santa cruz

El mamotreto de Añaza, más cerca del derribo tras la aprobación inicial de la expropiación

Urbanismo notifica a los dueños españoles la ejecución y encarga una traducción del procedimiento para los 435 extranjeros
Muere una niña de 13 años al precipitarse en el mamotreto de Añaza

La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz ha aprobado la incoación y aprobación inicial del expediente de expropiación forzosa del antiguo hotel inconcluso, conocido como mamotreto de Añaza, en el que el pasado diciembre falleció una menor de edad tras caer al vacío.

Este paso, que irá acompañado de la correspondiente notificación a los antiguos propietarios, responde al incumplimiento de la función social de la propiedad de inmueble en construcción sin título habilitante, ubicado en la calle Mayantigo de dicho barrio del Suroeste.

La concejala del área, Zaida González, confirmó ayer que “el expediente de expropiación, una vez firmado, se encuentra en trámite para notificar la ejecución a las dos entidades españolas, la Comunidad de Bienes Santa María y Promociones y Servicios Los Guíos (Progrisa), que son las que nos constan. Mientras, seguimos a la espera de que desde la Dirección de Asuntos Consulares se nos informe de cómo hacer lo propio con los más de 400 propietarios extranjeros de este inmueble”.

González indicó que “el proceso sigue su curso y ahora mismo está a mitad, pues aún no está concluso el expediente para expropiar hasta que el Ministerio nos dé alternativas para solucionar el problema del elevado número de propietarios a localizar, casi todos alemanes, a los que tenemos que notificar individualmente el procedimiento”.

Para ello, avanzó, “vamos a hacer una contratación para traducir la resolución de la expropiación a varios idiomas, con el objetivo de que una vez el Ministerio ya comunique que hay que notificar, bien por nosotros o a través de ellos, el trámite esté avanzado”.

Así, afirmó que “aunque parezca que la Gerencia no está haciendo nada, lo cierto es que es todo lo contrario, pero el trabajo sigue su curso y estamos luchando para poder cumplir con los plazos previstos para la demolición del edificio de Añaza, que ya cuenta con casi 3 millones de euros presupuestados para ello y por lo que se prevé ejecutar el próximo año”.

Paralelamente, Zaida González indicó que por otra parte también se ha aprobado la ejecución de nuevas medidas de seguridad en este edificio abandonado, con el fin de impedir el acceso a más personas a su interior debido al peligro que ello implica.

La concejala dijo que “estos trabajos, que se llevarán a cabo por la vía de la ejecución subsidiaria, ya que el edificio aún no es de propiedad municipal, supondrán una inversión de 112.500 euros y se prevén acometer en unos dos meses, aproximadamente, una vez que se ha publicado este trámite en el Boletín Oficial del Estado que permite poder intervenir”.

De esta manera, la Gerencia actuará en la reparación del vallado existente; eliminará los accesos al sendero que bordea los casi 36.000 metros cuadrados de superficie y que también da acceso a la planta sexta desde el terreno, y desde la planta cero a la cuarta se demolerán las escaleras para evitar el paso y tránsito de personas en el interior. A todo ello, se unirá la colocación de rejas en huecos de la fachada y la reparación de la valla electrosoldada.

Al respecto, la edil de Urbanismo señaló que “para poder llegar a hacer esta ejecución subsidiaria, hemos tenido que valorar económicamente todas las posibilidades, optando por un mayor cerramiento y demoliciones de parte de la infraestructura que consigan persuadir a la gente de seguir entrando y accediendo a las plantas superiores”.

La construcción de este hotel inacabado en Añaza comenzó en 1973, pero las obras quedaron paralizadas dos años después. Con un total de 22 pisos de altura, aún sostenidos por cimientos deteriorados, este gigante de cemento se ha cobrado cinco vidas desde que fuera abandonado por sus propietarios.

El Ayuntamiento capitalino decidió en 2018 vallar y colocar cartelería en el exterior del recinto para informar, en varios idiomas, del peligro de acceder al edificio ilegal y a medio terminar. La cual aún continúa. En ese mismo año, se empezó la ejecución subsidiaria de la infraestructura, con el fin de buscar a los dueños al tratarse de un edificio privado.