Hay recuerdos que permanecen intactos, otros que se deforman con el paso de los años y algunos que terminan por desaparecer. Delia Arteaga ha decidido convertir ese proceso, doloroso y profundamente humano, en tejidos, bordados, siluetas y prendas capaces de contar una historia.
Esta joven de 21 años, natural de La Laguna, acaba de graduarse en Diseño de Moda en el Instituto Europeo de Diseño en Madrid. Su trabajo de fin de grado, ‘Quisiera recordar’, ha sido seleccionado para participar en la Fashion Week de Madrid, donde sus diseños desfilarán el próximo 9 de septiembre.
Seis modelos profesionales llevarán sobre la pasarela los seis diseños confeccionados por la creadora tinerfeña. Una colección que nace como homenaje a su abuela Ana, de 79 años, criada en Tegueste y diagnosticada de Alzheimer hace cerca de 14 años.
“Quería preservar en la materia aquello que todavía puede ser recordado”, explica Delia. Su colección representa la evolución de la pérdida de memoria y utiliza la moda como un lenguaje capaz de conversar con todo aquello que el tiempo termina por desvanecer.
El proyecto recorre la vida de su abuela desde la niñez y el matrimonio hasta la aparición de la enfermedad. Cada diseño representa una etapa distinta del recuerdo y muestra cómo la memoria pasa de conservar imágenes nítidas a convertirse en algo frágil, incompleto y difícil de reconocer.
“Vivimos en una realidad en la que captamos millones de imágenes y opiniones, pero al final del día recordamos la mitad”, reflexiona la diseñadora.
Un homenaje tejido desde la memoria
La conexión entre Delia, la moda y su abuela también está marcada por una oportunidad que nunca llegó a producirse. Ana solía coser, pero la enfermedad impidió que ambas pudieran compartir ese aprendizaje: “Mi abuela cosía, pero no llegué a tener la oportunidad de coser con ella”, reconoce la joven.
Aquello que no pudieron hacer juntas se ha convertido ahora en el origen de una colección que busca mantener viva su historia. Delia ha trasladado a las prendas recuerdos familiares, fotografías, materiales vinculados a sus abuelos y elementos que simbolizan el deterioro progresivo de la mente.
El primero de los diseños representa el recuerdo más nítido. Se trata de una pieza blanca, con encajes y detalles definidos, inspirada en el matrimonio de su abuela. La claridad de la silueta y del color refleja una memoria todavía completa, reconocible y luminosa.

En el segundo aparecen los primeros olvidos. La propuesta está formada por una americana y un vestido cuya silueta comienza a alterarse y deformarse. Delia incorpora en esta pieza la estopa, un material poco habitual en la moda, pero estrechamente ligado a la historia de su familia.

La estopa era utilizada por los trabajadores de la empresa de transportes de sus abuelos para limpiarse las manos. Es un material que normalmente se adquiere en ferreterías, alejado de los tejidos convencionales, pero que para Delia encierra una carga emocional y familiar fundamental.
Regresar a la infancia
El tercer diseño representa el regreso a la niñez, una etapa cuyos recuerdos pueden mantenerse durante más tiempo en las personas con Alzheimer, incluso cuando otros momentos más recientes comienzan a desaparecer.

La pieza principal es una chaqueta bordada que parece deshacerse. En ella se abren huecos que dejan ver el tejido interior, como si la prenda guardara información en su interior y esta comenzara poco a poco a quedar expuesta.
El diseño también incorpora piedras como símbolo del brillo que la mente va perdiendo a medida que avanza la enfermedad.
La cuarta propuesta aborda la pérdida de identidad. Delia parte de un antiguo vestido de novia donde incorpora también la estopa. Una de las mangas se va deshilachando, mientras que el tejido adquiere progresivamente tonos más oscuros.

Para conseguir ese efecto, la joven utilizó tintes elaborados con té y óxido de hierro. La transformación del color y de la textura refleja cómo una identidad antes reconocible comienza a volverse borrosa.
El quinto diseño está compuesto por un top y una falda con distintas capas de organza. Las tiras han sido cosidas una a una para construir una silueta inspirada en las formas del cuerpo femenino.

La colección termina con una capa de organza cerrada mediante un lazo en el cuello. Cuando el lazo se deshace, la capa deja al descubierto un body lencero inspirado en otra época.

“Refleja algo íntimo, como una mente delicada”, explica Delia sobre la última pieza, con la que culmina el recorrido por la memoria de su abuela.

Tres fases para llegar a la Fashion Week de Madrid
La selección del proyecto para participar en la Fashion Week de Madrid no fue sencilla. ‘Quisiera recordar’ tuvo que superar tres fases de valoración antes de ser elegido junto a otros once trabajos.
En el proceso participaron profesores, especialistas, periodistas de moda, diseñadores y representantes de la Real Academia de la Moda. El jurado valoró tanto el planteamiento creativo como el desarrollo técnico y la historia que sostiene la colección.
El próximo 9 de septiembre, los recuerdos de Ana desfilarán sobre una de las principales pasarelas del país. Lo harán convertidos en encajes, estopa, organza, bordados y tejidos que se deshacen, se oscurecen y dejan entrever lo que guardan en su interior.
Para Delia Arteaga, supone el comienzo de una nueva etapa profesional después de terminar sus estudios, pero también representa algo más íntimo: la posibilidad de conservar la historia de su abuela en un proyecto que permanecerá incluso cuando la memoria falle.
‘Quisiera recordar’ es, en definitiva, una colección sobre el olvido, pero también sobre la necesidad de seguir recordando. Un homenaje de una nieta a su abuela y una forma de coser, aunque sea años después y de una manera diferente, todo aquello que nunca pudieron coser juntas.






