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Científicos reclaman más protección para tiburones y rayas en Canarias ante la amenaza sobre casi la mitad de las especies

La asociación Latitud Azul impulsa ampliar el catálogo de especies protegidas, pues en la actualidad solo incluye seis de las 78 de las Islas, pese a que el 45% está en peligro
Científicos reclaman más protección para tiburones y rayas en Canarias ante la amenaza sobre casi la mitad de las especies
Un ejemplar de tiburón sarda merodea en el Mar de las Calmas, en la isla de el Hierro, ante la presencia de varios buceadores. Sergio Hanquet

En el Archipiélago conviven 78 especies de rayas y tiburones, de las cuales el 45% están actualmente amenazadas. Pese a ello, solo seis figuran en los listados de especies protegidas de Canarias.

Entre los principales obstáculos para garantizar la protección legal de los elasmobranquios -grupo de peces cartilaginosos que engloba a tiburones, rayas y quimeras- se encuentra la falta de información sobre estos animales, ya que para incluirlos en los catálogos nacionales o autonómicos es necesario disponer de suficientes datos científicos.

Con el objetivo de responder a esta problemática nació hace un año el proyecto Conservation Strategies for Sharks and Rays in the Canary Islands: A Scientific Approach and Stakeholder Review, una iniciativa impulsada por la asociación canaria Latitud Azul con el apoyo del programa europeo BestLife2030.

“La iniciativa surge porque detectamos que varias empresas se dedicaban a promocionar la pesca de rayas y tiburones en distintas Islas”, explica Maite Asensio, científica marina, presidenta y cofundadora de Latitud Azul. Cuando desde la entidad comenzaron a investigar para presentar una denuncia, “comprobamos que muchas de estas especies no tenían ningún tipo de protección legal”, señala.

Mariam Lezcano, Alicia Herrera y Maite Asensio, en una de las charlas divulgativas del proyecto.
Mariam Lezcano, Alicia Herrera y Maite Asensio, en una de las charlas divulgativas del proyecto. | DA

Ante esta situación, emprendieron un proceso de recopilación y análisis de datos sobre la biología y ecología de las 78 especies de elasmobranquios presentes en Canarias -25 rayas y 53 tiburones- para identificar amenazas y vacíos de información, elaborar un mapa de vulnerabilidad y presentar a las administraciones una estrategia de conservación.

Tras un año de trabajo, el proyecto se encuentra ya en su última fase: trasladar los datos del papel a la acción pública. “Estamos desarrollando un plan consensuado con el resto de agentes vinculados al océano para conseguir que más especies sean incluidas en los catálogos de protección”. Ese es el objetivo marcado, aunque después “la voluntad política y la capacidad de las administraciones para llevarla a cabo ya no dependen de nosotros”. Como ocurre en muchos otros ámbitos, la burocracia pone obstáculos a la conservación.

“Son procesos que pueden durar varios años y que avanzan mucho más despacio que la necesidad real de proteger determinadas especies. Hay poblaciones que se encuentran en estados muy delicados y necesitan medidas urgentes…”, lamenta. En cuanto a la voluntad política, Asensio vuelve a la raíz del problema: la escasez de información científica. “Faltan datos porque no hay suficientes equipos de investigación dedicados a estudiar estas especies. Muchas veces eso ocurre porque no hay financiación”.

Foto: Kay Machin
Foto: Kay Machin

Cuando se destina el esfuerzo necesario, los avances llegan, como demuestra el caso del angelote. “Detrás ha habido muchos años de investigación. Si existieran estudios igual de completos sobre otras especies, como por ejemplo la mantelina, probablemente acabarían recibiendo un nivel de protección similar”. Precisamente, el caso de la mantelina -protegida en el Mediterráneo, pero no en Canarias- también resulta ilustrativo. “Allí existen muchas fundaciones y organizaciones dedicadas desde hace años al estudio. Gracias a ese trabajo científico cuentan hoy con un mayor número de especies protegidas”.

