El patrimonio industrial de Tenerife está de enhorabuena después de que el Ministerio de Cultura haya anunciado la incoación del expediente de protección del Silo portuario de Santa Cruz de Tenerife como Bien de Interés Cultural. El Tanque de Dulce Xerach abrió el camino. La arquitectura tinerfeña, que estaba dormida, canta de nuevo victoria. El Colegio profesional no ha tardado en celebrar la suspensión del derribo tras meses de gestiones en defensa de su valor y a las que, en las últimas semanas, se sumaron diferentes administraciones públicas, en especial, el Cabildo Insular. Para la decana de la Entidad colegial, María Nieves Febles, se trata de un “hito histórico” en la defensa del patrimonio de la Isla. Bien, pero ahora qué. Es verdad que el COA ha anunciado su compromiso para seguir trabajando y colaborando con el objetivo de propiciar una salida que permita darle un nuevo uso al Silo. No obstante, ¿quién pondrá la pasta para su rehabilitación y mantenimiento una vez las armas se han bajado? ¿Hasta cuándo persistirá el interés de Febles y su Junta Directiva? Se agradece el gesto del comunista Urtasun instalado en la Metrópoli. Buena gestión, camarada: la papa caliente ya no te tocará más las narices. Ahora es el pueblo guanche quien debe asumir su parte alícuota de responsabilidad. Tranquiliza. Las ruinas del Balneario y el abandono que sufren las Naves Carboneras de Valleseco y el Centro de Deportes Marinos de Tenerife (Cidemat) son modelo desde el mar hasta la cumbre.
Vacilones aparte (mejor tomárselo a guasa que llorar), reconforta que en el litoral que un día defendimos del almirante Nelson no solo florezca la desidia. También hay brotes verdes, como el nuevo dique flotante (Hidramar Ultra) que redefinirá el mercado de la reparación naval a este lado del Atlántico. O eso parece. La puesta en marcha de la nueva infraestructura de veintidós mil toneladas en el Dique del Este permitirá, aproximadamente en un mes y medio, el varado de buques tipo Panamax (casi trescientos metros de eslora por treinta y dos de manga y doce de calado) frente a sus competidos europeos y africanos, y la creación de unos seiscientos puestos de trabajo directos. Buena noticia que, según el director comercial del Grupo, Pedro Ibarra, propiciará que Tenerife pueda competir en las grandes ligas de la reparación naval internacional. Además, posibilitará que Canarias deje de ser una estación de servicio de combustible a convertirse en un taller marítimo integral en el corredor de tránsito norte-sur más crítico del Mundo.
La empresa que lidera esta acción es Tenerife Shipyards, filial del grupo Hidramar, compañía que ofrece servicios de asistencia técnica, fabricación y reparación para la industria del petróleo y el gas, y el sector naval en general.
Esta operación estratégica de gran valor confirma el liderazgo creciente del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Así, cerró el ejercicio 2025 con un balance positivo en sus principales indicadores de actividad, consolidándose como uno de los motores estratégicos del sistema portuario nacional, tanto en movimiento de pasaje, con más de tres millones de personas, como de mercancías, superando los doce millones de toneladas.
La instalación capitalina recibió el año pasado, según datos de la Autoridad Portuaria presidida por Pedro Suárez, algo más de tres millones de personas, 192 mil más que en 2024, lo que se traduce en un positivo del 6,75 por ciento. Cerca de dos millones lo hicieron en régimen de transporte y más de un millón como cruceristas, especialidad esta última que a su vez arrojó un alza del 18,44 por ciento respecto a 2024.
En lo que respecta al tráfico de mercancías, movió 12,4 millones de toneladas de tráfico, lo que supuso un aumento de 529 241 toneladas en comparación con el ejercicio anterior (un crecimiento del 4,45 por ciento). Además, manipuló 297 727 contenedores, 17 288 más que en 2024.
Estos números confirman que el Puerto santacrucero sea el primero de España en pasaje, el cuarto en cruceristas y el décimo cuarto en mercancías.



