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‘Amica’ planta cara a la soledad no deseada de las mujeres mayores de Tenerife

El proyecto, impulsado por la Fundación Santa María la Real, ofrece un espacio de acompañamiento y aprendizaje para fomentar las relaciones sociales, la autonomía y reducir el aislamiento digital
‘Amica’ planta cara a la soledad no deseada de las mujeres mayores de Tenerife
El envejecimiento poblacional contrasta con una sociedad que avanza dejando atrás a sus mayores. Fran Pallero

El envejecimiento poblacional roza ya en Canarias el 150%: por cada 100 menores de 15 años, las Islas cuentan con aproximadamente 150 personas mayores de 64. Un escenario demográfico que avanza mientras la sociedad parece dejar cada vez más atrás a quienes alcanzan la tercera edad. El individualismo, la lógica de la productividad y el avance de las nuevas tecnologías han levantado barreras para quienes no siempre pueden seguir el ritmo frenético de un mundo en constante transformación.

En este contexto, la soledad no deseada se ha convertido en una de las grandes lacras de nuestro tiempo, un fenómeno que afecta especialmente a las mujeres por circunstancias como las desigualdades de género acumuladas a lo largo de toda su vida, la viudedad o una menor disponibilidad de recursos.

Ante esta situación, la Fundación Santa María la Real, con el respaldo del Gobierno de Canarias, pone en marcha desde septiembre la primera edición del proyecto Amica (Acompañamiento, Motivación, Inclusión, Conexión y Activación de las mujeres mayores de Canarias), una iniciativa destinada a prevenir y reducir el aislamiento social y digital en Tenerife y Gran Canaria. “Nuestro objetivo principal es que las mujeres que acompañamos se sientan de nuevo activas en la sociedad”, explica Marta Prieto, coordinadora del proyecto.

El programa, gratuito, consta de sesiones presenciales de aproximadamente una hora y media, dos días a la semana durante tres meses. A través de distintos talleres y actividades, los grupos, formados por un máximo de 15 personas, trabajarán aspectos como la inteligencia y la educación emocional, las habilidades psicosociales, la gestión del duelo -“una parte importante en esa etapa vital”- y la detección y prevención de la soledad no deseada.

Con ello, Amica pone el foco también en uno de los elementos que pueden actuar como causa y consecuencia de la soledad no deseada: la brecha digital. Según señalan desde la Fundación Santa María la Real, el 57% de las personas mayores en Canarias nunca ha utilizado Internet, situando al Archipiélago entre las comunidades con mayor desconexión. “A diario hacemos uso de nuestros dispositivos móviles para hacer gestiones o para relacionarnos con nuestro entorno”, apunta la coordinadora. Por este motivo, el programa “hace hincapié en ese uso de la tecnología de una manera muy práctica, para fomentar la autonomía de las mujeres mayores que participan en él y que puedan tener acceso al resto de recursos de una manera sencilla, con autonomía y con seguridad”.

Brechas cruzadas

Todas estas acciones parten de un escenario en el que “las mujeres enfrentan una doble vulnerabilidad, que viene asociada tanto por ser mujer como por la edad”, señala Marta Prieto. Entre las circunstancias que diferencian la situación de ellas se encuentra, por ejemplo, la viudedad, derivada en parte de una mayor esperanza de vida, o la brecha de género existente en el ámbito profesional.

La menor vinculación estable con el mercado laboral, especialmente entre generaciones pasadas, puede traducirse también en una menor autonomía económica y en menos oportunidades de socialización. A lo que se suma el nivel educativo: haber tenido un acceso más limitado a los estudios puede dificultar el acceso a determinados recursos y agravar las situaciones de soledad y desconexión respecto a algunos aspectos de la vida cotidiana.

Pero, sobre todo, está la cuestión económica. El 35,2% de las mujeres en Canarias se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, una circunstancia que puede limitar el acceso a espacios y actividades que fomentan las relaciones sociales. “Cuando hay una situación económica menos favorable, también hay una menor posibilidad de acceder a determinados recursos”. Uno de los más visibles es el ocio: “poder viajar, relacionarnos o asistir a determinadas actividades está asociado a un determinado nivel adquisitivo”.

A su vez, esta menor capacidad de gasto puede amplificar la brecha digital, ya que “si una persona tiene menos recursos, será más difícil que pueda acceder a dispositivos móviles que, a su vez, le pueden conectar con el entorno y facilitarle el acceso a determinados servicios”. Se trata, por tanto, de una suma de circunstancias que terminan retroalimentándose y que, en definitiva, “ahonda en ese sentimiento de soledad no deseada”.

Sumar vínculos

Precisamente por ello, uno de los principales retos de Amica está siendo alcanzar a las mujeres que se encuentran en una situación de aislamiento más acusado. “Normalmente, las personas que son más activas se suelen apuntar a muchos tipos de actividades, pero las personas que realmente están en ese sentimiento de soledad no deseada tienen cierta tendencia a quedarse dentro del domicilio y a no participar socialmente”. En este sentido, desde la Fundación recuerdan que el proceso de inscripción de participantes sigue abierto para todas las mujeres de más de 65 años de la Isla. Este se puede hacer online, de forma presencial en el Centro Comunitario Nuevo Obrero de Ofra, o llamando al 621 158 869.

Y es que, frente a una sociedad que envejece y ofrece cada vez menos espacios de encuentro, combatir la soledad pasa también por volver a tejer redes. En este contexto, Amica busca romper ese círculo mediante tres meses de encuentros y acompañamiento para que las participantes “vuelvan a tener un papel importante, sean generadoras de cambio y recuperen la ilusión por seguir desarrollándose en esta nueva etapa vital”.

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