Este viernes llegó a la cartelera Haciendo amigos, una comedia dirigida por David Marqués y protagonizada por Antonio Resines y Quim Gutiérrez que se adentra en el mundo de la inclusión y la diversidad. Para plasmarla, Marqués, guionista de la celebrada Campeones (Javier Fesser, 2018), ha recurrido a un elenco en el que junto a actores profesionales se dan cita intérpretes con discapacidad intelectual. Rodada entre Madrid y Fuerteventura, Haciendo amigos tiene un guion de la tinerfeña Marta González de Vega, quien también interpreta un papel.
Actriz, guionista y escritora, Marta González de Vega, que entre otros reconocimientos a su trayectoria recibió en 2023 el Premio Taburiente de la Fundación DIARIO DE AVISOS y el S. S. Venture al talento del Archipiélago en el Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera, posee una vocación artística que lo mismo se refleja ante una cámara y sobre las tablas de un teatro que escribiendo guiones o creando literatura. Sobre todo ello habla en esta entrevista, en la que también reivindica la comedia, que, vista desde cierta perspectiva, es una buena forma de ahondar en las emociones, sirve para contrarrestar al miedo y, por eso mismo, nos hace más libres.
-La peripecia de una pareja de atracadores de poca monta, un relato cinematográfico en clave de comedia que habla de inclusión… ¿Cómo presentaría usted ‘Haciendo amigos’?
“Se trata de una comedia muy divertida, pero que además busca romper los límites entre la capacidad y la discapacidad, y, por lo tanto, resulta transformadora a nivel humano”.
-¿Cómo es la experiencia de rodar junto a Antonio Resines, un intérprete con una trayectoria que prácticamente no necesita presentación?
“Llevo muchas películas con Antonio. Hemos trabajado juntos en varias de la saga Padre no hay más que uno; en A todo tren; fue mi padre en De caperucita a loba… Ahora, en Haciendo amigos, ha sido maravilloso, porque en esta cinta, de la que soy guionista y una de las actrices, lo he disfrutado más que nunca. Él y Quim Gutiérrez la protagonizan. Antonio está soberbio. Quienes la han visto están impresionados con su trabajo, por todo lo que muestra: esa comedia que él posee, pero también toda la ternura que transmite, algo que no puede mostrar en muchos de los films que hace, porque sus temáticas no lo permiten. Aquí nos ofrece una dosis de gamberrismo junto a otra de sensibilidad. Todo eso nos muestra a un Antonio Resines top, en un gran momento. Lo que ya es mucho, teniendo en cuenta que es un gran actor”.
“Haciendo amigos’ es una comedia muy divertida que busca romper los límites entre la capacidad y la discapacidad”
-¿De qué modo se ha desarrollado el diálogo con el director de la película, David Marqués, no solo desde el punto de vista interpretativo, sino también como autora del guion?
“Hemos tenido una relación muy buena antes y durante el rodaje. Ha existido siempre mucha comunicación, porque hay una gran conexión entre nosotros a la hora de entender la comedia. David dirige con mucha verdad y a eso se añade que el reparto de personas con discapacidad con el que ha contado esta película nos ha obligado a todos a trabajar desde la verdad más absoluta, porque es justo la que ellas tienen”.
-Como apunta, vuelve a hacer un papel en un guion que ha escrito. ¿Cómo es este desdoblamiento? ¿Qué desafíos presenta y qué hay de estimulante en esta doble vertiente?
“Todo es estimulante, porque, de alguna manera, es como parir y luego formar parte de la educación de tu hijo y verlo crecer [ríe]. En Haciendo amigos ha sido una triple experiencia. Como la historia se desarrolla en un retiro artístico, de hecho rodamos la mayor parte de la película en Fuerteventura, vivimos juntos durante un mes, las 24 horas del día, como si fuera un Gran hermano. Así que la experiencia fue más allá de lo cinematográfico y resultó increíble, absolutamente maravillosa”.
-¿Cómo vemos hoy la comedia en España? ¿Seguimos levantando la ceja al valorar una película de humor antes incluso de entrar a analizarla?
“Ahora mismo estoy contenta porque están saliendo muchas críticas positivas de Haciendo amigos. Siempre he pensado que la comedia es un arma muy poderosa para decir las cosas más serias. Cuando se generaliza y se tilda a la comedia de superficial es precisamente porque esa superficie no te deja ver el fondo. En una buena comedia has de profundizar todo lo que se profundiza en el drama. Entrar en la oscuridad, lo mismo que en el drama, y encender la luz. Esa luz es el humor que pones, las reflexiones que aportas… Todo eso ilumina el drama. No es solo mostrarlo, sino plantear que dentro de lo dramático también puede existir la luz. La comedia no necesariamente es superficial, para pasar el rato sin más. Una buena comedia posee esos dos elementos: todo lo que caracteriza al drama, más la risa. Muchas veces, cuando te ríes con algo, se te clava en el corazón. Puedes reír y a la vez sentirte tocado emocionalmente, que es lo que deseamos que les ocurra a quienes vean Haciendo amigos. Eso me parece fascinante”.
