El agua es vida. Es una verdad absoluta en cualquier lugar del planeta. Pero en un territorio vulnerable por su propia geografía y su singular climatología como las Islas Canarias, esta afirmación cobra especial relevancia en el día a día de quienes aquí vivimos. Y más si añadimos a la ecuación los recurrentes episodios de falta de lluvias que se han sucedido en las últimas décadas. Por eso, el Gobierno de Canarias se ha apoyado en los fondos europeos bautizados como Next Generation, creados expresamente tras la pandemia del coronavirus, para optimizar la gestión de un recurso escaso y valioso.
El desafío a largo plazo es tan evidente como necesario: garantizar la seguridad hídrica y energética de las islas, con el desarrollo de un modelo de gestión más sostenible, digitalizado y alineado con los objetivos de la estrategia europea de resiliencia hídrica. Esa modernización en el ciclo del agua en el archipiélago afronta cuatro grandes retos: 1. La reducción del consumo, a través de una mejor eficiencia en el uso; 2. La eliminación de las pérdidas en los canales de suministro; 3. La reducción del agua no registrada, y 4. La actualización de los sistemas de lectura de los contadores con tecnologías adaptadas a los tiempos que vivimos.

En este último capítulo, el de la lectura, la apuesta es clara por la digitalización y la telelectura. En este aspecto, los fondos europeos Next Generation han contribuido a un proceso de “Digitalización de los ciclos del agua” de cada una de las islas.
Mientras, buena parte de la inversión europea en proyectos en la isla de Tenerife van para el incremento del rendimiento técnico hidráulico, la mejora en el abastecimiento y de la eficiencia energética de la propia red y para ese telecontrol. Destacan las iniciativas en La Matanza de Acentejo, que supera los 730.000 euros; en el municipio vecino de La Victoria de Acentejo, con una inversión superior al millón de euros, o los trabajos ya finalizados también en El Rosario, para la distribución del agua en Radazul Bajo y que ha contado de igual manera con más de un millón de euros.
Cinco obras millonarias
Entre las actuaciones, por su especial dotación económica e interés general de presente y futuro, destacan las obras de corrección hidrológica ante el riesgo de inundaciones en Maspalomas, Puerto Rico y Buenavista. El presupuesto supera el millón de euros y los trabajos buscan minimizar la amenaza potencial de las crecidas, en estos puntos clave de Gran Canaria, definidos por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico como lugares ARPSI (áreas con riesgo potencial significativo de inundación).
Además, en Tenerife, dos obras trascendentes en Guía de Isora y Santiago del Teide han supuesto una inversión de 4,3 millones: el saneamiento interior de Chío, con su correspondiente conexión al colector, con más 1,8 millones de euros, y los colectores de saneamiento de Tamaimo, que forman parte del sistema comarcal del oeste de Tenerife, con casi 2,5 millones. También en La Gomera y El Hierro han recibido inversiones que superan el millón de euros: 2,1 millones han sido destinados a la telegestión del agua con la digitalización de las infraestructuras en todo El Hierro, que beneficia a sus tres municipios, Valverde, La Frontera y El Pinar. Y casi 1,4 millones han sido destinados a la obra de la depuradora de aguas residuales en el municipio gomero de Alajeró. Y por último, millonaria también es la subvención para el proyecto de control por telemetría del canal LP-I, en la isla de La Palma, que optimizará el flujo del agua y ha recibido una dotación de 2,1 millones de euros.
¿Qué son los fondos Next Generation?
Son un instrumento temporal de financiación de la Unión Europea, que surgió como respuesta a los perjuicios sociales y económicos causados por la pandemia de 2020, en los países miembros, sus regiones y administraciones locales. Su plazo de aplicación abarca el periodo 2021-2026, por lo que estamos en su fase final. El Gobierno de Canarias logró una asignación inicial superior a los 1.700 millones de euros; y hasta el inicio de 2026 había consumido 944 millones. La dotación total de los fondos para el conjunto de la Unión Europea se cifró en 2021 en unos 750.000 millones de euros.





