cultura

Petite Lorena: “Tremenda’ es una mirada llena de perplejidad hacia esta mujer de 48 años en la que me he convertido”

La cómica y actriz canaria culmina hoy en el Teatro Circo de Marte, en Santa Cruz de La Palma, la gira de su espectáculo por las Islas, para ahora viajar a la Península e Hispanoamérica
La cómica y actriz palmera Petite Lorena. / Assiah Alcázar

Originaria del municipio de El Paso, la cómica y actriz Petite Lorena ha querido que su itinerario por el Archipiélago con Tremenda concluyese en La Palma, en elTeatro Circo de Marte de la capital, el mismo lugar en el que se puso en marcha. Tremenda es presentado como “un espectáculo que está muy por encima de las engañifas posmodernas, ya que nace de la cultura de la oralidad de nuestras abuelas, algo que no se puede reducir a un like”. Y si se le pregunta a su creadora, responde que es una propuesta en la que habla de cómo hoy observa el mundo, con toda la experiencia, el asombro y las inseguridades que la han conducido hasta aquí. Una perspectiva en la que el humor adopta, como era de esperar, un papel de absoluto protagonismo.

Con las entradas agotadas para las dos funciones de este domingo (dada la demanda de localidades, a la prevista inicialmente se le sumó una segunda), la gira continúa a partir de ahora por la Península e Hispanoamérica, un nuevo recorrido que, según confiesa en esta entrevista con DIARIO DE AVISOS, le llena de emoción. En la charla con este periódico, la artista canaria aborda cuestiones que tienen que ver, por ejemplo, con eso que llamamos sentido del humor y todos compartimos en mayor o menor medida y con cómo nace y evoluciona una idea que se convierte en espectáculo. Pero, sobre todo, revela la pasión que siente hacia un oficio, hacia un arte, que se plasma “sobre el escenario y con la gente”.

-Este domingo cierra en el Teatro Circo de Marte la gira de ‘Tremenda’ en Canarias. ¿Cómo de especial es la experiencia de actuar en su tierra?
“La gira de Tremenda por las Islas arrancó en el Teatro Circo de Marte y concluye en el Teatro Circo de Marte. Teníamos mucho interés en que fuese así porque, de alguna manera, es como cerrar un ciclo. Ha sido una locura de gira y las cosas no han podido salir mejor. Cuando comenzamos en La Palma, los pequeños fragmentos de imágenes de la representación del espectáculo que se subieron a las redes sociales se hicieron virales. Esa grabación fue fundamental para el desarrollo posterior de la gira, un recorrido que se ha convertido en una montaña rusa muy loca”.

-Tras las Islas, viaja con ‘Tremenda’ a la Península y a Hispanoamérica. ¿Percibe diferencias desde el escenario entre unos públicos y otros o, al fin al cabo y a grandes rasgos, nos reímos de las mismas cosas?
“Nos reímos de las mismas cosas. Es cierto que en ocasiones hago esto que solemos hacer los cómicos de reflexionar sobre el chiste; de preguntarnos si una determinada historia va a ser entendida igual en Galicia que en Barcelona, que en Santiago del Teide. Y también es verdad que los localismos siempre están ahí, si mencionas, por ejemplo, a alguien en concreto vinculado a ese lugar. Pero nos reímos exactamente de lo mismo. Hacen gracia las mismas cosas porque también nos duelen las mismas cosas”.

-¿Qué es ‘Tremenda’? ¿Qué se va a encontrar quien decida acudir al espectáculo?
“Si me hubieras hecho esta pregunta antes de la gira, igual la respuesta habría sido diferente. Pero ahora que ya ha madurado el espectáculo, diría que Tremenda es una mirada atónita hacia mí misma en el momento en el que me encuentro. Una mirada hacia esta mujer de 48 años en la que me he convertido. En el espectáculo hablo de cómo observo el mundo desde este lugar, un lugar maravilloso y privilegiado, pero es una perspectiva distinta a las anteriores. No tiene nada que ver mirar el mundo siendo una mujer de 48 años que siendo una de 25, como lo fui. De manera que se trata de una mirada llena de perplejidad hacia todo lo que me está pasando en este momento de mi vida. Como diciendo: ‘Espérate un momento, ¿qué me ocurre?’. Y riéndome, al mismo tiempo, de cómo estoy viviendo la experiencia, pues de algún modo es algo que no me esperaba. No sabía lo que era acercarse a los 50 años y ser una mujer madura: con mis canas, con mis arrugas, con esa perspectiva, con la sabiduría que te da la edad, con la forma de estar en el mundo y, por supuesto, también con mis inseguridades, que son un montón”.

