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Güímar-Hortaleza: el caos campa a sus anchas y Tasagaya se queda sin fútbol

Tras una mañana de incidentes en el encuentro de eliminatoria de Copa del Rey entre el Atlético Unión Güímar y el AD Sporting Hortaleza, el árbitro lo dio por suspendido sin empezar
Güímar-Hortaleza: el caos campa a sus anchas y Tasagaya se queda sin fútbol
Aythamy Díaz, entrenador del Atlético Unión Güímar, denunció una agresión por parte de un miembro del Sporting Hortaleza durante el calentamiento de ambos equipos. | Fran Pallero

Huevos, botellas, voladores y “piñas”. El sueño del Atlético Unión Güímar de recibir a un equipo de Primera División en la Copa del Rey quedó en suspenso mucho antes de que rodara el esférico sobre el piche del Malpaís. El partido de vuelta de la eliminatoria previa ante el AD Sporting Hortaleza de Madrid, previsto a las 12.00 horas en el municipal de Tasagaya, nunca llegó a disputarse. El colegiado, Rafael Aguilar Prats, del Colegio Catalán, lo suspendió tras la negativa de los jugadores madrileños a salir al terreno de juego, que alegaron falta de garantías para su integridad.

El choque tenía un enorme valor para el club y para la comarca. Más de un millar de personas acudieron al llamado se equipo para intentar remontar el 0-1 de la ida desde la pena máxima frente al conjunto de la Primera Autonómica madrileña. Había la convicción entre los presentes de que era posible. La ventaja era mínima y el aliento de los suyos sería vital para decidir la contienda.

La ida, disputada el 27 de septiembre, ya había dejado un clima áspero. El técnico local, Aytami Díaz, calificó de “poco riguroso” el arbitraje de aquel partido, en el que el conjunto tinerfeño vio tres tarjetas rojas.

Poco después de las 10.30 de la mañana, el autobús del Hortaleza era recibido con el lanzamiento de varias decenas de huevos contra sus lunas por parte de personas encapuchadas. Sin haber entrado al campo ya el club madrileño había denunciado una serie de actos vandálicos que se alejan mucho del fútbol. En la madrugada del partido, “se oyeron petardos junto a su hotel”, un extremo que este periódico no ha podido contrastar.

La situación empeoró cuando los equipos salieron al campo. En los prolegómenos, mientras se colocaban en la fila para el saludo protocolario, las cámaras captaron un intercambio de improperios entre jugadores. En ese momento, una persona (se trabaja para esclarecer si tenía que ver con la directiva del club local) lanzó agua hacia un futbolista del conjunto capitalino y después una botella que, según las imágenes, habría alcanzado presuntamente a un integrante de su propio equipo.

De forma simultánea, en el lado opuesto del campo, miembros de ambos cuerpos técnicos protagonizaron un rifirrafe junto a los banquillos llegando a recibir, en uno y otro bando, varios golpes.

Pasadas las 12 horas, sin decretarse el inicio del partido aún, el cuerpo técnico indicaba a su jugadores que no se jugaba. Estos acataron la orden y se retiraron al terrero de lucha contiguo, habilitado como vestuario visitante. Ya no volverían a salir hasta adentrarse en la guagua que les llevaría al aeropuerto.

Dada la tensión que se palpaba en el ambiente, hacia las 12.30 horas, se sumaron al dispositivo unos seis agentes de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional.
La incertidumbre se instaló en las gradas, donde se esperaba que los órganos competentes tomaran una decisión durante buena parte del medio día.

A las 13.00 horas, justo cuando habrían correspondido la primera parte y el descanso, la megafonía informó de que se “trataba de estabilizar la situación” y de que se buscaban más refuerzos para “garantizar que el partido pudiera disputarse”. Poco después, por el mismo canal, el entrenador local trasladó que la seguridad estaba garantizada, pero que los jugadores del Hortaleza “percibían un ambiente hostil”. A las 13.27 horas, ya la megafonía comunicó que, aunque el árbitro estaba dispuesto a jugar, los futbolistas visitantes temían por su seguridad. El equipo madrileño no se presentó finalmente al campo y el colegiado suspendió el encuentro.

El entrenador del Hortaleza, Jorge Mendoza, aseguró tras el partido en las ondas de COPE que su equipo “recibió insultos en redes durante toda la semana” y que la guagua habría sufrido pedradas. “Si hubiésemos llegado a bajar en ese momento, no quiero saber lo que hubiera pasado”, afirmó, antes de denunciar falta de efectivos de seguridad. “No íbamos a participar en un acto que se aleja del fútbol”, añadió.

En cuanto al dispositivo, según ha podido saber este periódico, la Federación Española trasladó a la Subdelegación del Gobierno la existencia de amenazas, pero se decidió no declarar el partido de máximo riesgo, lo que habría ampliado el cordón policial y el número de efectivos desplegados.

Finalmente, el equipo madrileño tuvo que ser escoltado por fuerzas de seguridad, en su salida del terrero de Tasagaya.

El futuro de la eliminatoria queda pendiente de la decisión que tome el Comité de Competición de la RFEF, que se espera que se pronuncie en los próximos días.

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