No es sencillo ser humorista en estos tiempos que corren. En pleno debate sobre los límites del humor, las redes sociales solo han servido para que esa situación se agrave. Que se lo pregunten a Carla Mañas, una humorista gallega que en 2022 saltó a la palestra por reírse de los canarios.
En un monólogo que se viralizó en cuestión de días -recibiendo respuestas de todo tipo, algunas inaceptables-, Carla Mañas hacía chistes (nunca ha rechazado que el humor negro es su especialidad), sobre, por ejemplo, el acento de los canarios y las canarias. Reconoce que se vio sorprendida por la respuesta pero, ahora, visita con su show Tenerife, con el que llega al santacrucero Café Teatro Rayuela el próximo 14 de marzo (21.00).
Durante toda la entrevista, la gallega no para de sonreír, de poner en valor la importancia del humor y de matizar aquello tan manido de los límites del humor y de la capacidad de muchos y muchas de sentirse ofendidos y ofendidas.
-En 2022 un vídeo suyo la populariza en Canarias, no sé si de la forma esperada…
“Yo soy cómica de stand up, hago monólogos en directo, pero, claro, me di cuenta de que para estar ahí había que usar las redes sociales: hacer vídeos en Instagram o TikTok. Pensé: ¿de qué tengo chistes que pueda juntar en un solo vídeo? Era Canarias y ocurrió lo que ocurrió”.
-¿Lo hace con los canarios por algo en concreto?
“Hay un chiste que me hizo muchísima gracia que dice ‘¿Sabías que en las cuevas se usa a canarios para saber si falta oxígeno? Y yo dije que me parecía mal porque son tan canarios como tú y como yo. Yo me refería al pájaro, quizás no lo entendieron algunas personas que me decían cosas como ‘oxígeno te falta a ti en el…’. Yo no disfruto de que a la gente le ofenda lo que diga y, por supuesto, acepto que me puedan decir ‘menuda puta mierda de monólogo’. Pero es verdad que me sorprendió que me llegaran mensajes como amenazas de muerte desde cuentas de trabajo. Una peluquería me mandó un audio con una amenaza tipo ‘te vamos a matar’. De todos modos, lo que más me fastidió de todo es que pensaron que era de Madrid. ¿Quién insulta a quién?”.
-¿Le sorprendió el alcance de todo aquello?
Como me habían llamado madrileña hice uno sobre gallegos y un periódico de Galicia sacó algo del tipo ‘la humorista ataca ahora a su propia gente’. Fuego amigo. Eso me sorprendió más. Cuando subes este tipo de vídeos esperas esa reacción, aunque no esperaba que fuera tan fuerte y tan negativa. Si yo hago uno de Vigo sé que funcionará bien, porque sabes de lo que hablas, pero más con ese movimiento, no con algo negativo”.
-¿Llevaba mucho tiempo en el mundo del humor cuando le explota todo esto en redes sociales?
“Yo subo ese vídeo en septiembre de 2022 y yo había empezado a hacer monólogos en enero de ese año. Yo estaba metida en Twitter cuando era Twitter y no el imperio de Elon Musk y me gustaba mucho escribir chistes y demás. Yo hice Periodismo y siempre aprovechaba, durante la carrera, para entrevistar a cómicos que me gustasen. Me hice amiga de David Suárez, que también ha tenido sus problemas con los chistes, y comencé a entrar en el mundo de la comedia. Cuando venía a Galicia me decía que tenía que presentarlo y así empezó todo”.
-Las redes sociales han acrecentado eso, porque de siempre se han gastado chistes sobre regiones del Estado o, en el caso de Canarias, con islas como La Gomera…
“Siempre vamos a hablar del de al lado, es algo que está en nosotros. Los de Vigo tenemos enemistad con Coruña, toda Galicia se mete con Ferrol, España se mete con Francia y en Canarias tengo amigos que te dicen que Tenerife fenomenal pero Gran Canaria… Es algo intrínseco nuestro, pero las redes sociales dan la posibilidad de conventirlo en manera de algo que defender. De convertirnos en justicieros a la hora de decir si eso no está bien que se haga. Es lo típico de que el humor se hace de abajo hacia arriba, pero yo no considero que esté por encima de los canarios, los veo como a iguales por eso los hago de gallegos, madrileños o andaluces”.
