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Canarias registra al menos 146 días con calima al año, casi 5 meses

La alteración en la circulación atmosférica, que atrae masas de aire africanas hacia Canarias, además de la mayor sequía detectada en muchas zonas del continente, provoca un aumento de las emisiones
Canarias registra al menos 146 días con calima al año, casi 5 meses
Episodio de calima que tiño de naranja el cielo de la capital tinerfeña a finales de marzo de 2026. / Fran Pallero

Las intrusiones de polvo sahariano en suspensión aumentan en Canarias, España y Europa, según un estudio del CSIC. Estos episodios se registran en el 40% de los días del año en Canarias, lo que equivaldría a 146 días (cuatro meses y cuatro semanas), mientras que en el sur de la Península la frecuencia es del 35% de los días (127 días, cuatro meses), y en el noreste peninsular, alrededor del 25 al 30% (de 90 y 110 días, de tres a tres meses y medio).

Un reciente estudio publicado en Nature y liderado por el Paul Scherrer Institute (Suiza), en colaboración con el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), revela que mientras las partículas atmosféricas procedentes del transporte, la industria y los hogares se reducen en Europa gracias a las normativas vigentes, el polvo del desierto sigue la tendencia contraria. Combinando datos de más de 100 estaciones durante la última década, el trabajo revela que la cantidad de polvo del desierto en la atmósfera europea ha aumentado entre un 10 y un 25%, con una concentración media de 5,3 microgramos por metro cúbico (µg/m³) en el sur de Europa, durante algunos días.

En la España peninsular, un tercio del año hay episodios africanos y, “en una proporción importante, se puede superar el valor límite diario de protección a la salud de partículas en suspensión”, indica Xavier Querol, investigador del IDAEA y uno de los autores del trabajo.

Según los investigadores, la causa principal es la alteración en la circulación atmosférica, que atrae masas de aire africanas hacia Europa. Además, la mayor sequedad detectada en algunas zonas del norte de África ha provocado un aumento de las emisiones de polvo. “El aumento del polvo del desierto se ve facilitado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero y el calentamiento global asociado. Esto provoca creciente desecación en ciertas regiones y la expansión de los desiertos”, afirmó Kaspar Dällenbach, investigador del Paul Scherrer Institute y autor principal.

Muy expuesta

Aunque el estudio observa una tendencia a nivel continental, España sufre este fenómeno con especial intensidad. “Generalmente, los vientos alisios transportan el polvo africano hacia el Caribe, afectando a Canarias. Sin embargo, situaciones como un anticiclón en el norte de África o una baja presión en el Cabo de San Vicente, arrastran este flujo hacia la Península”, explica Querol.

Según el IDAEA-CSIC, la frecuencia de estos episodios en Canarias afecta al 40% de los días del año. En el sur peninsular afecta al 35% de los días, y en el noreste, alrededor del 25-30%. Se sugiere no superar los 50 µg/m³ diarios de partículas inferiores a 10 micrómetros, las PM10, pero durante episodios severos se registran más de 1.800 µg/m³.

Las supercalimas de polvo sahariano experimentadas entre 2020 y 2022 fueron las más intensas desde que existen registros en las redes de calidad del aire.

En el caso de Canarias, desde comienzos de febrero de 2020 cada vez llega más polvo del Sahara, con una concentración que aumenta hasta alcanzar el máximo que pueden medir muchos de los equipos comerciales, unos 1.000 µg/m3 (microgramos de polvo en suspensión por metro cúbico de aire), una concentración muy superior a los 20 o 30 µg/m3 que suele haber en ausencia de calima.

En episodios de calima que afectaron a Canarias en febrero de 2020, febrero de 2021 y enero y febrero de 2022, los datos recogidos de partículas respirables de tipo PM10 alcanzaron valores máximos cercanos a los 5.000 microgramos por metro cúbico en puntos de Tenerife y Almería y de más de 5.250 en Gran Canaria. En Canarias las calimas muy intensas han tenido, tradicionalmente, concentraciones de partículas respirables PM10 de entre 200 y 400 µg/m3 -promedio de 24 horas-; sin embargo, entre 2020 y 2022 se registraron esas “supercalimas” con concentraciones de entre 600 y 1.840 µg/m3; este último valor récord alcanzado en Gran Canaria.

En España y Portugal, las concentraciones PM10 batieron récords el 15 y 16 de marzo 2022 con valores de entre 1.500 y 3.100 µg/m3 en Almería, sobre 800 en Salamanca, o 480 en Galicia.

