El Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife recibió durante 2025 un total de 20.179 visitantes, lo que representa, según destaca el Ayuntamiento de la capital tinerfeña, “un respaldo ciudadano y turístico a la gestión del Organismo Autónomo de Cultura (OAC)”. El alcalde, José Manuel Bermúdez, subraya el perfil cosmopolita del museo: “Los datos reflejan que somos un polo de atracción internacional. Más del 54% de los visitantes de nuestra exposición permanente son extranjeros, seguidos del 30% de residentes canarios y el 15% de turistas nacionales”. “Esto demuestra que el Museo de Bellas Artes es una carta de presentación inmejorable para Santa Cruz ante el mundo”, asevera el regidor.
El concejal responsable de Cultura, Santiago Díaz Mejías, pone el foco en la diversificación de la oferta. “No solo hemos tenido 18.269 personas disfrutando de las salas, sino que casi 2.000 se acercaron para participar en alguna de nuestras 63 actividades programadas, que incluyen desde conciertos de cámara hasta danza y conferencias”.
La exposición permanente sigue siendo el principal reclamo del museo, aunque la estrategia de exposiciones temporales ha servido para dinamizar el calendario anual. En 2025 se celebraron seis muestras temporales, destacando la producción propia Obra Oculta, dedicada a Juan Galarza, que atrajo a más de 2.200 personas, o la colaboración con el Mando de Canarias en Tesoros del siglo XX, con 1.781 visitantes.
Durante la celebración de Plenilunio, el museo triplicó su afluencia, con un incremento del 185% en las visitas.
En el ámbito de la gestión patrimonial, cabe destacar que el museo continúa creciendo y consolidándose como referente cultural, “ya que el Organismo Autónomo de Cultura trabaja de manera constante en la incorporación de nuevas obras que aportan un mayor valor histórico, artístico y documental a la colección”.
Esta labor responde a una estrategia planificada de enriquecimiento y conservación del patrimonio, orientada a fortalecer el discurso expositivo, ampliar los fondos museísticos y garantizar la preservación y difusión de los bienes culturales para las generaciones futuras.
En la vertiente social, destaca “el éxito del proyecto VibraMUS, que ha incrementado su participación en el 69%. A través de esta iniciativa, colectivos vulnerables de asociaciones como Afate o Cáritas han podido disfrutar de visitas pedagógicas que combinan el arte con la música de cámara”.





