La Tenerife Teide 360º volvió. Y lo hizo como regresan las grandes pruebas: con frío, barro, focos en mitad de la noche, piernas al límite y esa sensación tan especial de estar viviendo algo más que una carrera.
El pasado 11 de abril, Vilaflor de Chasna recuperó el pulso de una de las citas más emblemáticas del ciclismo de montaña nacional. Después de tres años de ausencia, la novena edición de la prueba reunió de nuevo a corredores dispuestos a enfrentarse al coloso tinerfeño en una jornada que mezcló dureza, emoción, paisaje volcánico y mucho respeto por el entorno.
Organizada por el área de deportes del Cabildo de Tenerife y el Club Deportivo Adrar 7Raid, la carrera volvió a demostrar por qué tiene ese punto casi mítico dentro del calendario. Porque aquí no se viene solo a pedalear. Aquí se viene a medirse con la montaña, con el frío, con la noche… y también con uno mismo.
Una salida nocturna con sabor especial
La plaza de San Pedro, en Vilaflor de Chasna, fue el punto de partida de la distancia reina. Y no era un reto menor, precisamente: 130 kilómetros con más de 3.700 metros de desnivel positivo acumulado.
La salida nocturna le dio a la prueba una atmósfera única. Las bicicletas avanzaban entre sombras, con el sonido de las cadenas rompiendo el silencio y los focos dibujando pequeños caminos de luz sobre pistas y senderos. Una imagen potente, casi cinematográfica.
Desde los primeros tramos de asfalto quedó claro que la jornada no iba a regalar nada. Las bajas temperaturas, los senderos técnicos y el ritmo exigente pusieron a prueba a los participantes desde el inicio. Había que tener piernas, sí, pero también cabeza fría. Nunca mejor dicho.
El Teide, juez silencioso de la carrera
Con el amanecer, la prueba empezó a mostrar toda su grandeza. El pelotón alcanzó zonas tan espectaculares como la pista del Contador, una de las más largas del archipiélago, e Izaña, donde el Teide apareció como gran protagonista de fondo.
Y vaya protagonista. El llamado “Padre Teide” recibió a los ciclistas con un imponente manto blanco, una postal preciosa para quienes miraban desde fuera, pero también una advertencia para quienes estaban sobre la bicicleta: esto iba en serio.
El recorrido combinó zonas muy distintas entre sí. De la humedad de Madre del Agua a la aridez volcánica del Chinguero. De los tramos técnicos a las largas subidas. De la belleza absoluta al sufrimiento más puro. Esa mezcla es, precisamente, parte del encanto de la Teide 360º.
Una edición endurecida por la borrasca Teres
La novena edición tuvo además un punto extra de dificultad. El paso por el Corral del Niño se vio condicionado por los efectos de la borrasca Teres, que dejó el terreno más complicado y obligó a los ciclistas a adaptarse constantemente.
En una prueba de este tipo, cualquier detalle pesa. Una curva más delicada, una pista más pesada, una bajada con menos agarre… y los kilómetros se acumulan. Muchos participantes terminaron describiéndola como una de las carreras más duras de su vida. Y cuando alguien dice eso después de 130 kilómetros alrededor del Teide, conviene creerle.
La parte final tampoco dio tregua. La escalada hacia Chío y el regreso a Vilaflor completaron un recorrido tan exigente como espectacular. De esos que duelen mientras los haces, pero que luego se cuentan con una sonrisa. O con una mezcla rara de orgullo y agujetas.
Pedro Rodríguez Mesa firma una victoria incontestable
En lo deportivo, Pedro Rodríguez Mesa, del Dimurol Vadebicis, fue el gran dominador de la jornada. El corredor se impuso en la clasificación absoluta tras completar los 130 kilómetros en 5:44:18, un tiempo que habla por sí solo teniendo en cuenta la dureza del recorrido.
Su victoria fue una demostración de fuerza y regularidad. Supo marcar diferencias en una prueba donde no basta con tener un buen momento; hay que sostener el esfuerzo durante horas, gestionar la alimentación, medir cada subida y no perder la concentración en las zonas técnicas.
El segundo puesto fue para Anton Sintsov, con un tiempo de 6:12:52, mientras que Alberto Calero Valiente completó el podio masculino con 6:21:18. Tres nombres de mucho nivel para una carrera que volvió con hambre de grandeza.
Susana Lorenzana Tenorio manda entre las mujeres
En categoría femenina, la gran protagonista fue Susana Lorenzana Tenorio, del Giant Tenerife Asfalcan, que cruzó la meta en 9:00:20 y lideró la clasificación de Máster 30 femenina.
Su triunfo tuvo mucho valor por el contexto de la prueba. No fue una jornada cómoda, ni mucho menos. El frío inicial, el terreno marcado por la meteorología y el desnivel acumulado hicieron que cada tramo exigiera una gestión perfecta del esfuerzo.
También destacaron Esther Acosta Delgado, vencedora en Máster 40 femenina con 10:29:57, y Anabel de la Rosa Molina, que firmó un tiempo de 11:21:57 dentro de la misma categoría. Tres actuaciones que reflejan muy bien el nivel y la dureza de esta edición.
Deporte, tradición y sostenibilidad
La Teide 360º también tuvo este año un componente especial fuera de lo puramente deportivo. La prueba coincidió con el 400 aniversario del nacimiento del Hermano Pedro, una figura muy ligada a Vilaflor de Chasna y que inspiró la modalidad emergente de 40 kilómetros.
Ese detalle añadió un punto emotivo a la celebración. Porque el deporte, cuando se cruza con la historia local, gana profundidad. Ya no es solo una salida, una meta y un cronómetro. Es también identidad, memoria y pueblo.
Además, la organización mantuvo un firme compromiso con la sostenibilidad y el respeto al Parque Nacional del Teide. En un entorno tan delicado, no vale cualquier cosa. La prueba volvió a defender la idea de que el ciclismo de montaña de alto nivel puede convivir con la protección del territorio, siempre que se haga con responsabilidad.
Una carrera que ya mira a su décima edición
El regreso de la Tenerife Teide 360º dejó una sensación clara: había ganas. Ganas de volver a pedalear alrededor del gigante, de recuperar una prueba con carácter propio y de comprobar, una vez más, que Tenerife tiene un escenario único para el ciclismo de altura.
La novena edición fue dura, sí. Muy dura. Pero también fue bella, emocionante y profundamente auténtica. De esas carreras que no se explican del todo con datos, aunque los datos impresionen. Hay que estar allí, sentir el frío antes del amanecer, ver el Teide cubierto de blanco y escuchar los ánimos en Vilaflor cuando las fuerzas empiezan a faltar.
Ahora, la cuenta atrás apunta ya hacia la décima edición. Y todo hace pensar que la Teide 360º seguirá creciendo, consolidando a Tenerife como un destino privilegiado para quienes buscan algo más que una carrera: una aventura completa sobre dos ruedas.
Resultados destacados de la Teide 360º 130 km
En la clasificación masculina, el vencedor fue Pedro Rodríguez Mesa con un tiempo de 5:44:18. Le acompañaron en el podio Anton Sintsov, segundo con 6:12:52, y Alberto Calero Valiente, tercero con 6:21:18.
En la clasificación femenina por categorías, destacó el triunfo de Susana Lorenzana Tenorio, primera en Máster 30 con 9:00:20. También brillaron Esther Acosta Delgado, ganadora en Máster 40 con 10:29:57, y Anabel de la Rosa Molina, con 11:21:57.





