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El ‘rebaño’ de Redoblones y la ‘partida’ de Mamelones firman lo mejor de la primera fase de las murgas infantiles

Raviscuditos, Frikywiky’s, Bambas, Distraídos, Chinchositos, Carricitos y Disimulados también disfrutaron del momento más esperado del año en el escenario del Recinto Ferial
Primera fase de las murgas infantiles del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026. Fotos: Sergio Méndez

Doce meses de espera y treinta minutos de ilusión. La misma ilusión que se repite cada año en el Recinto Ferial y que este viernes, desde las 17:30 horas, volvía a sentirse en cada asiento ocupado por los aficionados de las murguitas, listos para recibir al Carnaval de los Ritmos Latinos. Con el regreso de Bambas y la ausencia de Retorciditos y Lenguas Largas, el concurso mantiene el formato de dos fases y el acceso gratuito, dos medidas implantadas el pasado año y que, a la vista del ambiente, vuelven a funcionar. Pero esta edición suma además una reivindicación que llevaba tiempo sobre la mesa: adelantar el horario de inicio. Así, a las 18:30 horas, y tras varios contratiempos técnicos en el arranque de la jornada, el concurso logró finalmente ponerse en marcha. José Marrero y Mariam Moragas dieron el pistoletazo de salida a un Carnaval que promete llevar al público de viaje por Latinoamérica. Una idea que se refuerza con la propuesta escénica de Sergio Mencías, un recorrido por calles inspiradas en ciudades como La Habana o Cartagena de Indias.

Raviscuditos (2009)

Desde Tacoronte y bajo la dirección de Nayi Álvarez, Raviscuditos fue la encargada de abrir el certamen después de 330 días de espera. Con la premisa de que España decidió no acudir a Eurovisión, la formación de Ruky Álvarez puso sobre el escenario “Ha llegado, qué emoción, el festival de la canción”, una propuesta “eurovisiva” con la que defendieron el talento canario tirando de referentes de las Islas como Pepe Benavente. También hubo guiños a las murgas infantiles, especialmente a aquellas que ya no salen como Lenguas Largas o Retorciditos, y a los “artistas” de la Unión Deportiva Tacoronte. Reclamaron respeto y reconocimiento para la modalidad infantil, además de pedir más presencia de la tradición en los colegios.

En el segundo tema, “El niño piñata”, se convirtieron en una gran piñata para ir “sacando” del interior distintas realidades. Pidieron a los Reyes Magos que los regalos lleguen también a quienes menos tienen; reivindicaron el derecho a disfrutar del concurso más allá del cartón y la competición; y no faltaron las críticas a quienes no ceden el asiento a los mayores. Como suele ocurrir en las murguitas, también apareció uno de los asuntos estrella: el bullying, tratado con una llamada clara a la empatía y el respeto. Cantando con fuerza y unidad, aunque con poca cohesión en sus letras, Raviscuditos volvió a dejar claro, un año más, que la cantera sigue teniendo voz propia en el Carnaval.

Frikywiky’s (1998)

Más de 25 años les avalan en el Carnaval y, pese a todos los baches del camino, los de Sheyla Alfonso siguen luchando por mantener la cantera. Así lo dejan claro en su presentación, que a modo de discurso, rompiendo con las tradicionales entradas cantadas, recuerdan que sin niños no hay murgas infantiles.

Su primer tema, “La jerga social”, reúne un conjunto de críticas donde abordan el acoso escolar o las dificultades de relación de los niños y niñas sordos, aprovechando además para signar un fragmento de la letra. En “Cosas de mi carnaval”, los Frikywiky’s le cantan a la fiesta, recuerdan a Lenguas Largas y celebran la vuelta de Bambas. Y, como no podía ser de otra manera, cierran con “Somos el presente y el futuro”. Los de Víctor Pérez demuestran que con ganas e ilusión todo se puede lograr.

Bambas (1974)

Tras siete años sin pisar el escenario del Recinto Ferial, Bambas volvió de la mano de la tercera generación de sus fundadores, José Jiménez y María García. El regreso fue posible gracias al impulso de Raisa Jiménez, Yeray Lorenzo, Bentor Reyes y antiguos componentes, entre otros. Una presentación cargada de cariño y memoria y un pasacalle que enamora.

