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La Oleoteide refuerza su condición de gran desafío del MTB en Arico

Hay pruebas que se recuerdan por la clasificación. Otras, por el paisaje. Y algunas, como la Oleoteide, se quedan en la memoria por todo lo que ocurre entre la salida y la meta.

La cita de mountain bike celebrada en Arico ha ido creciendo hasta convertirse en una de las propuestas más reconocibles del calendario ciclista canario. Su recorrido técnico, el ambiente del municipio y la combinación de costa y medianías hacen que cada edición atraiga a más participantes, muchos de ellos llegados desde otros puntos de Tenerife y también desde islas como Lanzarote o El Hierro.

Quienes conocen la prueba suelen resumirla con una expresión muy clara: es mountain bike de verdad.

No basta con pedalear fuerte. Hay que leer el terreno, controlar la bicicleta y saber cuándo atacar… y cuándo guardar fuerzas.

Un circuito que no concede demasiados descansos

La Oleoteide discurre por un trazado de dificultad media-alta que aprovecha la variedad geográfica de Arico, conocido como la Tierra de Contraste.

El recorrido mezcla pistas rápidas con sectores pedregosos, pasos entre muros, zonas de huertas, subidas que obligan a mantener un ritmo constante y descensos técnicos donde cualquier despiste puede marcar la diferencia.

La carrera cambia de cara continuamente.

En algunos momentos permite rodar con velocidad y soltar las piernas. Poco después, el terreno se vuelve sinuoso y obliga a buscar la trazada correcta. Ahí es donde la habilidad adquiere tanto peso como la resistencia física.

Las trialeras son uno de los puntos más comentados por los participantes. Son rápidas, exigentes y requieren decisión. Frenar demasiado puede hacer perder tiempo, pero lanzarse sin control tampoco es una buena idea. Ese equilibrio convierte cada bajada en un pequeño examen.

La distancia corta también exige preparación

La prueba cuenta con una modalidad de 25 kilómetros que puede parecer más asequible sobre el papel.

Sin embargo, reducir la distancia no elimina la dificultad técnica. El recorrido mantiene sectores exigentes, cambios de ritmo y zonas en las que es necesario llegar con un mínimo de preparación.

Es una carrera rápida y muy entretenida, aunque conviene no confiarse.

Quienes salen demasiado fuerte pueden pagarlo en las subidas más duras. Y quienes no dominan bien la bicicleta encuentran en los descensos un reto añadido. La clave está en saber regular, disfrutar y mantener la concentración hasta el final.

Viento y calor, dos rivales habituales

A las características del terreno se suman las condiciones propias del municipio.

El viento lateral puede complicar los tramos abiertos, especialmente en las zonas donde se alcanzan velocidades elevadas. También el calor obliga a cuidar la hidratación y a administrar bien el esfuerzo.

Son factores que no siempre aparecen en el perfil de la carrera, pero que acaban influyendo.

Una ráfaga inesperada, una subida sin sombra o varios kilómetros acumulados bajo temperaturas altas pueden cambiar por completo la sensación sobre la bicicleta.

Por eso, terminar la Oleoteide supone mucho más que completar una distancia. Es superar un recorrido cambiante y adaptarse a todo lo que plantea durante la jornada.

Una participación que sigue creciendo

La evolución del número de inscritos confirma el buen momento de la prueba.

Cada edición reúne a más ciclistas y amplía su alcance dentro del archipiélago. La presencia de participantes de otras islas añade además un componente regional que ayuda a consolidar la Oleoteide como una cita estable dentro del MTB canario.

Detrás de ese crecimiento está el trabajo de la organización, vinculada al club ciclista responsable del evento, junto con el respaldo de las áreas de Deportes y Turismo del Ayuntamiento de Arico.

Los corredores valoran especialmente la señalización del recorrido. En un circuito con cruces, cambios de superficie y tramos técnicos, disponer de referencias claras aporta seguridad y permite concentrarse en la competición.

También destaca el trato cercano de la organización, un aspecto que ayuda a que muchos participantes repitan.

Una carrera que mueve al municipio

La Oleoteide no genera únicamente actividad deportiva.

Durante el fin de semana de la prueba, Arico recibe a ciclistas, familiares y acompañantes que se desplazan hasta el municipio para formar parte del evento. Esto se traduce en movimiento para comercios, restaurantes y alojamientos de la zona.

El entorno costero aporta además un valor añadido.

Después de la carrera, muchos participantes aprovechan la cercanía de la playa para descansar, compartir impresiones y disfrutar de un ambiente mucho más relajado. El contraste es curioso: unas horas antes, todo era tensión, esfuerzo y concentración; después, llega el momento de comentar las bajadas, las averías y las anécdotas del día.

Esa combinación de competición y convivencia es una de las razones por las que la prueba ha conseguido crear una comunidad fiel.

La Oleoteide aspira a dar un paso más

El crecimiento del evento ha abierto el debate sobre la posibilidad de que Arico pueda acoger en el futuro un Campeonato de Canarias de Maratón MTB.

La propuesta cuenta con argumentos.

El recorrido presenta dureza, variedad y nivel técnico. La organización dispone de experiencia y el municipio ofrece un paisaje capaz de proyectar una imagen atractiva de la competición.

Dar ese salto supondría un reconocimiento al trabajo realizado durante los últimos años y reforzaría la posición de la Oleoteide dentro del calendario autonómico.

Arico ya piensa en la próxima edición

Con la mirada puesta en 2027, la Oleoteide afronta el futuro con la intención de continuar creciendo sin perder su identidad.

Ese carácter propio nace del terreno, pero también del ambiente que rodea la carrera. Una prueba exigente, cercana y diseñada para quienes disfrutan del mountain bike en todas sus formas.

Hay subidas que ponen a prueba las piernas, bajadas que obligan a mantener la sangre fría y pistas donde se puede rodar a gran velocidad.

Pero, sobre todo, hay una experiencia completa.

La Oleoteide convierte cada rincón de Arico en parte del recorrido y recuerda que, en el MTB, el camino importa tanto como la llegada.

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