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Fallece Philippe Gaulier, maestro de varias generaciones de actores

Director de escena, ‘clown’, actor y profesor, su magisterio con artistas de todo el mundo se reflejó en Canarias con intérpretes como Chema Pantín, Josefa Suárez y Carlos Belda
Philippe Gaulier (París, 1943-2026). / Wikipedia

El director de escena, clown, actor y profesor francés Philippe Gaulier (París, 1943), uno de los grandes maestros del teatro europeo de finales de siglo XX y comienzos del XXI, falleció este lunes en su ciudad natal a los 82 años. Gaulier estaba considerado el gran gurú del trabajo del clown, técnica que conocía en profundidad y transmitió a una enorme cantidad de actores y cómicos del mundo.

Philippe Gaulier extrajo del viejo conocimiento de los payasos claves aplicables a cualquier otro tipo de teatro e influyó en la carrera y en la vida de muchos interpretes. En esta relación casi interminable figuran, por ejemplo, Sacha Baron Cohen, Emma Thompson, Helena Bonham Carter, Rachel Weisz, Geoffrey Rush y Roberto Benigni; Natalie Seseña y Cristina Medina, en clave nacional, y Chema Pantín, Josefa Suárez y Carlos Belda, en Canarias, por solo citar a algunos de los más conocidos.

LA COMPLICIDAD

Gaulier basaba su trabajo en el placer que siente el actor al estar en escena, en la complicidad con su compañero y en la búsqueda incesante de la idiotez propia como herramienta para la creatividad. Fue profesor de clown en la Escuela Internacional de Teatro de Jacques Lecoq, en la capital gala, donde antes recibió formación, hasta que en 1980 abrió, junto con Monika Pagneux, su propio centro.

Desde ese momento y hasta la actualidad, su escuela ha sido un lugar de encuentro para actores y actrices procedentes de los cinco continentes, una torre de Babel en la que muchos intérpretes, ya con cierta experiencia y formación en sus lugares de origen, acudían con regularidad a perfeccionar su técnica y volvían profundamente cambiados. Tanto en lo profesional como en lo personal.

LA HONESTIDAD

Su célebre dureza iba aparejada a una gran honestidad a la hora de trabajar con un actor. No le dejaba pasar una, pero estaba seguro de que de cada intérprete se podía sacar algo, y no cejaba en su empeño hasta conseguirlo.

En las Islas han sido muchos los que tuvieron la suerte de beber de esa enorme fuente de sabiduría. Incluso acudió a enseñar al Archipiélago en varias ocasiones, enamorándose del Teide. El plan de estudios de su centro de enseñanza tuvo una enorme influencia en los actuales estudios superiores que se imparten en la Escuela de Actores de Canarias.

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