“Cada faceta de mi vocación me permite hacer un tipo de humor diferente; me gusta explorar lo mejor de cada medio”
-¿Y qué halla usted en la comedia? ¿Qué posibilidades le brinda como actriz y guionista?
“La risa es uno de los primeros instintos que tenemos. Antes de saber hablar, antes de razonar, antes de nada, la risa ya está ahí. De manera que todo lo que nos lleve directamente a ella está apelando a lo más profundo de nosotros. Además, la risa te hace libre. Uno de los pocos momentos en los que no sientes ni miedo ni enfado ni preocupación es cuando ríes. Si tienes un ataque de risa, es prácticamente imposible que a la vez sientas esas emociones negativas. Como la risa es lo contrario al miedo, porque lo neutraliza, también es libertad, libertad absoluta. Lo que me encanta de hacer comedia es que regalas a la gente momentos de libertad. Si luego encima incorpora reflexiones que acompañen al público después de ver la película y contribuyan a fortalecer su libertad y a superar sus miedos, miel sobre hojuelas”.
-Hace cine, teatro, televisión, radio… ¿Dónde se siente más cómoda y qué vertiente le resulta más compleja?
“Cada una tiene lo suyo y resulta maravillosa. En el teatro, por ejemplo, llevo 10 años en cartel en Gran Vía haciendo De Caperucita a Loba en solo seis tíos. En octubre comienzo con la temporada número 11. Tener la oportunidad de estar tanto tiempo interpretando el mismo texto sobre un escenario, con el reto que representa continuar sacándole cosas, es una experiencia brutal. En el teatro tienes al público en directo y eso te da un feedback y una energía increíbles. En el cine llegas a muchas personas a la vez y eso es muy bonito también. Gracias a las películas de Padre no hay más que uno, muchos niños me reconocen por el personaje de Leticia, me paran… Te das cuenta del cariño de la gente que ve las películas en las que participas. ¿Lo que me gusta del cine con respecto al teatro? Que lo que haces queda para siempre, porque me da mucha pena cuando una obra teatral se termina. Con la televisión entras en cada hogar y te ven todavía muchas más personas… La radio es preciosa, colaboro con Pepa Fernández [No es un día cualquiera, RNE] y disfruto mucho esta experiencia, un universo que es más íntimo, más cercano. También he escrito libros. En fin, cada faceta me permite hacer un tipo de humor diferente, profundizar en la comedia de una manera distinta, abordar lo mismo pero a partir de tratamientos diversos. Y a mí me gusta explorar lo mejor de cada medio. No hacer teatro como el que hace cine, ni cine como el que hace teatro, por ejemplo, sino buscar y trabajar siempre con las particularidades de cada una de estas vertientes”.
-¿Cómo suele darse en usted la escritura de un guion? ¿El punto de partida es una experiencia personal, una idea más o menos vaga que va fraguando, una anécdota…?
“Depende, he tenido de todo. Con el libro y el espectáculo De Caperucita a Loba en solo seis tíos partí de experiencias vitales. Mías, de mis amigas y de mis amigos en torno al mundo de las relaciones, de forma absolutamente original pero acerca de lo que sentía y veía por ahí. Ahora, por ejemplo, estoy preparando una película basada en otro libro mío… Me nutro mucho de la vida, de las noticias, de las cosas que veo y de las cosas que pasan, de lo que va contando la gente… Lo más importante para mí es estar continuamente observando con una mentalidad creativa, para luego pasarlo al escenario, a la pantalla, a las páginas de un libro, a lo que sea”.
“Miro al mundo con una mentalidad creativa, para trasladarlo al escenario, la pantalla o las páginas de un libro”
-Y teniendo en cuenta que son lenguajes distintos, ¿hay mucha distancia en la creación de un guion y en la escritura literaria?
“Hay mucha diferencia. He escrito dos libros y en ambos he utilizado técnicas narrativas que no son, sobre todo en el segundo, trasladables al cine. Por eso ahora, que estoy con una nueva adaptación, me encuentro con que debo renunciar a muchas cosas. Alguien dijo, y es muy cierto, que el libro es reflexión, el teatro es palabra y el cine es acción. Y es una definición bastante válida, más allá de que en cada uno de estos ámbitos hay un poco de los otros. Reflexiones que, por ejemplo, me puedo permitir en mis libros, que casi son ensayos, luego, cuando escribo directamente para el cine, no recurro a una voz en off para reproducirlas, sino que las articulo de otra manera, en conversaciones con personajes y echando mano de otros recursos. Otra diferencia es que el cine no admite ese lenguaje literario en conversaciones entre personajes o en las descripciones. Eso no quiere decir que el lenguaje cinematográfico no posea belleza, por supuesto que la tiene, pero debes encontrarla. Si recurres a la literaria de manera literal, queda muy postizo”.





