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José Gregorio González, autor de Felizmente Felices: “El mantra de que ‘quien no es feliz es porque no quiere’ es una media verdad”

Felizmente Felices, publicado recientemente por Luciérnaga, sello de Grupo Planeta, es la última obra del autor tinerfeño
José Gregorio González, autor de Felizmente Felices: "El mantra de que 'quien no es feliz es porque no quiere' es una media verdad"
José Gregorio González, escritor y divulgador. Foto: Fran Pallero, DA.

Una quincena de libros, más una colección propia y varios adicionales en coautoría; miles de artículos divulgativos a nivel nacional y regional; 35 años sonando en la radio y un buen puñado dejándose ver en la televisión. José Gregorio González parece inmune al desaliento, y en su mirada y en sus actos, aflora la curiosidad, la necesidad de conocer, aprender y compartirlo. Felizmente Felices, publicado recientemente por Luciérnaga, sello del Grupo Planeta, es su libro más reciente.

– Felizmente Felices suena a redundancia, pero deja poco espacio a los equívocos sobre el contenido del libro…

“Hace poco descubrí que “felizmente felices” es un pleonasmo expresivo, y entonces tuve que ponerme al día para saber qué demonios era eso del pleonasmo. Pues resulta que define a una figura retórica que usa palabras que no son necesarias para entender una frase, pero que le dan más énfasis, fuerza, e incluso emoción a lo que se dice.

El libro trata sobre la felicidad, obviamente, pero la editorial prefería que esa palabra, felicidad, no formara parte del título, de manera que llegó la inspiración con algo de retranca y ¡voilà! Felizmente Felices. Me encanta el título”.

– Un libro sobre la felicidad parece algo temerario, teniendo en cuenta la cantidad de títulos que existen y que ni siquiera hay consenso sobre cómo alcanzarla. ¿Cómo afrontó ese reto?

“Debo confesar que ha sido mi libro más difícil. Me he divertido con la escritura y en sus páginas no faltan notas desinhibidas que pretenden relativizar algunas cosas, pero el tema me parece tan serio y necesario, que no quería ser superficial. De ahí la dificultad, de ahí la manera poliédrica desde la que está planteado para ofrecer una visión actualizada del asunto, mostrando sus luces y sombras.

El público debe saber que es un libro de años, que se ha tomado su tiempo, que ha madurado conmigo. En sus páginas confluyen investigaciones científicas, saber tradicional y experiencias. Y sí, puede que sea temerario, considerando que el catálogo de títulos del género es abrumador, especialmente desde que la IA ha hecho que proliferen sin control libros y escritores low cost”

– Y sin embargo…

“Y, sin embargo, Felizmente Felices existe. Eso lo he pensado muchas veces, el hecho de que finalmente esté presente en un nicho bastante sobrecargado de autores. Pero este no es un libro de promesas, ocurrencias y fórmulas mágicas; tampoco soy un orador motivacional que te empodere fugazmente haciéndote andar sobre el fuego o te prometa un renacer transformador tras un fin de semana de retiro. Y que conste que los retiros rejuvenecen, especialmente sin van con un détox digital. El libro ofrece al lector una visión muy completa sobre la felicidad y una herramienta de trabajo orientativa para tener una vida más satisfactoria, en la que la misma predomine, en la que los factores que propician la felicidad, estén más presentes”.

José Gregorio González, autor de Felizmente Felices. Foto: Fran Pallero, DA.

– Vayamos a cosas más concretas. ¿De verdad un gato te puede enseñar a ser feliz?

“Es una manera de hablar. Cuentan que Buda recortó su túnica para no interrumpir el descanso de un gato, y que Freud recomendaba pasar tiempo con ellos. El gato aglutina en su comportamiento elementos que, humanizados, conforman una útil guía a seguir, que yo he denominado Gatosofía. ¡Ya tengo hasta una camiseta con ese nombre!

