cultura

El Auditorio de Tenerife estrena su producción de ‘Roméo et Juliette’

El título de Charles Gounod, que se inscribe en la temporada de ópera 2025-2026 del espacio escénico de la capital tinerfeña, se vuelve a representar este martes, el jueves y el sábado
Sofía Esparza y Airam Hernández encabezan el elenco de la nueva producción del Auditorio de Tenerife. / Miguel Barreto

La Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife, en la capital tinerfeña, albergó este domingo el estreno de Roméo et Juliette, una producción propia de la ópera de Charles Gounod. Tras la función de anoche, que agotó las entradas, el título de la temporada 2025-2026 de Ópera de Tenerife se vuelve a escenificar mañana martes, el jueves y el sábado, siempre a partir de las 19.30 horas.

Con la dirección de escena de André Heller-Lopes y la musical de José Luis Gómez, el elenco de cantantes está encabezado por el tenor tinerfeño Airam Hernández y la soprano navarra Sofía Esparza. La producción cuenta además con la participación de la Sinfónica de Tenerife, el Coro Titular Ópera de Tenerife-Intermezzo y un cuerpo de baile del Centro Internacional de Danza Tenerife.

La de ayer fue la primera de las cuatro funciones previstas. / Miguel Barreto

Además de Airam Hernández, como Roméo Montaigu, y Sofía Esparza, como Juliette Capulet, el bajo-barítono Simón Orfila encarna a Frère Laurent; el barítono Fernando Campero, a Mercutio; la mezzosoprano Christina Campsall, a Stéphano, y la también mezzosoprano Belén Elvira, a Gertrude.

La producción cuenta con la participación de la Sinfónica de Tenerife, el Coro Titular Ópera de Tenerife-Intermezzo y un cuerpo de baile del Centro Internacional de Danza Tenerife. / Miguel Barreto

Completan el elenco el barítono Anton Keremidtchiev, como el Compte Capulet; el tenor Mario Bahg, como Tybalt; el tenor Manuel Gómez Ruiz, como Benvolio; el bajo Guillermo Montecino, como Grégorio; el barítono Romanas Kudriašovas, como Pâris, y el bajo-barítono Mikhail Biryukov, como Le Duc di Verona.

La puesta en escena del célebre título de Gounod transporta al público a un teatro parisino del siglo XIX con sus balcones dorados. Incluyendo el de Juliette. Pero este espacio que representa un pasado lleno de opulencia aparece en su parte trasera como en restauración, una metáfora de la generación más joven que debe habitarlo y redefinirlo, al igual que los protagonistas frente al rencor familiar heredado.

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