En el norte de Tenerife, donde el Atlántico golpea con fuerza y constancia, hay historias que nacen en el agua y terminan conquistando mucho más que olas. La conexión entre Tom Tiedemann y Nicole Laurencik, es una de ellas. Lo que empezó como amistad, evolucionó en pareja y hoy los sitúa como pioneros en Canarias de una modalidad aún poco conocida en España: el tandem surf.
Tom llegó a Tenerife desde Alemania con apenas 8 años. Creció entre La Orotava y Puerto de la Cruz, moldeando su infancia en torno al mar. “Aquí es donde me he criado”, resume. El surf apareció pronto en su vida, dotándole de equilibrio y seguridad sobre la tabla.
Nici, por su parte, aterrizó en la Isla hace cinco años desde Viena, con raíces familiares en la República Checa. Su infancia venía marcada por el patinaje artístico, las acrobacias y después, el surf.

El salto que lo cambió todo
El origen de su historia en el tandem surf no fue planificado. Surgió, como tantas cosas auténticas, casi por casualidad. “Empezamos a practicar acrobacias fuera del agua. Habíamos visto vídeos de tandem surf y nos llamaba la atención”, recuerda Tom. Pero el verdadero punto de partida llegó un día de pocas olas, entre risas y “tonterías”.
“Salté desde mi tabla a la de Tom… haciendo el tonto, y funcionó”, cuenta Nici. Aquella misma tarde le envió un vídeo de sobre tandem surf: “Quería probar”.
Tom, sin embargo, no lo tenía tan claro, “pensé que iba a ser más difícil, que no iba a ser capaz”. Pero la combinación de habilidades terminó imponiéndose. “Entre que Nici hacía acrobacias y yo surfeaba, fue una gran combinación”, añade.
Ensayar en la arena para volar desde el agua
Antes de lanzarse al mar, el aprendizaje comenzó lejos de las olas. “Practicábamos en la arena, empezando por figuras sencillas. Él me cogía de los brazos y luego lo trasladábamos al agua”, explica Nici.
El resultado, hoy, puede parecer natural y que sale con gran facilidad, pero detrás hay horas de entrenamiento, coordinación y también caídas. “Hemos tenido muchas, aunque nada grave”, confiesan. En una ocasión, Nici estuvo cerca de impactar con la tabla, “ese ha sido el mayor susto que hemos tenido”.
Con el tiempo, han desarrollado técnicas propias incluso para aprender a caer con seguridad. “Si una figura sale mal, casi siempre consigo cogerla en el aire”, explica Tom, evidenciando la confianza absoluta que han construido.
De ‘hobby’ a fenómeno en redes
Lo que comenzó como un hobby y “pura diversión”, terminó traspasando la orilla. Sus vídeos, en los que ejecutan figuras acrobáticas sobre la misma tabla, han captado la atención de una comunidad de más de 217.000 seguidores en Instagram.
“No esperábamos tener tanto alcance”, admite Tom. Nici coincide en que “es increíble la repercusión que pueden llegar a tener los vídeos”. Esa visibilidad les ha abierto la puerta a colaboraciones con marcas y a convertirse, sin buscarlo, en fuente de inspiración. “Nos han dicho que han vuelto a surfear después de vernos”, señalan.
Primer puesto en el campeonato nacional
En un país donde el tandem surf sigue siendo minoritario, a diferencia de Francia, donde esta modalidad está más extendida, la pareja ha comenzado a hacerse un nombre propio.
En su primer campeonato de hace dos años, celebrado en Francia, lograron un tercer puesto. Ahora han dado un mayor avance, proclamándose campeones nacionales de tandem surf en Asturias, hace menos de un mes.
Un logro que refuerza su papel como pioneros en el Archipiélago y que marca el rumbo de sus próximos objetivos: “Queremos seguir mejorando y ganar a nivel europeo”.
Playa de Martiánez, su escenario habitual
Quienes frecuentan la playa de Martiánez, en Puerto de la Cruz, pueden encontrarlos entrenando. “Es donde más practicamos, por cercanía, el tiempo y el oleaje”, explican.
Aunque no es el único punto de la Isla que recorren. También se dejan ver en El Socorro, Las Américas o Punta del Hidalgo. Incluso han llevado su tabla más allá de Canarias, con experiencias en Marruecos y planes futuros para surfear en El Salvador.
Verlos en acción se convierte en un verdadero espectáculo. Elevaciones, equilibrios imposibles y una sincronía que no se improvisa.
Más que un deporte, una conexión
En estos tres años practicando tandem surf, la pareja acumulan recuerdos grandes momentos vividos. “Los mejores fueron al principio, cuando empezaban a salir las figuras”, recuerda con emoción Tom. Para Nici, el crecimiento personal también ha sido clave: “Cuando empecé a coger olas cada vez más grandes con ayuda de Tom”.
En el fondo, su historia trasciende más allá de dos surfistas compartiendo tabla y ejecutando acrobacias. Es el encuentro de dos trayectorias que se sincronizan con una gran conexión, dentro y fuera del agua, y que han convertido el tandem surf en una forma de expresión donde la confianza, la técnica y la complicidad resultan tan decisivas como el propio oleaje.

















