El inicio de 2026, del que acabamos de pasar la primera hoja del calendario, está siendo especialmente significativo para Loida y Gara Hernández Rubio, K-Narias. Las hermanas tinerfeñas acaban de estrenar en los Cines Yelmo Meridiano Las primeras, un documental dirigido por César Armas concebido como un espacio de reflexión para fijar la mirada en el pasado y entender el presente. Una mirada a una carrera musical, pero también, y sobre todo, a dos trayectorias vitales, que se plantea desde la honestidad. Y para ello fue necesario, explican a DIARIO DE AVISOS, no dejarse nada atrás. Junto a los logros artísticos, en el film se exponen las dificultades, los traumas y los demonios que debieron conjurar en sus biografías. El resultado ha sido, afirman, un ejercicio terapéutico. Además, K-Narias y St. Pedro publican Culpable, una colaboración que representa el primer adelanto del doble álbum que el dúo prepara para conmemorar sus 20 años en la música.
-¿Cuál fue el punto de partida de ‘Las primeras’?
Gara Hernández: “Desde el principio de nuestra carrera soñábamos con el documental, la película y la serie [ríe]. En esos comienzos ya nos lo propusieron, pero era demasiado pronto. Acercándose el 20º aniversario del dúo, ese sueño fue cobrando fuerza. También hubo mucho de casualidad. Fuimos a un programa de Televisión Canaria y le comentamos la idea a la directora de ese espacio: contar nuestra historia, un relato muy potente, tanto en el plano musical como en el personal, que la gente desconoce. Se mostró muy interesada y, a partir de ahí, contactamos con las guionistas. Tras la pandemia, empezamos a contarles cómo han sido nuestras vidas y también a buscar la forma de plasmar esta idea. Luego se une César Armas, el director. Desde Videoreport nos propusieron hacer el proyecto más grande y ya tomó forma…”.
-¿Cómo ha sido la experiencia del rodaje de ‘Las primeras’?
Loida Hernández: “Nos sentimos cómodas desde el inicio. Para contar cosas tan íntimas sobre nuestra infancia o acerca de nuestra carrera profesional necesitábamos tener a un grupo de personas detrás que supiera sostenernos cuando abordábamos los momentos más duros de nuestra historia. Hablar de todas esas cuestiones fue una catarsis. En el set de grabación hubo muchos momentos de risas, un buen feeling entre todos. Todo el amor y la entrega que hubo de nuestra parte mientras nos abríamos en canal, sin ningún tipo de tapujos ni reparos, también lo percibimos por parte de ellos, que siempre estuvieron muy presentes cuando los necesitábamos”.
“Abordar cuestiones traumáticas ante una cámara implicó muchas cosas; la primera fue sentirnos liberadas”
-¿Qué fue lo más difícil para ustedes al ahondar en cuestiones tan íntimas?
G. H. : “En las historias personales no estás tú sola. Es tu vida, pero en ella hay muchas otras personas. Así que tratas de proteger siempre a aquellas a las que quieres. Lo primordial fue hablar antes con nuestros padres de lo que queríamos hacer. Ellos nos dieron vía libre para este proyecto. No queríamos decepcionarlos ni hacerles daño”.
L. H. : “Hasta ahora, siempre habíamos hablado más de la vertiente artística. De manera que tocar cuestiones traumáticas, que nunca antes habíamos tratado delante de una cámara, implicó muchas cosas. Y la primera fue la sensación de libertad, sentirnos liberadas y decirnos que ya está, que ya no tenemos que guardar secretos. Las primeras ha conseguido que nos sintamos unas personas nuevas. Fue una forma de dejar el pasado atrás y también de hacer las paces. Con otras personas, pero, sobre todo, con nosotras mismas. Eso ha sido básico para nuestro crecimiento personal”.
-¿Qué sintieron al contemplar por primera vez en la pantalla el resultado de todo ese empeño, todo ese esfuerzo, que hay tras ‘Las primeras?
L. H. : “Nos quedamos impactadas con la imagen, con la edición, con todo… Quienes estuvieron en el estreno coincidieron en que está muy bien hecho. La historia ya es potente: la gente no se espera lo que desvelamos. En muchos sentidos, nuestra vida fue bastante caótica. Vivir en un barrio marginal, con una familia desestructurada, con episodios traumáticos… Solo eso ya es fuerte, pero a nivel artístico también relatamos cosas que casi nadie sabe”.
