El Cabildo de Tenerife ha salido al paso de la polémica generada en redes sociales por la supuesta aparición de óxido en la pasarela peatonal del Padre Anchieta, en La Laguna, una infraestructura que aún no ha sido inaugurada y cuya imagen ha generado inquietud entre vecinos y usuarios habituales de la zona.
Las manchas visibles en algunos puntos de la estructura no corresponden a óxido, según ha explicado el consejero insular de Carreteras, Dámaso Arteaga, en declaraciones a COPE Tenerife. “Podemos decir tajantemente que la pasarela no está oxidada”, afirmó, respondiendo de forma rotunda a los comentarios difundidos en redes: “Para nada, para nada”.
Qué son realmente las manchas que se ven en la estructura de la pasarela del Padre Anchieta
Arteaga explicó en la emisora que lo que se observa en las imágenes corresponde a juntas de soldadura que aún no han recibido el tratamiento final, debido a las condiciones meteorológicas de las últimas semanas. “Las pocas ventanas de tiempo sin precipitaciones en los dos últimos meses han impedido aplicar los tratamientos correspondientes y la capa de pintura definitiva en esas uniones”, detalló.
El consejero insistió en que el resto de la estructura ya cuenta con los tratamientos protectores necesarios y lanzó un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía: “Hay que estar perfectamente tranquilos, no le pasa nada a la pasarela”.
Avanza la instalación de los módulos finales
Paralelamente, el Cabildo ha confirmado que los trabajos de instalación de la pasarela entran ya en su recta final. Esta semana se ha colocado uno de los cinco módulos que restan para completar la conexión entre el anillo peatonal y el Intercambiador de La Laguna, una operación que se realizó en horario nocturno bajo la supervisión directa de Arteaga.
“Nos encontramos inmersos ya en la recta final de las obras, que avanzan sin contratiempos, al ritmo esperado”, explicó el consejero en la nota remitida por la institución, añadiendo que el proyecto “ha superado todos los controles técnicos de calidad y seguridad”.
La pieza instalada mide 20 metros de largo, seis de ancho y pesa unas 22 toneladas, y forma parte del conjunto que permitirá cerrar el anillo peatonal completo sobre una de las glorietas con más tráfico de Tenerife.







