cultura

Víctor Seus interviene en el IES El Mayorazgo con un mural de gran formato

'Educar la mirada', la obra creada en el centro de enseñanza de La Orotava, reflexiona sobre la educación, la identidad y la construcción de la mirada desde el arte urbano contemporáneo
La obra transforma el espacio educativo en un recorrido visual donde la escritura, el territorio y la memoria funcionan como ejes simbólicos conectados. / DA

El artista canario Víctor Seus ha realizado un mural de gran formato en el IES El Mayorazgo, en La Orotava, que propone una reflexión sobre educación, identidad y construcción de la mirada desde el arte urbano contemporáneo. Con el título Educar la mirada, la obra transforma el espacio educativo en un recorrido visual donde la escritura, el territorio y la memoria funcionan como ejes simbólicos conectados.

La pieza parte de la escritura como gesto inicial: una mano que escribe acompañada de ceras con tonos de piel diversos introduce la educación pública como un espacio de múltiples formas de aprendizaje y expresión.

El proyecto se desarrolla a partir de un proceso de diálogo con la comunidad educativa del centro, en el que el profesorado realizó aportaciones vinculadas a la educación pública, la inclusión y la identidad del IES El Mayorazgo, que posteriormente fueron interpretadas y traducidas al lenguaje visual del mural.

Imagen del mural de Víctor Seus. / DA

En ese mismo proceso, el apoyo del Ayuntamiento de La Orotava y de la empresa Canaragua se volvió determinante, no tanto como un elemento externo, sino como una condición que permitió que la obra pudiera suceder en su dimensión física, al hacer posible la financiación del elevador necesario para trabajar en altura y dar continuidad al proceso de ejecución.

El mural incorpora referencias al territorio y a la memoria histórica de Canarias, así como a la relación entre lo local y lo global a través de una composición simbólica que conecta cerámica tradicional y cartografías del mundo.

También aparecen elementos vinculados a la transformación lingüística del territorio y a la idea de la lengua como vehículo de identidad, junto a símbolos de tránsito y migración entre el continente africano y las Islas.

Una gran mirada atraviesa la obra como eje de conciencia y pensamiento crítico, mientras que el canario salvaje representa una identidad viva, en transformación constante.

Desde el punto de vista técnico, el mural combina diferentes métodos de ejecución, adaptándose a las condiciones del espacio y convirtiendo el propio proceso de producción en parte del discurso artístico.

El proyecto continúa la investigación de Víctor Seus en torno al arte urbano como herramienta de reflexión sobre el territorio, la educación pública y la construcción simbólica de la identidad. La obra se presenta como un dispositivo abierto a la interpretación, donde cada lectura depende de la mirada de quien se acerca a ella.

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