Episodio de calima del 31 de marzo y 2 de abril
Extraordinario episodio de calima del 31 de marzo y 2 de abril. DA

El 70% es polvo sahariano y el 18% partículas contaminantes de industrias

El Laboratorio de Calidad del Aire de Canarias (AirCanLab) registra que las partículas PM10 en Canarias tienen cuatro fuentes principales: la sal marina (de origen natural), las emisiones locales (principalmente tráfico), el polvo sahariano transportado por calimas, y la contaminación industrial de África.

El centro, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Consejería de Transición Ecológica y Energía regional, recuerda que durante 2024 el impacto de las intrusiones de polvo en suspensión provocaron los niveles más altos de partículas. El 70% de esas partículas eran polvo del desierto, del 15 al 18% de contaminación industrial africana, un 10% de sal marina y un 2% de emisiones locales.

Cuando las masas de aire provienen del norte de África, se detectan niveles elevados de nitratos, sulfatos, aerosoles orgánicos y metales pesados asociados a la actividad de refinerías, plantas de fertilizantes, centrales eléctricas y metalúrgicas de Marruecos y Argelia. “Estos contaminantes pueden multiplicar por 20 sus concentraciones respecto a lo habitual”.

Estas supercalimas tienen lugar en un escenario meteorológico caracterizado por el bloqueo anticiclónico sobre el sur de la Península, que desvía hacia Canarias y Cabo Verde los ciclones, que crean vientos intensos que dan lugar al transporte de ingentes cantidades de polvo desértico.

Estudios del Hospital Universitario de Canarias vinculan la calima con mortalidad por infarto y respiratoria

La mayor presencia de partículas de polvo sahariano en Canarias, España y Europa preocupa por su impacto en la salud de la población. Diversos estudios epidemiológicos nacionales e internacionales relacionan un aumento de los ingresos hospitalarios y también de la mortalidad durante los días con episodios de calima respecto al resto de jornadas.

El aumento inmediato de la mortalidad en los días con altos niveles de polvo del desierto en suspensión está bien documentado: mueren considerablemente más personas a causa de infartos y problemas respiratorios en estos días que en otros días. Sin embargo, los efectos a largo plazo, como la neumoconiosis, el asma y la bronquitis crónica, solo podrían demostrarse de forma concluyente mediante estudios extensos.

Una equipo multidisciplinar de cardiólogos, bioquímicos y físicos de la atmósfera, bajo el coliderazgo del Hospital Universitario de Canarias y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el que participó la Agencia Estatal de Meteorología y la Universidad de La Laguna, entre otros, demostró que la exposición a concentraciones elevadas de polvo sahariano en el aire empeora el pronóstico de los pacientes ingresados por insuficiencia cardíaca.

El estudio clínico realizado en Tenerife, en el que participaron más de 800 pacientes que fueron ingresados en el Hospital Universitario de Canarias durante el periodo de estudio 2014-2017, con el diagnóstico de insuficiencia cardiaca, demostró que la única variable que diferenció al grupo de pacientes que falleció del grupo de pacientes que sobrevivió fue la exposición a concentraciones elevadas de polvo del Sáhara. Ese grupo de difuntos, el 86% habían estado expuesto a concentraciones altas del polvo sahariano (concentraciones superiores a 50 microgramos por metro cúbico de aire) durante los episodios de calima.

La insuficiencia cardíaca afecta especialmente a mayores de 60 años, tiene como síntomas la sensación de falta de aire, el cansancio y dificultad para respirar tumbado. Además, el corazón presenta dificultades para bombear sangre.

Una investigación posterior en la que se midieron las partículas respirables PM10 en el interior de las viviendas de las personas que participaron en el estudio determinó que el polvo desértico inhalado del aire penetró en las vías respiratorias y causó estrés oxidativo e inflamación durante el primer día de exposición, mejorando o desapareciendo en los siguientes. La respuesta inflamatoria “es muy rápida, comenzando el primer día de exposición”, por eso, es importante que las personas con enfermedades respiratorias y del corazón estén especialmente atentas a las predicciones y avisos de calimas que se lanzan desde el Gobierno de Canarias y la AEMET.

La calima contribuye a resecar las vías respiratorias, produce molestias torácicas, tos, palpitaciones, fatiga o incremento a la susceptibilidad a infecciones respiratorias, tales como el asma o el EPOC, que hacen que aumenten significativamente las visitas a los servicios de urgencias y los ingresos hospitalarios.

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