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El Thyssen-Bornemisza otorga un galardón a la tinerfeña Amanda García

La artista canaria reinterpreta la pintura de Valentin de Boulogne ‘David con la cabeza de Goliat y dos soldados’ en ‘Gulabi con la cabeza del patriarcado’, que obtuvo un segundo premio
‘Gulabi con la cabeza del patriarcado’, de Amanda García Acosta. / DA

La artista tinerfeña Amanda García Acosta ha resultado ganadora de un segundo premio en el concurso Versiona Thyssen, convocado por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid. El certamen de reinterpretación artística, que ha cumplido su vigesimosexta edición, plantea a sus participantes, de 16 a 35 años de edad y procedentes de cualquier parte del mundo, reinventar una de las seis obras propuestas por el museo de entre las que figuran en su colección.

La ilustradora canaria eligió David con la cabeza de Goliat y dos soldados (hacia 1620-1622), del pintor francés Valentin de Boulogne (1591-1632), que utilizó como reivindicación feminista y en contra del patriarcado en su recreación Gulabi con la cabeza del patriarcado.

Además de esta obra premiada, también presentó Dama Flögeliana, en honor a los diseños de Emilie Flöge, diseñadora austriaca conocida por ser la compañera de vida y musa de Gustav Klimt, que a su vez reinterpreta el Retrato de Millicent, duquesa de Sutherland (1904), de John Singer Sargent (1856-1925). Ambas piezas se expusieron en la sala.

PARTICIPACIÓN

En el certamen participaron más de 200 artistas. De entre entre todas las propuestas presentadas, se hizo una primera criba de 20 y, finalmente, el jurado seleccionó seis (tres primeros premios y tres segundos). La tinerfeña concurrió con el nombre de Amanda’s Way.

En Gulabi con la cabeza del patriarcado, el joven David se convierte en una activista de la Gulabi Gang, un ejército civil de mujeres de la India rural que se organiza y lucha contra la violencia de género, las agresiones sexuales y el matrimonio infantil. Vestida con un icónico sari rosa, la figura protagonista simboliza la resistencia colectiva y la búsqueda de justicia ante la desprotección de unos sistemas económicos, sociales y religiosos profundamente desiguales, en perjuicio de las mujeres.

“Ellas actúan ante la desprotección del Estado, que no hace nada, y se toman la justicia un poco por su mano para protegerse. También utilicé la simbología de las deidades y de las guerreras hindúes, básicamente como una reivindicación para cortar de raíz el patriarcado y dar voz a las mujeres”, indica la artista Amanda García Acosta.

De esta manera, tanto el cabello de la protagonista como la cabeza decapitada aparecen representados en color azul como referencia a Kali, que alude a la destrucción del ego y la purificación. Asimismo, el propio acto de la decapitación remite a Chamunda, la más sangrienta de todas, quien, según la tradición, derrotó a los demonios Chanda y Munda para devolver el equilibrio al mundo. Finalmente, la presencia de Maa Durga, la guerrera más benévola y protectora, se representa mediante la flor de loto que sale de la oreja de la cabeza para simbolizar protección, esperanza y renacimiento.

FRIDA KAHLO

Previamente, la joven tinerfeña ganó otro concurso en torno a elementos artísticos para un homenaje conjunto a la pintora mexicana Frida Kahlo por su cumpleaños, en el que una flor suya resultó elegida. Aunque lamenta que no se hicieran públicos los nombres de los premiados y que la pieza aparezca mezclada con las de otros autores, igualmente desconocidos.

Amanda García Acosta estudia Filosofía y cree que su futuro profesional estará más bien encaminado por esa vía, lo que no significa que abandone la ilustración e intentará mezclar ambas disciplinas. Entre sus proyectos se encuentra participar en la próxima edición de Ilustradoras & Ilustradas, de la Fundación Canaria Cine + Cómics, y en Merkarte.

Su participación en el certamen del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza la decidió “buscando cosas que podría hacer en verano” para explotar la creatividad y encontró esta convocatoria. El galardón que ha obtenido está dotado con una cuantía económica de 500 euros y una tarjeta que le permitirá visitar exposiciones del centro de arte antes de que se inauguren.

“Fui a Madrid en julio con mi abuela a ver qué pasaba y cuando oí mi nombre, no me lo pude creer. Las dos nos emocionamos y nos sorprendimos mucho”, señala la artista canaria.

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