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Juan del Val: “Frente a quienes leen mi novela, les gusta y la recomiendan, las críticas negativas no tienen ninguna importancia”

El escritor, ganador del Premio Planeta con 'Vera, una historia de amor', presentó esta semana su obra en el Teatro El Sauzal
Juan del Val, ganador del Premio Planeta 2025. / Diego Radamés (Europa Press)

Juan del Val (Madrid, 1970), ganador del Premio Planeta 2025 con Vera, una historia de amor, ha estado esta semana en Tenerife para presentar su novela y charlar con los lectores, los que ya la han leído y los que esperan hacerlo. El Teatro El Sauzal recibió el miércoles al autor de Candela (2019), Delparaíso (2021) y Bocabesada (2023), en una cita que también protagonizó Ángela Banzas, finalista del galardón con Cuando el viento hable. En esta conversación con DIARIO DE AVISOS, el escritor reflexiona acerca de su relato, una historia sobre una mujer que siente la necesidad de “ser quien realmente es”; aborda su vocación literaria y expresa su punto de vista sobre la polémica surgida nada más conocerse el fallo del jurado del Planeta.

-Ha señalado que ‘Vera, una historia de amor’ es en realidad un relato que, a través de sus personajes, va dando cuenta de diferentes clases de amor. Pero ¿cuál fue la idea que le llevó a escribir esta novela?
“Quería contar la historia de una mujer que toma una decisión importante, que tiene que ver con la necesidad de ser quien realmente se es. Al principio de la novela, ella termina una relación de más de 20 años con el único hombre con el que ha estado. Ese es el comienzo y, a partir de ahí, la idea consistió en contar su evolución: cómo abandona ese lugar confortable en el que estaba instalada y empieza a vivir la vida que intuye que se estaba perdiendo. Y por el camino aparece Antonio, que es una persona de una condición social distinta y más joven que ella. De manera que, por un lado, cuento una historia de amor entre dos personas muy diferentes, pero también cómo evoluciona el personaje de Vera, que deja un lugar para ir hacia otro, en el que ella considera que debe estar”.

-Como apunta, ‘Vera, una historia de amor’ también habla de diferencias: de clase social, de edad, de momentos vitales…, de biografías, en suma, entre los protagonistas de esa relación. ¿Qué le interesaba mostrar a partir de esos contrastes?
“Me parece muy interesante el momento vital de una mujer como Vera. Uno en el que ya tienes una edad, un bagaje, y comienzas a hacerte preguntas incómodas: si realmente estás en la relación en la que quieres estar, si quieres mantenerte en ella o, por el contrario, deseas cambiar. Esa circunstancia, en la que creo que muchas mujeres se encuentran, es el motor que me impulsó a escribir esta novela. Quería plantear si estás dispuesto a afrontar ese cambio, a abandonar el lugar en el que te encuentras, aunque eso no resulte nada sencillo”.

“A medida que escribo, necesito sorprenderme; para mí es importante no tener certezas y que la novela esté viva todo el rato”

-No es la primera vez que adopta el punto de vista de una mujer. En 2019, por ejemplo, ganó el Premio Primavera con ‘Candela’. ¿Qué reto y qué estímulo encuentra al ponerse en la piel de un personaje femenino?
“Si soy sincero, no supone ningún reto. En general, siento más interés por los personajes femeninos, pero sin caer en el tópico de que las mujeres son de entrada más interesantes que los hombres. En determinados aspectos me resultan más interesantes y creo que me desenvuelvo bien escribiendo desde la perspectiva de una mujer. Al final, son las lectoras las que deben autorizarte, las que deben evaluar si escribes bien cuando te pones en la piel de una mujer. Ya poseo una trayectoria en esta cuestión, llevo varias novelas haciéndolo, y parece ser que es algo que hago bien. Es cierto que en Vera, una historia de amor hay un personaje masculino muy potente, Antonio, pero en principio me siento muy cómodo adoptando esa visión femenina. No tengo que hacer un gran esfuerzo para ello”.

-Sitúa la historia en Sevilla. ¿Qué posibilidades le ha brindado la ciudad como escenario de esta ficción?
“Sevilla me gusta mucho, creo que la conozco moderadamente bien y me parece un lugar ideal para contar pasiones. Sevilla es muy bella y lo pasional se impone siempre. De modo que me pareció un escenario fantástico. Primero, porque lo conozco y, segundo, por todo eso que me transmite la ciudad: belleza y pasión. Una pasión que siempre está muy presente, para lo bueno y también para lo malo”.