El número de especies protegidas legalmente en las Islas “es mínimo”: apenas supera el 7,5%. Sin embargo, la necesidad de conservar esta fauna que habita o transita por las aguas del Archipiélago es urgente. “Si desaparecen, todo el ecosistema se desequilibra, lo que acabaría generando problemas muy serios, incluso para la pesca y, en consecuencia, para nuestra propia alimentación”, afirma la científica marina.

Los tiburones y las rayas ocupan los niveles superiores de la cadena trófica. Como grandes depredadores, regulan el equilibrio del resto de especies. “Por ejemplo, controlan animales enfermos, evitando que las patologías se propaguen al resto de ejemplares”. También controlan las poblaciones de otras especies, incluidas las herbívoras, que a su vez mantienen a raya el crecimiento de las algas porque, al final, “todo forma parte de un mismo equilibrio”.

Foto de un ratón (‘Myliobatis aquila’). Maite Asensio
Foto de un ratón (‘Myliobatis aquila’). | Maite Asensio

El ser humano, la principal amenaza

Las amenazas son múltiples, aunque todas comparten un denominador común: “el ser humano”. La principal es la pesca, tanto la ilegal como las capturas accidentales. Un dato ilustra la magnitud del problema: “España es actualmente el mayor exportador de aletas de tiburón del mundo”. No obstante, para la investigadora “también es fundamental hablar de la destrucción del hábitat”. La presión antrópica en Canarias, especialmente en las zonas costeras, “provoca vertidos, contaminación y una presencia constante de personas en el medio marino”.

La investigación no deja lugar a dudas. “¿Hay zonas peores que otras? Sí, claramente las que soportan una mayor presión turística”, subraya Asensio, quien también menciona el intenso tráfico marítimo que registra el Archipiélago. “Normalmente hablamos de las colisiones con cetáceos, pero esas mismas actividades también afectan al resto de especies”.

La supervivencia de estos animales se complica cada vez más en un entorno marino degradado y sometido, además, al aumento de las temperaturas. El año pasado, un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria demostró que el cambio climático altera la reproducción del angelote. Por ello, la científica considera “una necesidad urgente” crear áreas de protección integral. “Solo alrededor del 1% del medio marino en Canarias está protegido de forma estricta. ¿De verdad creemos que estas especies van a sobrevivir con solo un 1% de su hábitat completamente protegido? Es imposible”. A su juicio, por mucho que se amplíen los catálogos de especies protegidas, “si no protegemos los lugares donde viven será muy difícil conservarlas”.

Foto de: Alicia Herrera Ulibarri
Foto: Alicia Herrera Ulibarri

Uno de los primeros pasos para preservar estos espacios son las conocidas como Important Shark and Ray Areas (ISRA), o Áreas de Importancia para Tiburones y Rayas. No se trata de figuras legales de protección, sino de herramientas científicas que delimitan zonas geográficas críticas para la supervivencia de estas especies. Dentro del proyecto, uno de los objetivos era precisamente proponer varias de estas áreas y, el año pasado, dos de las impulsadas por Latitud Azul, en colaboración con otras entidades, fueron finalmente reconocidas: El Pajar y Las Canteras, ambas en Gran Canaria.

La sensibilización constituye otra de las patas fundamentales de esta iniciativa. Durante los últimos meses, la asociación ha recorrido las ocho Islas impartiendo charlas sobre la importancia de conservar tiburones y rayas y desmontando los mitos que rodean a estos animales. “No podemos seguir creciendo pensando que un tiburón solo sirve para atacarnos. Se matan aproximadamente cien millones de tiburones al año y, sin embargo, el número de ataques a personas es realmente bajo”.

Como broche a esta labor de divulgación, el proyecto se completa con un documental que reúne datos científicos, entrevistas con profesionales del sector y testimonios de personas que han colaborado con la entidad. Una pieza pensada para acercar al público la realidad de estas especies y desmontar prejuicios todavía muy arraigados. El adelanto del documental se presentará esta tarde, a las 18.00 horas, en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, en el marco del festival internacional de cine de los océanos International Ocean Film Tour.

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