en el interior del conocido como el mamotreto de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife, según informaron fuentes de la Policía Local.

Al parecer, la joven, vecina de Añaza, se encontraba en el inmueble con otras tres menores, quienes dieron la voz de alarma después de que ocurrieran los hechos.

Una vez en el lugar, los agentes de policía trataron de reanimar a la afectada, sin que pudieron hacer nada por salvar la vida de la joven.

Las mismas fuentes señalan que de momento “no se pueden concretar las circunstancias” en la que se desarrollaron los hechos ocurridos, aunque se apunta que la joven pudo precipitarse desde cinco plantas de altura.

Al lugar también acudieron otros recursos de emergencia, entre ellos Bomberos del Consorcio de Tenerife, Servicio de Urgencias Canario (SUC) y Policía Nacional.

El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación.

El edificio donde ha ocurrido el lamentable suceso que ha desembocado en el fallecimiento de la menor es conocido como el mamotreto de Añaza.

En junio de este año, el Ayuntamiento de Santa Cruz y el Cabildo de Tenerife acordaron una subvención para afrontar la demolición del antiguo hotel, que durante todos estos años ha servido de refugio a jóvenes para practicar deportes extremos y otros usos denunciados por los vecinos. Así, en los últimos años, este hotel que nunca llegó a finalizarse, ha sido reiteradamente protagonista, de sucesos de diversa índole.

Ya en 2017 los vecinos de Añaza denunciaron públicamente que en el inmueble habían muerto al menos cuatro personas, tres en accidente y la cuarta en un presunto suicidio. Y explicaban: “El edificio tiene los huecos de los ascensores totalmente al descubierto y los que se meten pueden caer fácilmente por ellos en un despiste, tropezar u precipitarse desde cualquiera de los pisos”.

En 2022, una mujer de 50 años amenazó con arrojarse al vacío desde la decimotercera planta. La intervención policial fue trascendental para que se evitase una tragedia.

Dos años antes, en 2020, dos personas accedieron al edificio abandonado. Su afición del día fue saltar entre los balcones del edifico, que se encuentran al aire. Es frecuente que accedan a él para hacer volar un dron o lanzar bengalas.

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