Un inesperado incidente ha generado preocupación entre los usuarios de las costas canarias. Una joven ha sufrido este domingo una mordedura de cría de un tiburón angelote mientras se encontraba en la orilla de una de las primeras playas de Playa Honda, en el municipio de San Bartolomé, Lanzarote.
El suceso tuvo lugar sobre las 16:00 horas, momento en el que la afectada sintió un fuerte impacto y una posterior dentellada en una de sus piernas.
Según relataron los testigos presenciales que se encontraban en el entorno costero, el pequeño tiburón permanecía completamente camuflado bajo la arena de la zona intermareal. La bañista pisó accidentalmente al ejemplar sin percatarse de su presencia, lo que desencadenó la reacción defensiva del animal.
Ante la acometida de la cría, la afectada se vio obligada a patalear de forma continuada para lograr que el escualo soltara el agarre sobre su extremidad. A pesar de que los primeros instantes provocaron alarma entre los presentes y se valoró la necesidad de requerir atención sanitaria de urgencia, se constató de inmediato que los daños sufridos fueron leves.
La propia afectada procedió a realizar los primeros auxilios directamente en el lugar, efectuando la correspondiente limpieza de la zona afectada con agua y jabón. Posteriormente, se aplicó una crema antibiótica con el objetivo estricto de prevenir cualquier tipo de infección bacteriana derivada del contacto con la fauna marina.
Debido a la levedad de las heridas, no fue necesario acudir al hospital ni movilizar recursos de emergencias médicas.
Este tipo de interacciones entre bañistas y fauna autóctona no constituye un hecho aislado en el archipiélago. Los registros documentan que se produjo otro caso similar en la playa de Famara, donde una cría de angelote de mayores dimensiones mordió a un niño que también se encontraba disfrutando de un baño en la orilla. En aquella ocasión, el menor sí requirió el traslado y la posterior asistencia sanitaria para la cura de las lesiones.
Sobre el tiburón angelote
El angelote (Squatina squatina) es una especie habitual en los fondos arenosos de Canarias. Este tiburón destaca por su avanzada capacidad mimética, ya que suele permanecer semienterrado en el fondo marino, dejando expuestos únicamente sus ojos y una mínima parte de su estructura corporal mientras espera pacientemente para emboscar a sus presas naturales.
Pese a pertenecer formalmente a la familia de los tiburones, los expertos recuerdan que el angelote no es una especie peligrosa para el ser humano y carece de un comportamiento agresivo activo hacia las personas.
Los ataques documentados ocurren de forma exclusiva cuando los ejemplares se sienten directamente amenazados o sufren una pisada accidental, activando su instinto de protección.
Por este motivo, las recomendaciones oficiales insisten en la importancia de extremar la precaución en zonas arenosas poco profundas de las Islas. Los expertos aconsejan que, al adentrarse en aguas donde la presencia de estos animales es recurrente, se avance removiendo ligeramente la arena con los pies. Esta técnica evita sorprender a los ejemplares ocultos bajo el fondo y propicia que se desplacen de forma natural sin generar situaciones de riesgo para los bañistas.