-Usted hace humor negro, doblemente complicado…
“El humor que hago yo, de por sí, no le gusta a todo el mundo. Mucha gente en su momento me mandaba ejemplos de otros cómicos canarios y me decían que no se metían con otra gente y eso me parece fenomenal, pero es que lo que yo hago sí. Es justo mi campo”.
-Hay un gran debate entre los límites del humor y mucha frase que apela a los ofendiditos, aunque siempre los ofendiditos son los otros…
“La comedia no tiene límites siempre que esté dentro de un contexto. Yo no puedo insultar a alguien por la calle, porque un insulto no está dentro de la comedia, pero a nadie que hace comedia le hace gracia o le hace ilusión que la gente se vaya de su show con mal cuerpo. A nadie. Si alguien se ofende o se entristece por un chiste que he contado es algo que a mí no me gusta. Es verdad que le diría que no cambiaría el chiste pero es verdad que se está yendo por los dos lados. Hay gente que con el tema de que es cómico puede hablar y decir lo que le dé la gana y eso no es así. Si lo único que sabes hacer es insultar a los demás quizás no era tan bueno”.
-¿Se puede hacer humor de todo? Porque, últimamente, me salen individuos en redes que llamar humor a hacer presuntos chistes racistas o machistas…
“Se puede hacer humor de todo siempre y cuando sepas hacerlo bien. Yo creo que si un chiste está bien hecho, se puede. ¿Dónde está la línea entre chiste o bullying? Creo que en el contexto. Mi padre falleció de cáncer que, por cierto, en reacciones al vídeo que comentábamos antes me llegaban a decir que ojalá se le extendiera, y yo tengo muchos chistes sobre cáncer que jamás se me ocurriría ir a una sala de Oncología de un hospital a contarlos. A mí hay cosas que no me hacen gracia, pero entiendo que son chistes. Tienen premisa, remate, están dentro de un contexto… Si es simplemente decir ‘mi mujer, puta’, pues eso no es un chiste. Yo puedo hacer un chiste sobre, por ejemplo, la situación de los menores no acompañados, lo hago, claro, dentro de un contexto y denunciando una problemática. Una persona que dice que solo vienen a robarnos y a quitarnos el trabajo pues no está haciendo un chiste, está dando su opinión y afirmando”.
-¿Se está volviendo el humor más de derechas? ¿Incluso con opiniones de extrema derecha?
“A la comedia lo que le gusta es jugar a la contra. Si la sensación popular en este momento es de progresismo y de ciertos valores, siempre intentará ir a esa contra. Es muchísimo más fácil para ese cómico que gane la derecha porque puede hacer más chistes. Si gobierna la izquierda, saldrán cómicos de derecha que van a la contra”.
-Y, casi cuatro años después de su polémica con los canarios, llega a Tenerife el próximo 14 de marzo…
“Es la primera vez que voy a Canarias. Me presenta Gazz, que me ayudó a encontrar el sitio. Ahora ya tengo mi show, muy freak, y comencé a moverlo por ciudades y siempre tenía esas ganas de ir a Canarias, porque sé que me empezaron a conocer a partir de ahí, por lo que creo que puede servir para conocerme”.
-Dice que en su show es usted una mezcla entre Sabrina Carpenter y Charles Manson…
“Es, como decía, un show muy freak en una mezcla entre la hiperfeminidad de Sabrina Carpenter y la maldad y el odio a la sociedad de Charles Manson. Me gusta pensar que cuando la gente me ve llegar, siendo bastante bajita, con las gafas, los vestiditos y demás, se ve sorprendida porque, al final, hago humor negro. Hablamos mucho de la muerte, los complejos o la muerte. Creo que la mezcla es buena”.
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