A ese inicio le siguió “Los Bambas Perdidos”, un tema crítico que invitó a los niños y niñas que conviven con dificultades en su día a día a refugiarse en su particular país de Nunca Jamás, un lugar donde hay respeto, afecto y hasta el agua se conserva en mejores condiciones porque no está contaminada. Entre normas de convivencia y guiños humorísticos —con un pergamino que casi rozaba el suelo—, los de El Cardonal aprovecharon para señalar a los adultos que destrozan la Tierra y luego pretenden dar lecciones, o para reivindicar que en los colegios se escuche también a los menores con otras capacidades. Una letra con un hilo conductor claro, algo que se echaba en falta en esta primera fase.

Al ritmo de “Potra Salvaje” llegó uno de los momentos más aplaudidos: una defensa del respeto a la identidad sexual en la infancia, con una protagonista “saliendo del armario” mientras señalaba que los verdaderos monstruos no están dentro, sino fuera. Un canto con corazón que deja entrever que Bambas vuelve con fuerza y con vocación de murgón, como se dice en jerga carnavalera.

Después, el grupo cambió de registro y se “teletransportó” a un trastero bajo el lema “El que guarda, siempre tiene”. Llega el Carnaval, hace falta un disfraz y toca rebuscar. Ingenio y diversión en estado puro: cajas de móviles viejos que las madres guardan “por si acaso”, pelotas y juguetes de todo tipo con mensaje a favor de la donación, y humor con la airfryer de la madre, comprada por la moda de lo sano y casi sin estrenar. Hasta las videoconsolas tuvieron su momento, cantando: “Ya no te acuerdas que me dejaste aquí, tan importante que era para ti”.

Y cuando parecía que entre tanto trasto no aparecería ningún disfraz, Bambas se reservó un final precioso en un recorrido por sus 50 años de historia, recordando una a una sus fantasías más emblemáticas. El premio más importante: su vuelta al Carnaval.

Distraídos (2006)

Se había hecho esperar la presencia del grupo Nueva Línea en el Carnaval, y fueron Distraídos, siempre fieles a su ingenio e innovación, quienes se encargaron de nombrarlas con una presentación cuidada y emotiva, celebrando además sus 20 años en la fiesta. Los de Tana Rodríguez arrancaron con “Cuestión de gustos”, una mezcla de humor y crítica en la que, tras repasar los gustos y diferencias del grupo, unos del Real Madrid y otros del Barcelona, por ejemplo, coincidieron en algo indiscutible: la mejor murga son los Distraídos.

El tema dio paso a una reivindicación del amor propio. Con espejo en mano, fueron describiendo rasgos físicos para recordar que hay que quererse tal y como uno es, porque “a mí no me hace bullying ni Dios”. Entre lo que les gusta y lo que no, lanzaron también un dardo a la última orca del Loro Parque, hilando la crítica contra la explotación animal con otra defensa: el respeto a los sentimientos de los más pequeños. “Da igual si es chico o chica, lo importante es que te haga feliz, que te haga volar y soñar”, cantaron. Da gusto escucharlos, y nunca mejor dicho.

Su segunda letra, “La Videollamada”, fue un viaje a través de conexiones con distintos amigos: María desde Gran Vía, con una crítica directa a la falta de oportunidades en Canarias; otro en Gaza, luchando por salir adelante; y una llamada con otras murgas, como Castorcitos, convertidos ya en amistades de concurso, tanto que comparten edad carnavalera. El cierre, quizá el más bonito, llegó con esa “llamada diaria” al cielo dedicada a los abuelos y abuelas que acompañan desde las estrellas.

Con un hilo conductor firme y muy bien atado, terminaron recordando la importancia del buen uso de las tecnologías y defendiendo que, al final, no hay nada como el contacto de persona a persona. 30 segundos les sobraron. Sobresalientes.

Mamelones (1980)

Una afición completamente entregada esperaba a los de Manolo Peña, que con un Primero de Interpretación a sus espaldas, prometían. No hubo dudas, arrasaron con el Recinto Ferial a través de un montaje limpio, con dicción y afinación. Un gusto para los oídos. Así, convirtieron el escenario en un cuento infantil para presentar su disfraz: los cerditos lograron derrotar al lobo feroz porque “juntos

somos más”, ¿no? Tras su mítico pasacalle, arrancaron con su primer tema a concurso: “Con mucho sentido”, una propuesta cargada de valores y reivindicación.

La letra fue avanzando por los cinco sentidos, cada uno como puerta de entrada a una realidad que también forma parte de la infancia. Primero, el olfato, para recordar que todavía hay niños que pasan hambre. Luego la vista, con una defensa clara del acompañamiento a los menores con TDAH, y un mensaje directo a esos padres que, por miedo o desconocimiento, tardan en aceptar que a sus hijos les ocurre algo y necesitan apoyo. El turno del gusto llegó con un ejemplo tan cotidiano como contundente: un niño que no quiere jugar al fútbol, sino cumplir su propio sueño, porque lo importante, recalcaron, no es lo que a otros les guste, sino ser feliz.