Su disposición para involucrarse con el juego es un ejemplo del llamado estado de flujo, del Flow, un estado de plenitud y conexión con el momento y tu potencial; su asertividad es aleccionadora, ya que dicen no cuando quieren decir no, cosa que si nos la aplicamos nos ahorraría problemas; hay que imitar su política de descanso y contemplación, su modelo combinado de mindfulness, meditación en atención plena, y de niksen neerlandés, que básicamente se resume en no hacer nada y no entrar en pánico por ello, disfrutarlo. Podría continuar, por ejemplo, a nivel físico en sus saludables estiramientos. ¿Sabías que el yoga tiene una postura, un asana muy popular que se conoce como Marjaryasan, que significa postura del gato? Pues eso, gatosofía”.

– La gatosofía parece tener futuro, ¿la ha patentado?

“No se me había ocurrido, y seguro que, si lo intento mañana, alguien se me habrá adelantado hoy mismo. De todas formas, también puedes aprender de las ardillas a ser previsor, de las abejas a trabajar en comunidad, o de los elefantes a ser empáticos. El yoga también tiene una postura de la vaca, Bitilasana, que se combina con la del gato. Hablo de esas cosas en el libro, así como de Bután como país que mide su desarrollo en función de la felicidad, de cómo de felices son unos países frente a otros, o de la estrecha relación entre felicidad, salud y longevidad”.

– Al hilo de lo comenta, desde la Universidad de Harvard afirman que la calidad de las relaciones es el mayor predictor de la felicidad y la salud a lo largo del tiempo, ¿está de acuerdo?

“¡Cómo para no estarlo! Ellos saben lo que dicen, ya que desde 1938 tienen en funcionamiento el Estudio sobre Desarrollo Adulto de Harvard, bajo la dirección del psiquiatra Robert Waldinger. En esta investigación lo dejan muy claro. Las personas con relaciones más cálidas y cercanas, con un ecosistema de valores, reciprocidad y apoyos honestos, tienden a ser más felices y a mantenerse físicamente más saludables. Aquello que nos decían las abuelas y las madres sobre las amistades, es cierto. Moraleja: mantén distancia con la gente tóxica”.

– Entre las fortalezas identificadas por la psicología positiva como material para edificar vidas más felices, usted destaca el perdón. ¿Perdonar nos ayuda a ser felices?

“La psicología positiva simplemente ha demostrado algo que forma parte del saber ancestral, de verdades universales que la experiencia individual confirma constantemente. Tenemos derecho a enfadarnos, a odiar. Derecho y necesidad, e incluso, diría que tenemos derecho a decidir si nos vengamos o no, a si aplicamos el ojo por ojo. Esto último es algo a gestionar, más en frío que en caliente. Sin embargo, prolongar el enfado, permitir que el rencor y el odio se enquisten, daña y genera infelicidad en quién hospeda estas emociones. La mente de quién perdona se libera de pensamientos rumiantes, de un veneno letal, de una pesada y limitante mochila que desgasta día tras día. El perdón deja un gran espacio para que aniden cosas positivas y saludables en nuestro interior. Perdonar es liberador, sanador, pero no implica necesariamente olvidar. Frecuentemente hay aprendizaje en el daño recibido, que nos orientará para que no se repitan situaciones”.

– Parece obvio que para la persona perdonada también es positivo.

“Para quién perdona es saludable, no hay ninguna duda, pero para la persona que es perdonada depende de lo consciente que sea del agravio o daño que se le atribuye. Por ejemplo, una persona narcisista, cuyo comportamiento patológico y tóxico puede causar bastantes estragos, seguramente viva en una realidad paralela, totalmente ajena al daño que causa. No obstante, las personas perdonadas tienden a perdonar más, y se aplican con mayor esfuerzo a resarcir o compensar de alguna manera, cuando es posible, el daño causado”.

– Las coordenadas de la felicidad que comparte incluyen también a la empatía, la amabilidad, el altruismo, la bondad, el optimismo o la gratitud, entre otros comportamientos, como indicadores del camino.