G. H. : “Lo que más me gusta es cómo se refleja todo lo que hemos conseguido. A veces, por una idea errónea de humildad, por las inseguridades y por no acabar de creértelo, no eres consciente. Quizás también se debe a que somos muy exigentes. Ver en Las primeras a otros artistas hablando de K-Narias nos ayuda a darnos cuenta de que hemos llegado lejos con el dúo y también en nuestra vidas”.
“Ver a otros artistas hablando de nosotras en el documental hace que nos demos cuenta de lo lejos que hemos llegado”
-Desde el mismo título, el documental se adentra en el hecho de que ustedes, en gran medida, abrieron camino a otras mujeres en el mundo de la música urbana y el reguetón. ¿Qué sienten al mirar atrás?
L. H. : “Solo ahora estamos siendo conscientes de lo que hemos alcanzado. Primero, por la inseguridad de la que habla Gara, y segundo, porque ha sido una vida de mucho movimiento, físico y mental. No tuvimos ese espacio para reflexionar acerca de dónde estábamos y qué nos estaba pasando. Ahora, con la madurez y con años de terapia, hemos hecho ese trabajo interno hasta decirnos: ¡Madre mía! Todo esto ha sido muy intenso, y no solo en lo profesional. En Las primeras se insiste mucho en la infancia, incluso sale nuestra madre hablando sobre algo que la gente desconoce. Ha sido un trabajo exhaustivo y terapéutico”.
-El mundo de la música también es un reflejo de la sociedad. Frente al machismo, ¿en qué hemos mejorado y qué camino queda aún por recorrer?
L. H. : “Al principio en el reguetón apenas había cuatro propuestas de mujeres: Ivy Queen, Lorna, Glory y nosotras, que fuimos las primeras en Europa en dedicarnos a este género. Fue bastante complejo. La industria decía, y nos exigía, que para lograr un tema de éxito teníamos que hacerlo junto a un hombre. Nuestra respuesta fue, por ejemplo, No te vistas que no vas, uno de nuestros mayores éxitos. Una canción que hicimos solas, sin necesidad de estar acompañadas por ningún reguetonero. Por otro lado, casi todo lo que se hacía era reguetón underground, pero nosotras lo fusionábamos con merengue, con salsa… Rompimos todos los esquemas. Es muy bonito contemplar esta evolución, que hoy haya tantas mujeres y que hayan cambiado las cosas. Aunque aún deben cambiar más”.

-El estreno de ‘Las primeras’ ha coincidido con el lanzamiento de un nuevo tema, ‘Culpable’.
L. H: : “Culpable surge de la magia. Gara descubrió a St. Pedro en las redes sociales, antes de que participase en el Benidorm Fest. Le encantó su música, la compartió conmigo y nos hicimos superfans. Lo conocimos personalmente en una entrega de premios y hablamos de hacer algo juntos. Así que entramos en el estudio a componer Culpable. El feeling con St. Pedro se produjo desde el minuto uno. En 20 años de carrera, pocas veces hemos escrito un tema con otro artista y todo ha salido tan natural como con St. Pedro. Eso se nota en la canción, que me parece un temazo”.
“Queremos ser fieles a nuestros principios, hacer lo que nos gusta y trabajar desde el amor que sentimos hacia la música”
-¿Qué supone esta colaboración y, de forma general, cada vez que tienen la oportunidad de trabajar con otros artistas?
G. H. : “Colaborar con St. Pedro ha sido fantástico. Supone un cruce entre generaciones que da muy buen resultado. Culpable es un adelanto del doble álbum que preparamos con motivo del 20º aniversario. Habrá canciones inéditas y éxitos de nuestra carrera. Llevamos tiempo buscando a artistas que admiramos para trabajar con ellos en este nuevo proyecto”.
-Si entendemos ‘Las primeras’ como un balance, ¿por dónde quieren caminar ahora?
G. H. : “Queremos ser fieles a nuestros principios, hacer lo que nos gusta y trabajar desde el amor, desde la pasión que sentimos hacia el arte. Puedes caer en la vorágine y no escucharte a ti misma, pero hace tiempo que nosotras nos detenemos a pensar qué pasos queremos dar. No sentimos esa ansiedad por sacar constantemente cosas nuevas, sino que lo hacemos cuando sentimos que debemos hacerlo. Tras tantos años corriendo, nos escuchamos más. Es una forma de trabajar a contracorriente de la industria en la actualidad, donde todo se consume muy rápido, con singles cada pocos meses y discos cada año. Ahora hacemos lo que nos apetece en cada momento. Sin prisas”.





