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Alerta científica por el aumento de la calima en Canarias: ya afecta al 40% de los días del año

Un estudio en 'Nature' revela que la calima aumenta hasta un 25% en una década. Canarias es la región más afectada de Europa, con polvo en suspensión el 40% del año
Alerta científica por el aumento de la calima en Canarias: ya afecta al 40% de los días del año

El polvo sahariano, conocido popularmente en las Islas como calima, ha dejado de ser un fenómeno meteorológico ocasional para convertirse en una amenaza constante para la salud pública. Un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado este miércoles en la prestigiosa revista Nature, revela que este contaminante ha aumentado entre un 10% y un 25% en la última década en el sur de Europa debido al cambio climático. En el caso de Canarias, el impacto es dramático: el Archipiélago registra la mayor frecuencia de toda la región, sufriendo este fenómeno el 40% de los días del año.

El aumento de las temperaturas globales y la alteración de los patrones del viento no solo están intensificando estos episodios en las Islas, sino que disparan los ingresos hospitalarios y la mortalidad en los días con concentraciones más severas. Ante esta realidad, los científicos exigen la implantación urgente de sistemas de alerta unificados para proteger a la población más vulnerable.

Canarias lidera la exposición al polvo africano en Europa

El estudio, liderado por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Instituto Paul Scherrer de Suiza, ha empleado inteligencia artificial para procesar datos de más de 100 estaciones de medición durante la última década. El análisis evidencia una preocupante brecha geográfica.

En el sur de Europa, la concentración media de polvo desértico es de 5,3 microgramos por metro cúbico de aire ($\mu\text{g/m}^3$), una cifra que duplica la detectada en el centro y norte del continente (2,1 $\mu\text{g/m}^3$). Dentro de esta zona templada, la vulnerabilidad del Archipiélago es máxima debido a su cercanía con el continente africano.

“Los vientos alisios transportan de forma habitual el polvo africano hacia el Caribe, afectando directamente a Canarias”, explica Xavier Querol, investigador del IDAEA-CSIC y coautor del estudio.

De acuerdo con los registros del CSIC, mientras que en el sur de la península ibérica la calima afecta al 35% de las jornadas y en el noreste al 25%, en Canarias el polvo sahariano está presente en suspensión cuatro de cada 10 días del año.

Un peligro invisible que supera los límites de la salud

La legislación europea establece un límite diario de protección de la salud para las partículas en suspensión inferiores a 10 micras ($PM_{10}$): no se deben superar los 50 microgramos por metro cúbico. Sin embargo, los episodios de polvo sahariano sobrepasan sistemáticamente estos umbrales seguros.

Aunque el promedio de incremento en Europa parece leve (0,5 microgramos por metro cúbico en 10 años), las intrusiones puntuales pueden ser extremas. El estudio recuerda que se han llegado a documentar picos diarios de hasta 3.000 $\mu\text{g/m}^3$ en puntos del sur peninsular y niveles extremadamente nocivos en las Islas durante las calimas más intensas de la década.

El origen de este incremento es doble y está directamente relacionado con la actividad humana:

  1. Patrones alterados: Las emisiones de gases de efecto invernadero han modificado la circulación atmosférica, creando pasillos de viento que empujan con más frecuencia las masas de aire del Sáhara hacia Europa Occidental.
  2. Suelos más secos: El calentamiento global está desertificando y secando grandes extensiones del norte de África, lo que genera una mayor cantidad de polvo suelto disponible para ser arrastrado por el viento.

El impacto en la salud: repunte de la mortalidad e infartos

Respirar calima de forma recurrente tiene un coste médico directo. A largo plazo, la exposición constante a estas partículas favorece la aparición de patologías graves como el asma, la bronquitis crónica o la neumoconiosis (acumulación de polvo en los pulmones).

Sin embargo, el riesgo más letal ocurre a corto plazo. Las investigaciones epidemiológicas del IDAEA-CSIC y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) confirman de manera inequívoca que la mortalidad general aumenta de forma inmediata en los días de calima. Este pico de fallecimientos está directamente relacionado con un incremento en las crisis asmáticas, los infartos de miocardio y las complicaciones respiratorias agudas.

Para minimizar este impacto, los autores del estudio reclaman la creación de redes de alerta temprana similares a las que ya se utilizan para la contaminación del tráfico en las grandes urbes. En España, el IDAEA-CSIC lleva desde 2001 enviando modelos predictivos diarios a más de 250 receptores clave —redes de calidad del aire, hospitales y sociedades médicas— para que las personas con patologías cardiorrespiratorias, ancianos y niños puedan confinarse o tomar medidas preventivas antes de que el polvo cubra el cielo.

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