Su nombre científico es Selenicereus grandiflorus pero el mundo la conoce como la reina de la noche, un apodo que debe a un misterio de la naturaleza: florece una sola vez al año y en horario nocturno. Lo hace para desplegar su estrategia de supervivencia, atrayendo a polinizadores nocturnos antes que sus flores pierdan turgencia, caigan y se vuelvan flácidas entre las 5 y las 6 de la mañana.
Miembro de la familia de los cactus, sus imponentes flores blancas o amarillas desprenden un aroma a vainilla durante sus pocas horas de vida. Su gran noche suele ocurrir entre finales de junio y principios de julio. De hecho, gracias al buen tiempo, al sol y al tamaño que van adquiriendo los capullos, se puede predecir con exactitud el día del gran despliegue.
Así ocurrió el pasado sábado en el Hotel Tigaiga de Puerto de la Cruz, donde sus huéspedes fueron advertidos del inesperado espectáculo que disfrutarían por la noche. “Al principio se mostraron un poco incrédulos hasta que lo vieron. Al día siguiente, como la flor ya está marchita, descubren la suerte que han tenido de poder fotografiarla”, declara Enrique Talg, uno de los directores del establecimiento junto con su hermana Irene.
Pero lo más llamativo es que en una hermosa coincidencia de la naturaleza, florecieron 64 unidades a la vez, regalando un espectáculo que muchas personas no se esperaban. “Un matrimonio de botánicos que no estaba alojado en el hotel pero pasaba por allí, nos pidió una silla y estuvo dos horas viendo cómo se abrían los capullos. Quedaron impresionados porque nunca lo habían visto en vivo”, relata el director.
Estas plantas forman parte del ADN del hotel Tigaiga, que abandera la protección del paisaje y el cuidado del medio ambiente desde sus inicios, en 1959. Hoy crecen trepando por las palmeras, sobre las piedras o entrelazadas en las enredaderas del jardín. “Recuerdo perfectamente cuando mi madre nos decía de niños: hoy viene la reina de la noche”, apunta Talg.
Aunque el hecho ocurrió el sábado, la magia continúa, ya que anoche brotaron más flores y se esperan nuevos ejemplares para la próxima semana. Y es que, a pesar de su exotismo -es originaria de los bosques tropicales húmedos de América Central-, este cactus no requiere de cuidados minuciosos. Al contrario, es una especie de crecimiento vigoroso, fuertemente ramificado y fácil de mantener que, una vez al año, decide recordarles a los testigos de su floración lo majestuosa que es la naturaleza.
















