La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto el foco sobre el siniestro más frecuente, complejo y letal de las carreteras españolas: la salida de vía. Bajo el contundente lema “nos matamos solos”, el organismo advierte de que este tipo de accidente en solitario constituye uno de los mayores peligros para la seguridad vial, cobrándose una media anual de casi 500 fallecidos y más de 1.500 heridos graves en todo el país.
Los datos provisionales del último balance anual de 2025 consolidan la gravedad del problema. El pasado año, las salidas de vía causaron 482 fallecidos en las carreteras, una cifra superior a la de todas las colisiones entre vehículos juntas, además de 1.788 heridos graves. La estadística refleja un perfil muy definido del siniestro: el 72% ocurre en carreteras convencionales, el 44% se produce en tramos con curva, el 59% sucede en horario diurno y el 83% de las víctimas mortales son conductores varones.
Una reciente investigación del Instituto Nacional de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), que analiza el periodo 2017-2023, refrenda que estas pérdidas de control representan el 40% del total de las muertes en vías interurbanas. El informe revela además un patrón alarmante: en nueve de cada diez casos hay un único vehículo implicado. De hecho, en 2025 se registraron 386 salidas de vía mortales con un solo automóvil y en el 57% de las ocasiones el conductor viajaba sin acompañantes, convirtiéndose en un accidente solitario donde habitualmente no existen señales de rectificación o frenada sobre el asfalto.
Factores humanos y el papel del alcohol
Las distracciones al volante y la velocidad excesiva se consolidan como las dos causas principales de estos siniestros, estando presentes en tres de cada cuatro incidentes mortales.
A estos factores se suma de forma determinante el consumo de sustancias: cuatro de cada diez conductores implicados en salidas de vía con fallecidos dan positivo en alcohol o drogas, según detalla el Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT.
En los tramos rectos, el origen suele vincularse a pérdidas de atención o somnolencia, mientras que en las curvas el exceso de velocidad es el detonante predominante.
El escenario exterior resulta decisivo en la gravedad de las lesiones. El Equipo de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil (ERAT) y los técnicos de CESVIMAP explican que estos accidentes suelen derivar en vuelcos o impactos severos contra taludes, árboles o señales debido a la falta de barreras de seguridad o márgenes de contención en la calzada.
Ante la ausencia de estas protecciones, elementos como el uso correcto del cinturón de seguridad y la presencia de sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) —como el mantenimiento de carril o el detector de fatiga— se vuelven indispensables para evitar consecuencias mortales.
Actualmente, los investigadores judiciales se apoyan en los datos de las cajas negras de los vehículos para determinar si el conductor intentó salvar el impacto. La ausencia de marcas de frenado o de giros en el volante en los instantes previos al choque suele confirmar desvanecimientos repentinos por motivos de salud, distracciones absolutas con el teléfono móvil o que el conductor se quedó completamente dormido.







