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La economía circular guía productos y consumo por un camino de retorno

Este sistema imita a la naturaleza al transformar los residuos directamente en nuevas materias primas, en contraste con el método tradicional de “tomar, hacer, usar y desechar”. El final lleva a otro comienzo
La economía circular guía productos y consumo por un camino de retorno
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La economía circular es un modelo de producción y consumo diseñado para extender el ciclo de vida de los productos, minimizar la generación de residuos y optimizar el uso de recursos naturales. A diferencia del “tomar, hacer, usar y desechar”, este sistema imita a la naturaleza para que el final de un producto sea el comienzo de otro, al transformar los residuos directamente en nuevas materias primas.

La estrategia se articula en torno a la filosofía de las siete R: rediseñar (crear los productos desde el origen pensando en su futura reparación y reciclaje), reducir (cambiar la producción hacia lo indispensable y reducir el consumo energético y de materiales), reutilizar (dar una segunda oportunidad a los objetos alargando su vida útil), reparar (arreglar los bienes dañados antes de optar por comprar un reemplazo), renovar (actualizar objetos antiguos para que vuelvan a ser funcionales), recuperar (recoger materiales ya utilizados para reintroducirlos en procesos industriales) y reciclar (transformar los desechos inevitables en recursos aptos para la fabricación de nuevos artículos).

Estos son los principales beneficios de la economía circular: medioambientales (combate la crisis climática, achica las emisiones de CO2 y frena la pérdida acelerada de biodiversidad), económicos (disminuye los costes de producción mediante el aprovechamiento continuo de materias primas secundarias) y sociales (promueve nichos de innovación y fomenta el empleo verde).

Economía circular
La economía circular implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar.

“En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales y la creciente presión regulatoria, el reciclaje se ha convertido en una actividad estratégica para Europa, en la que cada tonelada reciclada reduce nuestra dependencia de materias primas vírgenes, fortalece la industria y contribuye a una economía más sostenible y competitiva”. Así lo expuso el presidente de la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER), Ion Olaeta, en la apertura del 23º Congreso de la Recuperación y el Reciclado. “No habrá una economía circular efectiva sin una industria del reciclaje fuerte y competitiva”. Por lo tanto, concluyó, “necesitamos mercados sólidos para esos materiales y un marco regulatorio que combine ambición ambiental con competitividad industrial”.

En definitiva, la economía circular constituye un paradigma de producción y consumo que se enfoca en optimizar los recursos y minimizar los residuos generados.

La transición hacia la economía circular en Canarias está guiada por un plan de acción (2021-2030) con el que se pretende “aminorar la dependencia de recursos externos, gestionar eficientemente el agua y minimizar la generación de residuos en un territorio insular altamente dependiente del turismo”. Su nivel de ejecución ha alcanzado el 60% entre 2024 y 2026.