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CajaCanarias pone el foco en la creación y el talento contemporáneos de las Islas

El espacio cultural de la fundación en la capital tinerfeña fue este viernes el escenario de la gala de los premios de 2025
Imagen de los galardonados, representantes de la Fundación CajaCanarias y autoridades, en la gala celebrada ayer. / Sergio Méndez

Los Premios CajaCanarias 2025 se entregaron este viernes en el espacio cultural de la fundación en Santa Cruz de Tenerife. La gala estuvo conducida por los periodistas Raquel Toste y Carlos Centurión e incluyó la actuación musical de Raquel del Rosario. La entrega de los galardones, simbolizados por la escultura diseñada por el artista Carlos Nicanor, estuvo a cargo de Humberto Orán, presidente de la Fundación CajaCanarias, junto a miembros del patronato de la entidad, integrantes de los jurados de cada categoría y la propia cantante Raquel del Rosario. Al acto asistieron también autoridades y representantes de entidades culturales, políticas y sociales de las Islas.

En su intervención, Humberto Orán puso de relieve la larga trayectoria de los Premios CajaCanarias, iniciados hace más de medio siglo. Resaltó, también, “las más de 250 candidaturas presentadas a las diferentes convocatorias, destacando las 65 que han optado al Premio de Artes Plásticas Manolo Millares, un certamen que, sin duda, ha supuesto un impulso notable para nuevos creadores de las Islas”. 

“En el ánimo de estos premios -prosiguió Orán- está no solo el reconocimiento a lo que ya han realizado y demostrado los premiados, sino también en servir de apoyo e impulso al conjunto de sus trayectorias. Tras estos premios late la búsqueda constante de la excelencia y su divulgación, como un adecuado medio de enriquecimiento para el conjunto de la sociedad”.

CRISTINO DE VERA

Uno de los momentos más emotivos de la velada fue el homenaje brindado al pintor tinerfeño Cristino de Vera (Santa Cruz de Tenerife, 1931-Madrid, 2026), fallecido el pasado 16 de enero. El acto incluyó la proyección de un vídeo realizado expresamente para la ocasión y concluyó con unas palabras del escritor Juan Cruz Ruiz, quien evocó la figura y el legado del artista canario.

El periodista y escritor Juan Cruz recordó la figura del artista tinerfeño Cristino de Vera, fallecido el pasado 16 de enero. / Sergio Méndez

Por segundo año consecutivo, la Fundación CajaCanarias entregó su distinción honorífica, que esta vez, de manera excepcional, fueron dos: al botánico, naturalista y conservacionista Wolfredo Wildpret, por su sobresaliente trayectoria científica y su contribución decisiva al conocimiento, la conservación y la divulgación del patrimonio natural de Canarias, y a la Sinfónica de Tenerife, por desempeñar un papel esencial en la vida cultural de la Isla, impulsando una programación estable y de calidad, fomentando la formación de nuevos públicos y proyectando el nombre de Tenerife en escenarios nacionales e internacionales.

EL PALMARÉS

El 41º Premio de Novela Benito Pérez Armas CajaCanarias, dotado con 7.000 euros, recayó en Víctor José Ruiz Guzmán por su obra Nudo. Según señala la fundación, esta novela es, al mismo tiempo, un espacio y una experiencia de la extrañeza. “Es un relato, pero también una inmersión en el lenguaje como territorio inestable. Alguien, supuestamente vivo, es guiado por alguien, supuestamente extraviado, hacia un destino igualmente incierto”.

El Premio de Poesía Pedro García Cabrera lo obtuvo Román de Jesús del Pino González por Como el miedo de un molusco sin concha, una creación que “se inscribe en un tono iniciático y visionario, sostenido por una conciencia a menudo liminar, situada entre la tierra y la vida, entre lo humano y lo animal, entre el lenguaje y la materia. Se trata de una poesía sobria y confesional, atravesada por un fuerte componente simbólico”.

María Laura Dueñas González se alzó con el Premio de Relato Corto Isaac de Vega por la obra Metaloides, una colección de relatos breves en los que la autora desarrolla una operación ficcional en torno a la memoria y la experiencia de los territorios rurales y urbanos.

‘BODY HORROR’

El Premio de Artes Plásticas Manolo Millares, dotado con 5.000 euros, fue para Body Horror I, de Maï Diallo. Las obras Body Horror I y Body Horror II reflexionan sobre el cuerpo como espacio de conflicto y vulnerabilidad. A través del uso del chicle, la artista “investiga la boca como cavidad escultórica y fuerza homogeneizadora, planteando una metáfora del borramiento y la asimilación violenta de los cuerpos marcados por la otredad”.

La serie Paisajes de Canarias, de Roberto Casañas, obtuvo el Premio de Fotografía Cebrián-Poldo Cebrián. Con imágenes a partir de grietas e imperfecciones en muros y paredes, propone una reflexión sobre la arquitectura, el desarrollo urbanístico y las tensiones derivadas del limitado territorio insular.

La cantante Raquel del Rosario actuó en la gala de galardonados. / Sergio Méndez

El Premio de Cortometraje Manolo Villalba volvió a contar con tres modalidades: ficción, documental y animación. En la primera se otorgó a Inmaculada, de Amos Milbor; en la de documental, a De interés insular, de Marta Torrecilla González, y en animación, a Mundo pecera, de Marco Antonio Toledo Oval.

El Premio de Música Joven Alberto Delgado CajaCanarias recayó en Ana Ayala Quartet feat. Cristopher Pérez, un conjunto integrado por Cristopher Pérez (saxofón), David Muñoz (contrabajo), Kevin Díaz (piano), Rubén Bueno (percusión) y Ana Ayala (flauta y líder del proyecto).

Finalmente, el Premio de Investigación Agustín de Betancourt lo recibió Paula Belén Barbero por Trabajo y educación infantil en el mundo rural de Tenerife al final del siglo XVIII. La investigación se fundamenta en una base de datos nominativa de más de 17.000 hogares y 74.800 habitantes, que permite analizar la economía doméstica, el trabajo, la emigración, la infancia y el papel de las mujeres en Tenerife entre 1769 y 1860.