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El merengue de Quevedo y la herencia colonial: sonidos que cruzaron el Atlántico

Sobre ‘Ni borracho’, del artista canario, no faltan mensajes en las redes con la idea de que los ritmos tienen dueño, pero en Canarias también hay salsa... con un fisco de reguetón
Quevedo estrenó el pasado 12 de febrero su canción ‘Ni borracho’. / DA

Merengue, reguetón, bachata o salsa, pero también los galerones o el punto cubano. Ritmos que nacieron al otro lado del Atlántico y que, sin embargo, suenan familiares en Canarias. No llegaron por moda, sino como consecuencia de un largo intercambio cultural con el Caribe. Desde hace tiempo, estos sonidos están integrados en las listas de reproducción y las verbenas en las plazas. 

Ese vínculo vuelve al primer plano con Ni borracho, el nuevo tema del artista canario Quevedo, que estrenó la pasada semana, el 12 de febrero. La canción, construida sobre ritmos de merengue, ha reabierto un debate (especialmente entre el público latinoamericano): ¿apropiación cultural o herencia histórica compartida?

TRASVASE FRUTO DE UNA RELACIÓN INTENSA

El catedrático de Historia de América de la Universidad de La Laguna (ULL) Manuel Hernández explica que el trasvase cultural entre Canarias y Latinoamérica, y de manera especial las regiones del Caribe, forma parte de una “intensa relación” que han mantenido ambas tierras y responde a “un largo proceso histórico de mestizaje, de un lado hacia el otro”.

Entre los siglos XVII y XVIII, la Corona española promovió el traslado de familias desde Canarias a distintos territorios del Caribe, como parte de una estrategia de poblamiento. Algunos de esos canarios eran maestros azucareros, cuya experiencia en los ingenios contribuyó al desarrollo de la industria en Santo Domingo. En Puerto Rico, la diáspora canaria llegó a fundar al menos 19 de los 28 municipios creados entre 1714 y 1797.

Otra muestra de esa identidad compartida es la expansión de la devoción a la Virgen de la Candelaria en el Caribe, pues, como menciona el catedrático, esta advocación mariana arraigó en lugares como Caracas, Santo Domingo -especialmente en el barrio de San Carlos de Tenerife- y zonas de Puerto Rico como Mayagüez, Coamo y Manatí.

Estos géneros musicales no llegaron a las Islas como moda; son el resultado de un largo intercambio cultural

En territorios como Venezuela o Puerto Rico se arraigaron formas musicales vinculadas a la tradición canaria, entre ellas la décima, que encontró en el Caribe un desarrollo propio. Es lo que sucedió con el punto cubano, uno de los géneros más representativos de la isla caribeña. Asimismo, el timple se integró en varias regiones.

Esta conexión también se explica desde la experiencia de los propios músicos. El cantante puertorriqueño Edwin Rivera, referente de los géneros tropicales y habitual desde hace décadas en los escenarios de las Islas, considera que la conexión musical entre Canarias y el Caribe responde a un vínculo histórico. “Es un claro ejemplo de un intercambio cultural. Desde Canarias se practican todos esos géneros. Es muy bonito y muy especial, y eso nos une”, afirma.

A su juicio, el Archipiélago ha adquirido además un peso propio en la escena musical, tanto tradicional como urbana, en sonidos como salsa, bachata o, más reciente, reguetón. “Estas islas se han convertido en la capital de los géneros latinos urbanos en Europa”, sostiene Rivera. Aunque se define como “muy purista” en su estilo, reconoce la evolución natural de los sonidos: “No rechazo nuevas olas e influencias, pero lo que ha evolucionado los ritmos es este mestizaje”, señala.

Para Edwin Rivera, más allá del debate de fondo, estos sonidos forman parte ineludible de la vida cotidiana y las fiestas en las Islas: “La música caribeña en Canarias yo la catalogo como la alegría en todas las festividades”.

LA VUELTA A CASA

A partir del siglo XX, muchas familias isleñas regresaron a Canarias. Algunas habían hecho fortuna, otras volvieron con una cultura empaquetada en sus maletas. Con el tiempo, esas influencias se fundieron con un folclore canario a su vez marcado por raíces moriscas, portuguesas o bereberes.

Todo el debate parte de la idea de que la cultura tiene dueño. “Les falta sazón, batería y reguetón”, se leía en mensajes en las redes sociales -recurriendo a la letra del tema El apagón, de Bad Bunny-, a propósito de la nueva canción de Quevedo, sin recordar que en Canarias, entre otras muchas músicas, también hay salsa… con un fisco de reguetón.

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