“Así es. Dedico páginas a esas fortalezas y sugiero fórmulas, algunas extremadamente sencillas, para darles protagonismo en nuestras vidas y generar un ecosistema de experiencias que propician la felicidad. Un diario de gratitud, una carta de perdón, saludar cordialmente, echar una mano desinteresadamente, o estar presente y escuchar activamente desde la empatía a quién recurre a nosotros con ese fin, son acciones accesibles que forman parte del puzle de la felicidad”.

– ¿Arroja piedras sobre su propio tejado al hablar también en su libro de los peligros de la felicidad?

“Pues no sé si romperé mis tejas, pero desde luego mi visión y mi libro pretenden ser honestos, y la búsqueda de la felicidad tiene sus riesgos, cosa que no quería pasar por alto. Perseguir la felicidad de forma obsesiva, con estándares que están fuera de la realidad o de nuestro alcance, puede conducir a una insatisfacción y frustración constante, es decir, a estados de infelicidad. ¿Es realista apostar toda mi felicidad a tener un romance con Sharon Stone, a jugar en la NBA o a tener una cuenta bancaria con muchos millones? Son ejemplos exagerados, pero ayudan a entender a qué me refiero. ¿Deposito el peso de mi felicidad en un curso de autoayuda de un fin de semana; la hago dependiente de que la persona amada me ame; de ganar la lotería; seré feliz leyendo el libro de un tal José Gregorio?”.

– Vamos, que hay que ser realistas y tener las cosas claras como punto de partida en ese objetivo de alcanzar la felicidad.

“Y conocernos lo máximo posible, calibrando las fortalezas y las flaquezas que tenemos, y que están vinculadas a la consecución de las metas que consideramos que nos sitúan en esa felicidad. Los estudios apuntan que en la ecuación de la felicidad hay un factor de bastante peso que es el genético, otro determinado por las circunstancias de la vida, y al menos un tercero que tiene que ver con nuestras acciones y aptitudes. En esto último tenemos mucho que decir. Casi un 40% de la felicidad está en un terreno en el que podemos trabajar. De todas maneras, no perdamos de vista que, en el lado oscuro de la felicidad, estrechamente vinculado con las circunstancias que nos rodean, también se sitúa el mantra de que la felicidad depende exclusivamente de nosotros, la media verdad de que quién no es feliz es porque no quiere, o no trabaja lo suficiente para conseguirlo”.

– Eso puede que moleste a más de un gurú de la felicidad.

“Pues no sabría decirte, pero está claro que amparados en ese mantra, quienes gobiernan lo público y colectivo, abiertamente o en la sombra, nos manipulan y pastorean. Eso ha sido denunciado por expertos muy juiciosos, revelando que el fomento de ese individualismo inhibe la acción colectiva y reivindicativa de mejoras sociales. Un ejemplo sencillo lo dejará más claro: ¿en una sociedad con limitación penalizada de derechos a las mujeres la felicidad de una mujer dependerá de que ella quiera ser feliz y de lo mucho que se esfuerce, o la represión y el castigo tendrán un peso? La respuesta es evidente. Hay circunstancias que no dependen de nosotros que limitan nuestra felicidad, y que requieren ser cambiadas”.

– En otra vuelta de tuerca, dedica un capítulo al lado positivo de las emociones negativas, ¿esto no puede parecer contradictorio?

“Por si no lo he dicho aún, este libro puede verse como un gran reportaje periodístico, que se atreve a compartir herramientas bastante validadas que nos sitúan en escenarios que generan felicidad, pero no es un texto o manual de psicología, y obviamente no pretende serlo. Respondiendo a la pregunta, efectivamente, las mal llamadas emociones negativas son esenciales, tienen una función y razón de ser, no sobran en absoluto en nuestras vidas. Hay que vivenciarlas y manejarlas para que no descarríen, para que la balanza no esté de su lado. La tristeza, la ira o el miedo, nos enseñan, son necesarias. Hablo de ello en el libro, y también de comportamientos que en general es recomendable evitar, pero que tienen su utilidad en según qué circunstancias, como el hecho de procrastinar dejando las cosas pendientes, el pesimismo o el aburrimiento”.