A través del oído, denunciaron la falta de escucha real hacia los más pequeños y dejaron caer uno de los temas que siempre sobrevuela el concurso: el miedo al bullying. Y el momento más emotivo llegó con el tacto, entendido como ese gesto de echar una mano cuando más se necesita. A través de este sentido, la murga lanzó un canto de apoyo ante la lucha contra el cáncer y dedicó un homenaje especial a uno de sus percusionistas, cuyo padre atraviesa la enfermedad, en un mensaje de esperanza, fortaleza y unión.

En su segundo tema, “Trivial del Carnaval”, apostaron por un formato diferente, jugando con el jurado y con el público a través de un sistema de cartulinas por colores. Cada vez que el tribunal destapaba una, ellos reconducían la estrofa según el color elegido, enlazando la broma con una mirada nostálgica a la fiesta y a los escenarios de antes, como aquellos de Superchicha, de cuando muchos de los actuales componentes ni habían nacido. Entre el verde y el violeta, fueron pasando por las reinas y sus diseñadores, con imágenes proyectadas que acompañaban el homenaje.

Con el azul, el tema giró hacia el concurso de murgas del Norte, con una retahíla de guiños mientras las murguitas de la Comarca desfilaban entre los pasillos, y el rosa terminó de redondear el juego con más entretenimiento y una referencia a la Canción de la Risa. A partir de ahí, el repertorio se puso más emotivo con un reconocimiento a quienes han sostenido durante décadas la modalidad infantil: “Ejemplo de amor a nuestra cantera”. Para finalizar, otro guiño a las orquestas, cerrando con un remix de clásicos. El broche fue una exhibición de interpretación: reordenaron una estrofa sobre la marcha siguiendo el mismo orden de colores que había marcado el jurado, antes de despedirse a ritmo de Marc Anthony y Maluma: “No hay una fórmula pa’ olvidarme de esto, amigo Don Carnal no te vayas lejos”.

Chinchositos (1988)

“Soñar en febrero” podría ser el lema de Chinchositos que cuentan con una trayectoria marcada por la constancia y la defensa de la cantera. Y en este Carnaval de los Ritmos Latinos volvieron a reafirmarlo con un pasacalle para el recuerdo, de esos que se quedan grabados como parte de su propia historia.

En su primer tema a concurso, “¡Bienvenidos a Chinchodiversión!”, la murga convirtió el escenario en un parque de atracciones con mensaje. Entre el juego y el guiño infantil, lanzaron críticas a los precios de la feria, cada vez menos accesibles para muchas familias, y aprovecharon para reivindicar tradiciones que se van perdiendo, como el juego del palo, al tiempo que denunciaron la falta de espacios adaptados: recordaron que en los parques siguen siendo insuficientes las zonas reservadas para personas con discapacidad. Un tema bien resuelto, con ritmo y un enfoque claro.

Los de Emily García continuaron con “Con alegría les presento la Chinchojuguetería”, que mantuvo ese aire de infancia para hablar, esta vez, de cómo pequeños gestos pueden ayudar a mejorar la convivencia y la ciudad. En su juguetería aparecieron ideas prácticas, como bolsas para recoger los excrementos de los perros y mantener los parques limpios, además de propuestas con más carga social: desde juguetes que premien el respeto, por ejemplo, hacia el profesorado, hasta la construcción simbólica de un barco para los niños inmigrantes, reforzando el mensaje de apoyo e integración. Con una letra pensada desde la mirada infantil, cerraron su participación defendiendo que el Carnaval también es una herramienta para educar y concienciar. Aguantaron el nivel que dejaron los de la Casa del Miedo.

Carricitos (1993)

Los “Patos a la naranja”, nombre de su fantasía, llegaron al escenario con una presentación entrañable a la voz de uno de sus componentes más pequeños. Y tras su pasacalle, aterrizaron “los carrireporteros al Carnaval y las noticias te van a contar”. Carricitos se metió de lleno en su primer tema a concurso, transformándose en reporteros para repasar, en clave murguera, titulares que iban más allá del chiste fácil. Bajo esa fórmula de “noticiero”, la murga lanzó una reivindicación clara: la cantera también es Carnaval, y las murgas infantiles no son un simple paso previo, sino una parte esencial de la fiesta. Entre guiños y ritmo, el grupo aprovechó además para poner el foco en otras tradiciones que sienten que se están perdiendo, como las Fiestas de Mayo, recordando que no se puede dejar caer lo que durante años ha sido seña de identidad.

