A las cinco de la mañana del 18 de julio de 1936, Santa Cruz de Tenerife se despertó con el sonido del impacto sobre el pavimento de las botas de los militares que abandonaban el edificio de la Capitanía General de Canarias, junto a la plaza de Weyler, para desfilar por la calle Fermín Galán (hoy del Castillo), en dirección a la plaza de la República (poco antes, de la Constitución, y hoy, de la Candelaria). Hacia allí también se dirigían las fuerzas del Cuartel de San Carlos. El objetivo: tomar el Gobierno Civil, cuya sede se ubicaba en el Palacio de Carta.
Tras un tiroteo entre los sublevados y la Guardia de Asalto, que mandaba el teniente Alfonso González Campos, los golpistas lograron la rendición de sus adversarios y detuvieron al gobernador civil, Manuel Vázquez Moro; su secretario, Isidro Navarro López, y el resto de defensores de la democracia. González Campos, Vázquez Moro y Navarro López, como tantas otras personas, entre ellas, el alcalde capitalino, José Carlos Schwartz Hernández, detenido ese mismo día, acabarían siendo asesinados.
PRESENTACIÓN
José Vicente González Bethencourt acaba de publicar Entre primaveras. Historias noveladas de la Guerra Civil en Canarias. La obra del médico cirujano, profesor universitario y senador del PSOE por la isla de Tenerife, entre otros desempeños a lo largo de su trayectoria, se presenta el 18 de junio (19.00 horas) en el Cabildo de Tenerife, en un encuentro en el que le acompañarán la escritora Cecilia Domínguez Luis, Premio Canarias de Literatura en 2015, y el historiador y novelista Mariano Gambín.
“Se trata de una novela histórica -explica el autor en una charla con DIARIO DE AVISOS-, escrita desde la objetividad y con un espíritu de conciliación. Trata sobre la Guerra Civil en Canarias, sobre las barbaridades que se cometieron y también de las circunstancias previas. Todo ello, narrado isla por isla”. “En Canarias no hubo guerra como tal, pero sí una represión desproporcionada”, apostilla González Bethencourt.
El autor de Entre primaveras expresa su preocupación por el desconocimiento que percibe hoy en buena parte de la ciudadanía hacia los acontecimientos ocurridos en España en aquellos años y, de forma más específica, en Canarias. “Muchas veces -detalla-, entre las nuevas generaciones se desconoce la violencia, la brutal represión ejercida. E incluso se ignora el papel desempeñado por Franco y la crueldad con la que se condujo”.
LA FICCIÓN QUE MUESTRA LA REALIDAD
La novela combina los hechos históricos con la ficción. Los personajes creados por González Bethencourt tienen como finalidad que los lectores puedan conocer -y de alguna manera, experimentar- cómo la ciudadanía de aquella época vivió unos años tan convulsos.
“Por ejemplo -argumenta-, imagino a una mujer falangista que trabaja en el Ayuntamiento de Santa Cruz, cuyo padre es uno de los jefes de la Falange, y es novia de un socialista de la UGT. Ella queda embarazada y, tras la sublevación, él acaba en la prisión de Fyffes. Todo esto es imaginario, pero pudo ocurrir perfectamente, y de hecho cosas muy similares ocurrieron”.
En sus 275 páginas, Entre primaveras. Historias noveladas de la Guerra Civil en Canarias da cuenta de la preparación del golpe de Estado en medio de la situación política que se atravesaba, de algunos de los acontecimientos más relevantes de la guerra y de la represión sobre quienes se mostraron leales al Gobierno de la II República.

DOCUMENTACIÓN
La novela, explica su autor, es el resultado de un trabajo de documentación que se ha desarrollado durante muchos años. Una labor que a su vez responde al interés por conocer esos trágicos episodios de la historia de España y de Canarias que ha tenido González Bethencourt prácticamente desde siempre.
“Me crie en cuarteles de la Guardia Civil; mi padre me contó muchas historias de aquel tiempo. Luego me fui a Cádiz a estudiar Medicina y el colegio mayor en el que me quedaba dependía de Falange. Todo esto seguía alimentando mi curiosidad. Al acabar la carrera y venir a Tenerife a ejercerla, comencé a leer más y a enterarme de hechos de nuestra historia muy dolorosos. Por ejemplo, en Salamanca, en el Archivo General de la Guerra Civil, di con la figura de Manuel Bethencourt del Río, que sufrió un auténtico calvario solo por estar como presidente del Cabildo de Tenerife el 18 de julio de 1936”, expone.
“A partir de ahí, poco a poco, comencé a recopilar información, a hacer fotos, a hablar con la gente mayor que había vivido aquellos años. Y llegó el momento, tras mi jubilación como cirujano, en el que se me ocurrió dar salida a todo ese volumen de información a través de un libro como este”.
Un libro que también refleja las dificultades del Gobierno republicano, salido de las elecciones ganadas por el Frente Popular en 1936. “El movimiento obrero se sentía insatisfecho con los logros alcanzados por la República, mientras que la derecha recelaba de los avances sociales que la izquierda conseguía”, señala González Bethencourt, acerca de una conflictividad que se sitúa incluso antes de 1931, año en el que la monarquía dio paso a la II República.