– Se afirma que hay una tendencia a leer menos y a optar por cosas ligeras, que no requieran demasiada atención y esfuerzo. ¿Felizmente Felices ha tenido eso en cuenta?

“Es verdad. Tenemos problemas crecientes con la atención, con centrarnos y reflexionar. El mal uso de la tecnología está podando nuestras capacidades, haciendo que nos dispersemos con facilidad. Creo que no es casual, pero ese es otro tema. Felizmente Felices es un libro para leer, para echarle un rato con atención, que ha sido escrito con un gran respeto hacia un lector que gasta su dinero y emplea su tiempo en su lectura. Para mi eso merece mucho más que un texto elaborado en pocos minutos por una IA guiada por cuatro prompts. Hay partes del libro para leerlas con calma, junto con diversos decálogos que te muestran el paisaje de un vistazo. Hallazgos y curiosidades explicados en detalle, que conviven con otros que sólo han sido esbozados. Y luego está todo ese telón de fondo, que es el importante, que no tiene atajos, que nadie puede hacer por ti, que una IA no te solucionará: pasar a la acción y ser parte activa, consciente y persistente, de tu camino para ser feliz”.

– Quienes le conocen por su larga y productiva trayectoria en el mundo del misterio, como referente nacional desde Canarias, quizá teman que ese José Gregorio no vuelva.

“¡Sigo aquí!, no me he marchado. Puedo decir que amo y respeto esos temas que, a falta de una etiqueta mejor, llamamos misteriosos. Son uno de los amores de mi vida. Es lógico que alguna persona despistada piense que estoy fuera de lugar, pero la verdad es que los temas que abordo en Felizmente Felices siempre han sido de mi interés, y profesionalmente me han ocupado años de trabajo en tareas divulgativas, con secciones fijas mensuales en revista nacionales durante años, o un libro anterior, Piensa en Positivo, Vive en Positivo. Además de que en septiembre iniciamos la temporada 18 de Crónicas de San Borondón en La Radio Canaria, en camino tengo dos libros más de misterios, uno de ellos centrado en Canarias. Así pues, los temores o la esperanza de ubicarme fuera de ese ámbito, no tienen razón de ser”.

Portada de Felizmente Felices. Editorial Luciérnaga, Grupo Planeta.

Más de tres décadas contando lo invisible y lo humano

José Gregorio González es periodista, escritor y divulgador, con más de tres décadas de experiencia en el ámbito de la comunicación institucional y en el periodismo especializado en las fronteras de la ciencia, el misterio y el conocimiento humano. A lo largo de su trayectoria ha publicado una quincena de libros, entre ellos Guía Mágica de Canarias, Cómo realizar un viaje astral y Piensa en Positivo, Vive en Positivo, además de miles de artículos en medios regionales y nacionales.

En televisión presentó para Televisión Canaria La Isla Misteriosa y, desde hace años, está al frente en Canarias Radio de Crónicas de San Borondón, uno de los espacios de referencia en la divulgación del misterio a nivel nacional, que afronta su decimoctava temporada. Su actividad profesional se completa con una presencia habitual en programas especializados de radio y televisión de toda España.

Aunque buena parte de su trayectoria ha estado ligada a los enigmas, la historia insólita y las fronteras de la ciencia, González ha explorado también de forma continuada ámbitos como la psicología positiva, las filosofías de crecimiento personal y las terapias complementarias e integrativas. Esa vertiente cobra ahora especial protagonismo en Felizmente Felices, publicado por el sello Luciérnaga de Grupo Planeta, una obra en la que reúne años de investigación, experiencia y reflexión para abordar la felicidad desde una mirada crítica, práctica y alejada de fórmulas mágicas.

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