“Mi relación con las redes sociales es como con Hacienda, que tienes que tenerla sí o sí, pero intento que no sea tóxica”

-¿Ha cambiado mucho esta propuesta desde la primera vez que se subió al escenario en La Palma para presentarla?
“En esencia no, pero luego el público, los lugares, la actualidad e incluso mi estado anímico van determinando el espectáculo. Si hoy improvisas algo y te das cuenta de que resulta divertido, lo añades en la siguiente función… No soy una cómica de texto. Siempre digo que no escribo mis monólogos, los cuento y más tarde los escribo. Y a medida que cuentas, vas matizando… Tremenda se ha ido puliendo. A veces siento pena de que se acabe, porque es justo el momento en el que debería empezar, ya que igual sería incluso mejor. Pero, bueno, ahora comienza la gira peninsular. En nada estaré en Barcelona y Bilbao, y lo que nos queda por toda esa Península… En marzo me voy a Hispanoamérica, ya el día 11 actúo en Costa Rica… Aún no puedo creérmelo. Estoy muy emocionada”.

-Y mientras va de gira, ¿hay tiempo para preparar nuevas ideas o en la creación necesita contar con un espacio propio y trabajar desde la tranquilidad?
“Debería existir ese espacio. En la creatividad tiene que haberlo de algún modo. Lo que ocurre es que también se convierte en una presión. Imagina que alguien te diga: ‘Bien, cuentas con dos meses para crear un nuevo espectáculo’, o te plantee que en una semana se te tiene que ocurrir una buena idea. En fin, es complicado… Deberíamos descansar, porque el descanso también consiste en dejar tiempo para que te pasen cosas. Los cómicos y las cómicas tenemos que vivir para que nos ocurran historias que luego se conviertan en parte de un espectáculo. Y eso no lo consigues si trabajas todo el tiempo. Necesitas vivir, enamorarte, desenamorarte, ir al supermercado, que te duela algo y acudir al ambulatorio… Ahí es donde debes buscar la comedia. Yo trato de estar siempre en contacto con lo más cotidiano, porque si todo el rato estás trabajando, no encuentras ese lugar en el que surge la comedia. La mayoría de las personas no trabajan en un teatro, en el mundo de la comedia. Se sienten identificadas con lo que yo hago porque les cuento cosas que les pasan a ellas. Por otra parte, además de los monólogos, van surgiendo otros proyectos que me resultan muy interesantes. Que si televisión, que si radio, que si el Festival Desaquellados, en La Palma, del que me siento muy orgullosa… Otras iniciativas en las que también me implico”.

“Al margen del lugar en el que vivamos, nos hacen gracia las mismas cosas porque también nos duelen las mismas cosas”

-En un tiempo en el que se alude mucho a lo políticamente correcto y desde la perspectiva que le da el tiempo, ¿llega a sentir esas limitaciones a la hora de hacer humor?
“Las limitaciones nos las ponemos nosotros. Yo no quiero que nadie lo pase mal por algo que diga en un espectáculo, lo que busco es que la gente se ría. Pero ese equilibrio a veces resulta complicado. Lo que suelo hacer es decidirlo sobre la marcha. Lo que realmente determina lo que es o no es políticamente incorrecto son las redes sociales y también la televisión: cuando se ve desde fuera. Lo que pasa dentro de un teatro, de una sala, es parecido a cuando te encuentras en una reunión de amigos. Sabes que hay confianza para hacer esa broma. La comedia en caliente, en vivo, sin cámaras, te permite mucho más. El problema surge cuando lo pones en una red social. Ahí las reacciones pueden ser algo así como ¡se ha metido con este!, ¡ha dicho esto!, ¡eso que ha dicho no es así!, ¡esto que dice no me gusta! Hay una complicidad en el teatro que en las redes sociales no suele darse. El otro día, por ejemplo, puse un vídeo en el que hablaba sobre los caquis, la fruta, con el humor más blanco, más inocente, que se me podía ocurrir. Sin embargo, hubo gente ofendida, diciéndome que, si era canaria, por qué no hablaba de plátanos en lugar de hacerlo de los caquis… En fin, y en eso coincidimos los compañeros y las compañeras que nos dedicamos a esto, nadie quiere hacer sufrir a nadie. El humor tiene que ser como un relajante muscular. Yo no me subo al escenario con una bandera, para nada. Todos estos años que llevo haciendo comedia en las plazas de los pueblos me han dado un equilibrio muy bueno. El público que acude a un teatro, que viene a verte, sabe quién eres y de entrada está, digamos, a tu favor. Cuando actúas en plazas, el público es muy variado. Hay de todo y debes equilibrar la comedia que haces para intentar que se ría todo el mundo, en su variedad”.

