Pese a que el año que ahora culmina felizmente registra un descenso cercano al 60% respecto al dramático 2024 por lo que se refiere a la llamada Ruta Atlántica, una de las vías de migración marítima irregular que figura entre las más mortíferas del planeta, lo cierto es que la clásica temporada de calmas que suele tener lugar desde octubre a diciembre o enero en esta parte del Atlántico Norte ha provocado una reactivación de la misma y, por ende, sus aguas vuelven a ser una suerte de fosa común para los desheredados de la fortuna.
Prueba de ello es el dramático suceso acaecido en la madrugada del pasado 24 de diciembre frente a las costas de Joal, una localidad del sur de Senegal cerca de Ngazobil, donde tras el vuelco de un cayuco se sigue buscando sin éxito a decenas de desaparecidos, dado que tras recuperarse una docena de cadáveres y el rescate de 31 supervivientes, las estimaciones apuntan que a bordo iban unas doscientas personas. Aunque no se descarta que muchos de los migrantes implicados lograsen llegar a la costa y poner pies en polvorosa antes de la llegada de los autoridades, cabe recordar que la presencia de personas que ni siquiera saben nadar no solo no es una rareza en este tipo de casos sino que suele ser habitual, además de que desde hace unos años se ha normalizado que embarazadas y niños de corta edad se suban a estas barquillas para adentrarse en el océano.
Además, las novedades recogidas en medios locales como el diario Le Solei o el portal de noticias Dakaractu apuntan a la huida del patrón de dicho cayuco como posible causa de la tragedia al generar semejante espanto entre los migrantes que acabaron provocando el vuelco.
Sea como fuere, sí se sabe con certeza que fueron unos 200 las personas que partieron desde la también senegalesa Diamniadio, en las Islas Saloum, y que fue tras la avería del segundo motor cuando, al llegar cerca de Ngazobil, el patrón hizo señas y detuvo una pequeña barca pesquera y huyó en ella aproximadamente a las 4.00 horas.
Al ver que abandonaba el cayuco, varios ocupantes intentaron seguirlo, en esta estampida algunas personas se lanzaron al agua y muchos al acercarse a la borda provocaron el vuelco de la embarcación, con el trágico desenlace provisional entre ahogados y desaparecidos.
Perseguían navegar a Canarias en busca de una vida mejor.
El presidente Bassirou Diomaye Faye envía sus condolencias a familiares
El presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, ha expresado “sus más sinceras condolencias tras el naufragio de la embarcación que transportaba migrantes que intentaban llegar ilegalmente a Europa”, informó ayer el diario local Le Soleil.
En un mensaje publicado en la red social X (antes Twitter), dicho mandatario africano quiso enviar su pésame a las familias afectadas. “Mis condolencias también acompañan, con profunda compasión, a las familias afectadas por la tragedia ocurrida en Joal, tras el naufragio de una embarcación. Compartimos su dolor y pesar, mientras continúa la búsqueda de posibles supervivientes”, según recoge igualmente el portal de noticias Dakaractu.
Además, el presidente aprovechó para reiterar “la responsabilidad colectiva de las autoridades y la sociedad” ante estas tragedias, enfatizando la necesidad imperiosa de proteger las vidas humanas, proteger a las comunidades y fortalecer la esperanza en todo el país, seguramente la nación de esta parte de África con mayor relación histórica con Canarias desde finales del siglo pasado gracias a su tradición comercial.
Cabe añadir que los referidos medios de comunicación detallan que los trabajos de la Gendarmería senegalesa ya han permitido conocer que al menos siete de los 12 cadáveres ya recuperados corresponden a ciudadanos del país.