-¿Le resulta útil el periodismo en el ejercicio de su vocación literaria o en realidad son dos caminos paralelos que no llegan a cruzarse?
“Creo que el periodismo no influye en mi literatura. Es cierto que hay en mí una manera de contar las cosas en las novelas que quizás sea un poco más directa de lo que resulta habitual y a lo mejor ese lenguaje puede tener algo que ver con el periodismo, pero considero que en mi caso son dos mundos completamente distintos. No tienen nada que ver el uno con el otro”.

“Quería contar la historia de una mujer que abandona un lugar confortable porque busca ser quien realmente es”

-¿Cómo suele ser el proceso de escritura de una novela? ¿Hay un largo camino de documentación antes de escribir porque necesita tener todo bien perfilado o se trata de dejarse llevar por los caminos a los que le llevan esa primera idea?
“Suelo tener una idea clara de lo que quiero hacer y algún personaje más o menos bien diseñado, pero a partir de ahí va fluyendo la escritura y la novela crece según escribo. No soy un autor de esquemas ni de mapas, alguien que sabe en cada momento por dónde va. No, yo necesito sorprenderme a mí mismo a medida que voy escribiendo. Eso me parece interesante, porque creo que de esa forma también se sorprende el lector mientras lee mi relato. Es importante, en ese sentido, que la novela esté viva todo el rato y que yo no tenga la certeza de saber hacia dónde me encamino de forma permanente”.

Portada de la novela de Juan del Val. / DA

-Desde el mismo discurso al recibir el premio, usted cuestionó esa diferenciación entre lo comercial y la calidad vinculada a la literatura. ¿De qué manera ha sobrellevado las críticas, las críticas negativas, recibidas por el galardón?
“Esas críticas negativas hacia mi novela, de algunos medios y en las redes sociales, eran bastante previsibles. En todo caso, se llevan muy bien cuando compruebas la aceptación que está teniendo Vera, una historia de amor. Eso para mí es lo verdaderamente importante: los lectores, quienes deciden comprar la novela, la leen, les gusta y la recomiendan. Ahí están las cifras de ventas. Por tanto, todo lo demás tiene muchísima menos importancia. Vamos, ninguna”.

“Me siento cómodo poniéndome en la piel de una mujer al crear una ficción, y parece ser que es algo que hago bien”

-¿Cómo vive estos encuentros, como el de Tenerife, con quienes leen sus novelas?
“Hay autores a los que les gustan mucho y hay otros a los que les gustan menos. A mí me encanta la promoción. Esos son los momentos, cuando te reúnes con los lectores, en los que compruebas la importancia de lo que has hecho. Y te reúnes tanto con quienes ya han leído la novela y les ha gustado como con los que se están planteando si leerla o no. Para mí eso es determinante: cada lector interpreta lo que has escrito de una manera diferente: es algo mágico. El libro tiene un autor, que soy yo, y luego cada persona experimenta la lectura de un modo distinto, le llega más un aspecto u otro… Me resulta fundamental estar en permanente contacto con los lectores. Ahora estoy haciendo una gira bastante amplia y me siento encantado. En este caso, nunca hasta ahora había hecho promoción de mis obras en Canarias y, además, se dio la circunstancia de que he vuelto a coincidir con Ángela Banzas. Al principio hicimos presentaciones como ganador y finalista del Premio Planeta, luego cada uno ha ido por su lado y esta semana nos hemos reencontrado. Teníamos muchas ganas porque nos lo pasamos muy bien durante la primera parte de la promoción de nuestras novelas”.

-¿Hay tiempo para pensar en nuevas historias en medio de la promoción, los viajes y las responsabilidades profesionales?
“Siempre. Siempre hay espacio para pensar en nuevas novelas. Tanto cuando estoy escribiendo como cuando no, estoy dándole vueltas a nuevas historias. Tengo mirada de escritor, así que todo lo que me sucede es susceptible de ser escrito, de ser el punto de partida para construir un nuevo relato. Ahora mismo no estoy delante del ordenador, pero sí pensando en la siguiente novela”.

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