-El escenario, la televisión, el cine… ¿Dónde está más cómoda y qué espacio le exige más?
“El escenario es el lugar en el que me siento más cómoda. La televisión, por ejemplo, me encanta porque supone un reto. Es un formato completamente distinto. Trabajar con Andreu Buenafuente ha sido muy interesante, al igual que en En otra clave, porque en ambos casos es televisión dentro de un teatro, que es donde estoy muy cómoda, como digo. Con Buenafuente estaba sentada con él en un sillón, algo nuevo para mí, que estoy acostumbrada a trabajar sola sobre el escenario. Ahí yo gobierno lo que voy a decir, pero con Buenafuente no sabía por dónde me iba a salir ni qué me iba a preguntar o cuándo me iba a interrumpir. En Futuro Imperfecto no había nada ensayado. Él tampoco sabía lo que yo le iba a contar en cada momento. Fue muy divertido, a la vez que me sentía amparada por un teatro. Mi hábitat natural son las salas, los bares y los teatros”.

“Para hacer humor necesito enamorarme, desenamorarme, ir al ambulatorio y al supermercado; ahí es donde vive la comedia”

-La comedia hecha en Canarias atraviesa desde hace años un gran momento, con muchos humoristas que triunfan dentro y fuera de las Islas. ¿Tiene una explicación acerca de a qué responde tanto talento?
“No encuentro una explicación y, además, casi te diría que es algo que no ocurre en ninguna otra comunidad. La cantidad de cómicas y cómicos que hay en las Islas ahora mismo es increíble y no sé a qué se debe. También es emocionante, porque somos muchísimos y, además, hay músculo. Existe gente con mucho talento que está empezando, que lleva dos o tres años, cómicas y cómicos que se van sumando a los compañeros y compañeras que estamos girando por Canarias desde hace ya bastante tiempo. Además, se da un equilibrio fantástico entre hombres y mujeres, algo que también es muy interesante”.

-La presencia en Internet se ha convertido prácticamente en imprescindible en muchos ámbitos. ¿Cómo es su relación con las redes sociales?
“Es como con Hacienda, una relación que tienes que tener sí o sí, no te puedes escaquear. Sabemos que es así, no puedes mantenerte al margen, por lo que has de tratar de que no sea una relación tóxica. Ya vemos lo que está pasando, no solo en las artes escénicas, sino en todos lados. Un buen ejemplo de esto lo estamos viendo con Nueva Línea. Todos conocíamos perfectamente el formato, hemos estado en las verbenas disfrutando con las orquestas y, de repente, está en boca de todos. Pero ¿qué pasa?, ¿que el mundo nunca antes las había visto? Porque ahí estaban, en esas plazas de los pueblos actuando. De manera que tenemos que darnos cuenta de que Internet está ahí, es una nueva fórmula para trabajar. Me parece fantástico, pero no lo podemos controlar: te ve más gente, le interesas a más gente… Esto es así. Yo trato de tener una buena relación, sabiendo que mi fuerte no es hacer vídeos. Trato de hacer vídeos graciosos, por supuesto, pero mi trabajo está sobre el escenario y con la gente. Ahí es donde yo creo que es donde doy lo mejor de mí”.

-¿Qué cosas no le hacen ninguna gracia a Petite Lorena?
“Mucho de lo que sucede en el mundo es desolador. La violencia que nos rodea no me hace ninguna gracia. Tengo miedo de que lleguemos incluso a normalizar esa violencia, que es de todo tipo. Es complicado mantenerse informado y no sufrir, porque no puedes renunciar a saber lo que pasa en el mundo. Pero ¿cómo miramos eso? ¿Cómo tratamos de comprender lo que a veces es incomprensible y seguimos adelante? Me da miedo porque en ocasiones parece que te tienes que situar en una posición inhumana si no quieres sufrir”.

TE PUEDE INTERESAR