La inestabilidad residencial debido a la situación de renovación del contrato o el alza del alquiler obliga a muchas familias canarias a tener casi la maleta preparada ante la posibilidad de abandonar la que es su residencia en la actualidad.
En los últimos años los cambios de residencia se han incrementado, convirtiendo a Canarias en la primera comunidad autónoma con el mayor número de mudanzas no deseadas. “Es decir, cuando en un momento determinado la familia se ve abocada a perder la vivienda, por un desahucio, por una subida del precio del alquiler o por la no renovación del contrato”, señaló Fernando Rodríguez, director de Provivienda.
“Esta constante incertidumbre de poder de perder el hogar, genera ansiedad y preocupación en los progenitores de familias con niños y dificultan sus relaciones duraderas, poder construir oportunidades de socialización, concentrarse en su educación y reducir el riesgo de fracaso escolar”, señaló.
En Canarias, tanto la compraventa como el alquiler están en máximos históricos, lo que dificulta la accesibilidad habitacional. En los últimos cinco años se ha duplicado el número de demandantes de vivienda protegida. Según el último informe del Gobierno de Canarias, 34.272 personas están inscritas en el registro de demandantes de vivienda, cuando hace cinco años eran 17.000.
También encontramos un deficitario parque disponible, solo 19.413 viviendas protegidas públicas. Apenas es el 1,7% sobre el total del parque de vivienda en Canarias, cuando Europa recomienda entre un 8% y un 10% del total. Además, en el periodo 2021-2023 solo se construyeron 208 viviendas protegidas frente a un total de 7.692 de carácter libre.
Además de un mercado del alquiler con escasas oferta y elevados precios, encontramos que muchas personas no pueden acceder al mercado de la propiedad, con signos de escasez y tensionado también por los elevados precios. Sin embargo, la Encuesta de Condiciones de Vida del INE de 2021 señala que Canarias tendría 211.452 viviendas vacías, es decir el 19,4% del total.
Actualmente los ingresos son insuficientes para abordar el pago de la vivienda. El precio medio del alquiler en Canarias se sitúa en 15,7 euros el metro cuadrado, en una vivienda de 60 m2 serían 952 euros al mes. Si el precio de la vivienda en Canarias ha crecido un 44,53% desde el año 2015, los salarios solo subieron un 26,29%.
Esta situación perjudica a los más vulnerables. El 81% de las mujeres con hijos a cargo se ven afectadas por los elevados gastos de su vivienda. Casi el 90% de las familias canarias destinan más del 50% de sus ingresos al pago del alquiler, incluso hay casos del 80% o más, dejando de cubrir una alimentación adecuada, vestimenta, suministros, etc. Un 32% de los hogares en alquiler se sitúan en pobreza severa tras pagar los gastos de la vivienda y el 27% de los desempleados tienen graves problemas para afrontarlos. De los 1.732 lanzamientos de viviendas registrados en 2024, 1.302 fueron por impago del alquiler y 306 por ejecuciones hipotecarias, según el Observatorio de Provivienda.





