La nueva decana del Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife, Mila Pacheco, tomó ayer posesión de su nuevo cargo con un discurso de mano tendida hacia el resto de actores jurídicos a la par que reivindicativo respecto a los actuales problemas que padecen los letrados, expresando sin ambages que “la abogacía merece respeto, y nosotros merecemos tranquilidad”.
Dicho alegato fue pronunciado durante el acto celebrado en la tarde noche de ayer en la sede capitalina del Colegio, y que contó la presencia del presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Salvador González Martín, entre otras autoridades.
En su discurso, Pacheco fue fiel al programa electoral que le condujo a la victoria en las elecciones celebradas el pasado mes de octubre y no dudó en proclamar su interés de “ser la decana, como vamos a ser la Junta de Gobierno, de todos”, tanto de “quienes ejercen en grandes despachos y de quienes sostienen en solitario su propio despacho; de quienes están cada día en los juzgados y de quienes desarrollan su labor principalmente fuera de ellos; de quienes están en el turno de oficio y de quienes nunca se han incorporado; de quienes empiezan ahora y de quienes acumulan décadas de trayectoria; de ejercientes y no ejercientes, y de toda la isla: del área metropolitana, del norte, del sur, y también de La Gomera y de El Hierro”.
La decana, que tuvo palabras para sus antecesores en el cargo allí presentes como Carmen Pitti, Víctor Medina y José Manuel Niederleytner (del que recoge el testigo), recordó que “no vivimos momentos fáciles para la profesión” y aseguró que “comienza un mandato que quiero que se recuerde por algo muy concreto: por mejorar de verdad la vida profesional de los colegiados y colegiadas”.
“Es una injusticia”
Tras pronunciar la ya citada alusión al respeto, Pacheco acerca de esa tranquilidad que merecen los letrados denunciando que “hay compañeros y compañeras -muchos- que después de toda una vida trabajando, de toda una vida defendiendo derechos, no pueden jubilarse porque la pensión que les queda no les permite vivir con dignidad. Y esto, compañeras y compañeros, no es un problema técnico. Es un problema moral. Es una injusticia”, remachó.
“Y si hay un lugar donde se ve el alma de esta profesión, ese lugar es el turno de oficio” continuó la decana, que no dudó en agradecer a la Consejería de Justicia los avances logrados, aunque dejó claro igualmente que “todavía queda mucho por hacer: necesitamos la actualización automática de baremos conforme al IPC, el pago de todas las actuaciones efectivamente realizadas y condiciones dignas para ejercer”.
Al igual que abordó temas tan concretos, Pacheco tuvo altura de miras al proclamar que “las instituciones democráticas también se defienden cumpliendo la misión para la que fueron creadas” y sostener “una idea que para mí es esencial hoy y es que este Colegio va a tener una mano tendida de forma permanente. “La Justicia no mejora con compartimentos estancos”, concluyó.






