Fuerteventura volvió a respirar ciclismo de montaña con la celebración de una nueva edición de la Fuertebike, una prueba que ya alcanza los trece años de recorrido y que continúa creciendo como una de las citas destacadas del calendario MTB en Canarias.
La competición se disputó el 26 de septiembre de 2026 con epicentro en Morro Francisco, en Corralejo, y reunió a alrededor de 700 ciclistas. El pelotón se repartió entre dos recorridos: la distancia Maratón, de 72 kilómetros, y la 1/2 Maratón, de 42 kilómetros.
Fue una jornada intensa, de esas en las que no basta con tener buenas piernas. El viento, los cambios de ritmo y la propia configuración del terreno obligaron a los participantes a gestionar bien cada esfuerzo.
Un recorrido rápido, variado y muy majorero
La Fuertebike volvió a ofrecer un trazado reconocible por su mezcla de zonas rápidas y sectores más técnicos.
Los corredores se encontraron con pistas abiertas, senderos, tramos revirados y sectores donde era posible rodar a gran velocidad. Todo ello acompañado por uno de los elementos más habituales en Fuerteventura: el viento.
Precisamente ese factor terminó teniendo bastante peso en el desarrollo de la prueba. En los primeros compases, un pequeño grupo consiguió abrir diferencias en cabeza, mientras por detrás se producían cortes y reorganizaciones.
Uno de los momentos importantes llegó en el denominado tramo de los molinos, donde varios corredores tuvieron que rehacer la carrera después de perder contacto con el grupo delantero.
Ahí apareció una de las claves del día: saber dosificar. No todo era apretar los dientes y pedalear a fondo. También había que elegir bien cuándo atacar, cuándo guardar fuerzas y cuándo colaborar con otros corredores para recuperar terreno.
Un final al esprint tras 72 kilómetros
La prueba reina masculina dejó un desenlace especialmente ajustado.
Después de más de dos horas de competición, cinco ciclistas llegaron a la parte final con opciones reales de victoria. Apenas unos segundos separaban a los favoritos y todo terminó decidiéndose en los metros finales.
Antonio Padrón García, del CD Velosa, fue el más rápido y se llevó el triunfo con un tiempo de 2:21:08,2.
Solo tres décimas después entró Juan Ignacio Brito Rodríguez, mientras que Blas Arturo Rivero Betancor finalizó tercero a 1,4 segundos.
La igualdad fue máxima. Javier Ramos Domínguez terminó cuarto a 1,6 segundos y César Vera Deleón fue quinto, a solo 2,4 segundos del vencedor.
Una diferencia mínima después de 72 kilómetros de carrera… suficiente para mostrar hasta qué punto se exprimió la cabeza de la clasificación.
Más que una competición deportiva
La Fuertebike vuelve a reforzar además una idea que las instituciones locales llevan tiempo defendiendo: el valor del deporte como herramienta de promoción turística.
La cita no reúne únicamente a corredores de Fuerteventura. También atrae a ciclistas de otras islas y de fuera del archipiélago, generando movimiento y visibilidad para el municipio de La Oliva.
Desde la organización y la representación institucional se volvió a poner el acento en esa relación entre turismo y deporte, considerada como una fórmula eficaz para proyectar tanto el destino como la marca Canarias.
Y aquí la prueba tiene mucho a favor. Fuerteventura ofrece un paisaje fácilmente reconocible, condiciones climáticas singulares y un terreno especialmente atractivo para quienes practican deportes al aire libre.
El ciclismo femenino también tuvo protagonismo
La jornada dejó igualmente una historia destacada dentro de la competición femenina.
La segunda clasificada absoluta afrontó la prueba después de un año personal especialmente complicado y sin haber podido entrenar como le habría gustado.
A pesar de las dudas iniciales, decidió tomar la salida movida por el cariño que siente hacia la Fuertebike. El resultado terminó siendo mucho mejor de lo esperado: un segundo puesto absoluto y, sobre todo, una experiencia que quiso convertir en mensaje de ánimo para otras mujeres.
Su invitación fue clara: perder el miedo, ponerse el dorsal y dar el paso de participar en las pruebas ciclistas que se celebran en Canarias.
Una reflexión que va más allá del podio y que pone el foco en otro de los retos del ciclismo insular: seguir aumentando la participación femenina.
Una cita ya consolidada en el calendario
Con trece ediciones celebradas, la Fuertebike ha dejado de ser una carrera puntual para convertirse en una prueba con identidad propia.
Su capacidad para reunir a cientos de participantes, ofrecer un recorrido competitivo pero accesible y aprovechar el atractivo natural de Fuerteventura explica buena parte de su crecimiento.
La edición de 2026 volvió a cumplir con ese guion: alto nivel deportivo, mucha igualdad en cabeza y un paisaje que acompañó durante toda la jornada.
Y mientras las bicicletas cruzaban la meta en Corralejo, quedaba una sensación bastante clara: la Fuertebike sigue ganando fuerza y continúa demostrando que el vínculo entre ciclismo, turismo y territorio tiene todavía mucho recorrido por delante.





