Tras un recorrido de 10.000 millas náuticas desde Shanghái, el Hidramar Ultra llega a buen puerto. El imponente dique flotante, de 22.000 toneladas, capaz de elevar para su reparación a grandes buques Panamax (hasta 32,5 metros de manga), ya se encuentra atracado en Santa Cruz de Tenerife.
La infraestructura, comandada por la empresa canaria Tenerife Shipyards (sociedad perteneciente al grupo Hidramar), podría favorecer la creación de unos 600 puestos de trabajo directos y se espera que comience a operar en aproximadamente un mes y medio.
“Tenerife ya puede competir en las grandes ligas de la reparación naval internacional”, destacó ayer el jefe comercial del grupo, Pedro Ibarra, en una rueda de prensa en la que expuso el valor estratégico de este gigante de la ingeniería. “Había una franja de barcos que pasaban próximos a nosotros, pero en Canarias no teníamos la capacidad técnica para repararlos”, explican, lo que obligaba a muchos de estos buques a desplazarse hasta la Península para recibir mantenimiento.
Para operar, el dique se sumerge, permitiendo que la nave entre en su estructura, y se eleva en unas dos horas para dejar el casco al descubierto y poder trabajar en él. Capaz de atender embarcaciones correspondientes al estándar Panamax, el máximo permitido para atravesar el Canal de Panamá, la infraestructura abre las puertas de Tenerife a una flota de entre 7.000 y 8.500 buques.
En un contexto de tensiones geopolíticas y conflictos, “las navieras y aseguradoras buscan rutas y puertos que ofrezcan seguridad y estabilidad”, cuenta el jefe de la oficina técnica del grupo Hidramar, Rafael Rolo. “Situado en un lugar de paso natural entre tres continentes, el dique ofrece una certidumbre europea en las proximidades de África, por lo que estamos hablando de un proyecto estratégico para Canarias”, afirma.
Desde Tenerife Shipyards defienden, además, que, con las nuevas normativas europeas ligadas a la transición ecológica, infraestructuras como estas serán aún más necesarias en los próximos años. “Aproximadamente, el 90% de la flota mundial deberá someterse a trabajos de mantenimiento o modificaciones técnicas en los próximos cuatro o cinco años para adaptarse a estas reglas”.
Una travesía difícil
Con una inversión privada de 50 millones de euros, el diseño del dique fue fruto de un trabajo conjunto entre el grupo Hidramar y Shanghai Bestway. La infraestructura arribó al puerto de Santa Cruz 14 meses después del inicio de su construcción, tras un trayecto complicado. “Decidimos traerlo por el Canal de Suez y, una semana más tarde, empezó la guerra…”.
Esta llegada supone un paso estratégico para el grupo Hidramar, empresa familiar fundada hace 40 años en Las Palmas de Gran Canaria, especializada hasta ahora en el mantenimiento y reparación de plataformas petrolíferas y buques de perforación, tanto en la isla vecina como en los puertos de Santa Cruz y Granadilla.
La sociedad trabaja en los últimos detalles, como la instalación de elementos retirados para su transporte y la autorización de la Autoridad Portuaria para ampliar su nave de mecánica, con el objetivo de empezar a operar en unas seis semanas. “Hemos hecho nuestro trabajo; ahora necesitamos la cooperación de todos para generar actividad y empleo”, concluyen.