El segundo tema, “La granja”, cambió el escenario hacia un universo más de cuento, pero con un mensaje directo. Con el juego del patito feo como hilo conductor, la murga habló del bullying y del daño que provoca cuando se normaliza o se mira hacia otro lado. En su historia, el “patito” se convierte en símbolo de tantos niños que sufren en silencio, y el repertorio se transforma en una llamada a frenar el acoso, a acompañar y a proteger. Se despidieron levantando al público con ritmo y energía, demostrando una vez más que Carricitos hace Carnaval.

Redoblones (2017)

El huracán Mamel’s dejó el listón alto, pero a ‘El Pirata’ no hay nada que se le resista. Con apoyo audiovisual desde el arranque, la murga presentó Redoblolandia, una ciudad fantástica que, entre humor e imaginación, sirvió para señalar todo aquello que Santa Cruz aún necesita mejorar. Y lo hicieron con una calidad vocal que destacaba desde el primer minuto: sonaron redondos, con dicción clara y una interpretación que se entendía perfectamente desde la zona de prensa.

A través de un recorrido por estatuas y monumentos, fueron dibujando esa ciudad ideal, recordando que en la capital faltan referencias visibles al Carnaval. En Redoblolandia, dijeron, eso se soluciona con un símbolo inconfundible: una trompeta como homenaje permanente a la fiesta. También pusieron el foco en la falta de espacios para bañarse y en la masificación del litoral, con el Marítimo siempre lleno, además de reclamar una ciudad más accesible: pidieron semáforos sonoros para menores con discapacidad visual y defendieron que Santa Cruz debe ser una capital pensada para todos. El broche del tema lo puso una carta al alcalde, con un mensaje tan directo como necesario: más actividades infantiles durante todo el año y no solo en fechas señaladas como el Plenilunio. “Trabaje duro”, le dijeron, “para que algún día esto sea Redoblolandia”.

En el segundo tema, la puesta en escena volvió a apoyarse en otro vídeo que introdujo la historia: un granjero y su rebaño. A partir de ahí, el grupo se transformó en un rebaño de ovejas, aprovechando el juego para hablar de identidad y de infancia. Entre chistes y comparaciones, lamentaron que en las aulas cada vez haya menos docentes que hablen canario y reivindicaron el acento de aquí con orgullo.. La parodia se entrelazó con la crítica: ovejas estresadas que solo saben decir “mee” mientras encadenan actividad tras actividad —”mee” levanto temprano, “mee” voy al colegio, “mee” toca teatro, “mee voy al fútbol, “me” vuelvo a casa—, hasta acabar agotadas. Y ahí apareció el mensaje: los niños no pueden con todo, necesitan tiempo para jugar, para ser niños de verdad. Un juego de palabras ingenioso y divertido con sello de Carlos Casanova.

No faltó el humor inesperado: “¿Y qué hace una vaca aquí? Pues tomarse unas vacaciones”, ni la parte más comprometida, la aparición de la oveja negra. Esta, apartada por el rebaño, sirvió para denunciar el bullying de forma original y pedir el fin de las etiquetas: lo importante, recordaron, es jugar, compartir y sentirse parte del grupo. Excepcionales en conjunto, con letras ingeniosas y una manera muy propia de convertir lo cotidiano en canción.

Disimulados (2022)

Les tocó asumir el reto de cerrar la primera fase, la más extensa del concurso, con nueve murgas sobre el escenario y después de actuaciones que habían marcado el nivel, como las de Redoblones,

Mamelones y Distraídos. Un contexto exigente que, lejos de restar, puso en valor el trabajo y la ilusión de Disimulados, una formación que vuelve al Carnaval con ganas de dejar huella. Bajo la dirección de David Mederos, defendieron su primer tema, “La vuelta al mundo en 80 días”, incluso después de varios parones que no les hicieron perder el ánimo ni la sonrisa.

Su segundo tema, “El traductor de mentiras”, fue presentado por el director como un tirón de orejas a los adultos. A través del humor y la ironía, los pequeños pusieron sobre la mesa las mentiras que escuchan a diario para reclamar algo tan sencillo como atención, especialmente cuando llegan a casa cargados de problemas del colegio. Cerraron su actuación pasada la medianoche, un mérito añadido que les valió, como mínimo, el premio de subirse al escenario.