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Greenpeace reclama la protección de la franja marina Teno-Rasca

La organización ecologista ha recogido hasta ahora más de 26.000 firmas en una campaña que busca la renuncia definitiva a Underwater Gardens y la paralización de Cuna del Alma
Greenpeace reclama la protección de la franja marina Teno-Rasca
Zona Especial de Conservación (ZEC) de la franja marina ubicada en la costa sureña, en color verde. DA

Entre el desarrollo turístico y la conservación, miles de firmas toman posición.

Greenpeace ha puesto en marcha recientemente una campaña de recogida de firmas para exigir la protección íntegra de la Zona Especial de Conservación (ZEC) Franja Marina Teno-Rasca, en la costa suroccidental de Tenerife, ante el avance de varios proyectos urbanísticos y turísticos que la organización considera “incompatibles con la conservación de este espacio”. La iniciativa, que hasta el momento suma más de 26.000 adhesiones, señala directamente a tres macroproyectos: Cuna del Alma, en el puertito de Adeje, y Underwater Gardens, en Punta Blanca, además de un proyecto de instalación de jaulas de acuicultura marina.

La ZEC Teno-Rasca, integrada en la red Natura 2000, abarca cerca de 70.000 hectáreas de superficie marina y ha sido reconocida como el primer lugar patrimonio de las ballenas de Europa y el tercero del mundo, según destaca la organización ecologista. El espacio alberga una de las mayores poblaciones de cetáceos residentes de aguas europeas.

Manoel Santos, portavoz de Greenpeace y responsable de la campaña de Defensa del Territorio, explicó ayer a este periódico que un informe elaborado el año pasado por Greenpeace sobre el impacto de determinadas corporaciones en la biodiversidad detectó patrones comunes de amenaza vinculados a intereses económicos que, en el caso de Tenerife, señaló, están asociados al sector turístico.

Zonas vírgenes

El trabajo de campo desarrollado por la organización en la Isla llevó a identificar el sur de Tenerife como “uno de los espacios de mayor relevancia biológica de Canarias”.

Advirtió de que las escasas zonas vírgenes que aún permanecen sin mancillarse en el litoral suroeste “tienen ya proyectos urbanísticos y turísticos previstos”, y reivindicó el valor de la ZEC Teno-Rasca como un espacio marino sometido a una presión “considerable” (vertidos y sobrepesca, entre otros factores) pese a su singularidad a escala mundial. “Hay que decirle a los canarios que tienen una joya entre manos”, sostuvo.

La decisión de emprender la recogida de firmas, apuntó, responde a la voluntad de dar visibilidad al conflicto fuera del archipiélago: “Decidimos denunciarlo, elevar el tono, llevar el tema fuera de las islas y que se dé a conocer”.

Sobre las obras ya ejecutadas en el puertito de Adeje, el portavoz de campaña de Greenpeace subrayó el valor etnográfico del entorno y lo describió como “uno de los mayores escándalos”, todo ello sobre una zona libre de presión turística directa. Respecto a Underwater Gardens, insistió en que se trata de un proyecto que, bajo un discurso ambientalista, “se encubre una instalación de explotación comercial”.

En cuanto a las granjas marinas proyectadas frente al litoral de Adeje, Santos alertó de los riesgos ambientales asociados a este tipo de instalaciones, entre ellos el vertido al mar de sustancias como antibióticos y el riesgo de fuga de ejemplares que podrían afectar a especies autóctonas, además del elevado volumen de pescado necesario para alimentar a los ejemplares en cultivo.

Cambio de modelo

Para el portavoz, el debate trasciende la oposición a proyectos concretos, y en esa línea de auge de macroproyectos, “la sociedad canaria deberá decidir su futuro; si debemos seguir con este modelo de desarrollo o uno más compatible con los límites planetarios”. Hizo referencia al lema institucional Canarias tiene un límite para reivindicar una mayor contención en el desarrollo urbanístico insular: “Un territorio de estas características tiene aún más [límite]; si no se protege, lo poco que queda no existirá”.

El responsable consideró que el grado de desarrollo urbanístico es “especialmente grave” en comparación con el resto de la Isla, y plantea la apertura de un debate público sobre una posible moratoria en la zona.

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